IFAD-BRAC collaboration empowers rural people to build their climate resilience

IFAD Asset Request Portlet

Publicador de contenidos

La colaboración entre el FIDA y el BRAC empodera a las poblaciones rurales para mejorar su resiliencia al cambio climático

©FIDA/Susan Beccio

Los habitantes de las zonas rurales, en particular los pequeños productores, están entre los más afectados por el cambio climático. A raíz de los cambios en el clima, los patrones meteorológicos se han vuelto más impredecibles y los fenómenos climáticos más extremos. La combinación de estas circunstancias perjudica los ecosistemas locales (en particular los recursos hídricos) y amenaza los medios de vida basados en la agricultura de los que depende la supervivencia de millones de personas que viven en las zonas rurales.

La pobreza, en particular la de tipo extremo (que implica vivir con menos de USD 1,90 por día) afecta desproporcionadamente a los pequeños productores rurales. A nivel mundial, un 75 % de las personas que padecen pobreza extrema viven en las zonas rurales, y un 63 % se dedica a la agricultura. Se trata de personas que dependen de labores agrícolas sensibles al clima no solo para generar ingresos, sino para sostener y preservar los sistemas alimentarios con los que cubren sus necesidades básicas. Las mujeres del medio rural que padecen pobreza extrema se ven particularmente afectadas por las consecuencias de las perturbaciones climáticas. A menudo, estas mujeres ya son víctimas de discriminación a la hora de acceder a los recursos, la educación y los mercados que necesitan para preservar sus medios de vida agrícolas. El aumento del cambio climático agrava estas desigualdades sistémicas y exacerba las cuestiones de larga data relacionadas con la pobreza, la inseguridad alimentaria y la injusticia.

 

Un enfoque de eficacia probada para empoderar a las personas que padecen pobreza rural extrema

Dado que el cambio climático plantea una amenaza cada vez más grave para las personas del medio rural que viven en la pobreza extrema, en particular las mujeres, el FIDA está colaborando con el Comité de Bangladesh para el Progreso Rural (BRAC) en una iniciativa de graduación de la pobreza extrema (UPGI) para crear programas que permitan empoderar a las mujeres de las zonas rurales y fomentar medios de vida resilientes al cambio climático.

El modelo de graduación del BRAC es una manera eficaz de satisfacer las necesidades de las personas a las que los sistemas actuales han dejado atrás. La graduación es una secuencia de intervenciones con plazos definidos diseñada para abordar las causas multidimensionales de la pobreza extrema. En general, estas intervenciones buscan incluir a los participantes en los sistemas de protección social; brindar capacitación y activos para generar ingresos, promover la capacitación financiera y fomentar el ahorro, y empoderar a los participantes facilitando su participación en la comunidad.

Todas las intervenciones son flexibles y se adaptan a las necesidades locales, y se imparten a través de iniciativas de asesoramiento personal. Están dirigidas principalmente a los hogares, y en general la mayoría de los participantes son mujeres. Una vez que los hogares participantes alcanzan los umbrales mínimos en los principales criterios —que se determinan en función del contexto local—, se “gradúan” del programa.

Desde que se puso en marcha en Bangladesh, en 2002, el modelo de graduación ha demostrado ser una herramienta eficaz no solamente para empoderar a las personas y evitar que caigan en el círculo vicioso de la pobreza, sino también para preservar las mejoras en su calidad de vida mucho tiempo después de que terminan las intervenciones. Las investigaciones señalan que, más de cinco años después de la finalización de un programa de graduación en Bangladesh, un 93 % de los hogares participantes seguían cosechando beneficios a largo plazo.

Loise, una participante del condado de Kitui (Kenya), en el marco del programa PROFIT recibió una bomba de agua y capacitación en actividades de riego del Ministerio de Agricultura para mitigar las repercusiones del cambio climático sobre sus medios de vida.

Fortalecer la resiliencia al clima en Kenya y Tunisia

La colaboración entre el FIDA y el BRAC ya está teniendo excelentes resultados.

En Kenya, el cambio climático ha aumentado la frecuencia y la gravedad de las sequías en las regiones orientales del país y puesto en peligro los medios de vida de los agricultores locales. Para ayudar a las mujeres y los jóvenes de las zonas rurales a fortalecer su resiliencia a esta y otras perturbaciones, el FIDA y el BRAC se asociaron con el Gobierno de Kenya y dos organizaciones locales para impulsar una iniciativa de graduación financiera en el marco del Programa de Difusión Rural de Innovaciones y Tecnologías Financieras (PROFIT).

Entre sus numerosas actividades, el programa PROFIT organizó sesiones de capacitación para ayudar a los participantes a minimizar los riesgos a sus medios de vida, entre otras cosas mediante estrategias para enfrentar las sequías. También les brindó herramientas para diversificar sus ingresos. Por ejemplo, algunos participantes recibieron insumos y capacitación adicional para poner en marcha comercios y pequeños negocios y complementar la cría de ganado (una actividad agropecuaria usual en la zona). Otros recibieron asistencia en la instalación y uso de sistemas de riego para sus tierras de cultivo. El programa PROFIT también permitió a los participantes incorporarse a los mecanismos existentes de protección local, como un sistema de transferencias de efectivo para situaciones de emergencia que se activa durante las sequías.

Al finalizar el programa de 18 meses, más del 80 % de los hogares participantes habían aumentado sus ahorros (en una media de USD 150 por participante) y contaban al menos con dos fuentes de ingresos, lo que demuestra su mayor resistencia a las crisis climáticas.

Desde 2021, y a través de una nueva asociación con el Gobierno de Túnez, el BRAC y el FIDA pondrán en marcha un nuevo programa de graduación que incorporará la resiliencia al cambio climático desde el inicio y se dirigirá a las personas en función de su nivel de pobreza y de vulnerabilidad al clima. Debido a los efectos del cambio climático, los habitantes de las zonas rurales de Túnez en situación de pobreza extrema a menudo tienen un acceso sumamente limitado al agua potable y a los recursos naturales, lo que pone en riesgo constante los ahorros del hogar, su salud y su seguridad alimentaria. El objetivo general del programa será ayudar a los participantes de estos grupos, en particular a las mujeres del medio rural, a fortalecer su resiliencia social, económica y ambiental.

Desafortunadamente, la necesidad de programas de este tipo, que atienden las interrelaciones entre la pobreza extrema, los medios de vida rurales, la desigualdad de género y la vulnerabilidad climática, continúa aumentando. El FIDA y el BRAC siguen estando determinados a promover políticas y programas que atiendan las necesidades multidimensionales de las personas que padecen pobreza rural e incorporen la resiliencia de forma transversal en todas las actividades futuras de desarrollo. Debemos trabajar sin demora para empoderar a las personas de las zonas rurales, en particular a las mujeres que sufren pobreza extrema, a fin de estar preparados para el agravamiento de las perturbaciones climáticas.

Más información sobre la labor del FIDA en Kenya y Tunisia.


Steven Jonckheere es Especialista Técnico Principal en Género e Inclusión Social del FIDA Nazia Moqueet es Asesora Técnica Principal para el programa UPGI del BRAC. Julie Kedroske es Asesora Técnica para el programa UPGI del BRAC.