La tenencia de la tierra es crucial para los sistemas alimentarios sostenibles

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¿Por qué la tenencia de la tierra es esencial para los sistemas alimentarios sostenibles?

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En vista de que casi la mitad de la población mundial vive en las zonas rurales de los países de ingreso bajo y mediano, la seguridad de la tenencia, esto es, el derecho de acceso y uso de la tierra y los recursos naturales como los bosques, las zonas de pastoreo comunales, las zonas de pesca y otros recursos de propiedad común, resulta fundamental para el desarrollo sostenible.

No obstante, en los últimos años, ciertos factores como el crecimiento demográfico, la urbanización, la degradación ambiental, el cambio climático y la usurpación de tierras, entre otros, han ejercido una presión sin precedentes sobre los sistemas de tenencia de todo tipo. A su vez, la inseguridad de la tenencia contribuye a la exclusión social y a los conflictos. En efecto, menoscaba la capacidad de las personas para invertir en una ordenación territorial y una producción agrícola sostenibles, lo que genera inseguridad alimentaria y vulnerabilidad frente al cambio climático, así como una serie de perturbaciones y crisis sociales.

Esta situación afecta especialmente a unos 500 millones de hogares dedicados a la agricultura en los países en desarrollo, que producen al menos un tercio de los alimentos consumidos a nivel mundial y alimentan a aproximadamente el 80 % de la población de esas regiones. La tenencia segura de la tierra permitiría a esos agricultores amortiguar una gran variedad de perturbaciones que ponen en peligro sus medios de vida. Consciente de ello, el FIDA tiene la determinación de promover un acceso equitativo a la tierra y a la seguridad de la tenencia.

 

La seguridad de la tenencia constituye un pilar esencial para lograr sistemas agrícolas sostenibles y comunidades rurales saludables.
La seguridad de la tenencia no solo implica poseer un registro oficial de los derechos personales sobre la tierra, sino que repercute directamente en la disposición de los agricultores a invertir en la producción y la ordenación territorial. Asimismo, puede abrir nuevas vías para acceder a financiación y, de ese modo, permitir que los agricultores desarrollen su capacidad para hacer frente a las perturbaciones y las crisis. También produce una sensación de estabilidad que puede incidir favorablemente en las relaciones sociales y fomentar el reparto de los beneficios entre las personas y los grupos.

 

La seguridad de la tenencia es esencial para ampliar la escala de la agroecología y el uso sostenible de la tierra.

Cuando no tienen la seguridad de la tenencia, muchos agricultores no encuentran motivos para adoptar prácticas agroecológicas u orientadas al uso sostenible de la tierra. Esto se traduce en oportunidades desaprovechadas para transitar hacia sistemas sostenibles y resilientes de producción agrícola. No obstante, la seguridad de la tenencia está asociada a resultados ambientales positivos, en especial a la adopción de prácticas sostenibles. Muchas de esas prácticas, como el aumento de la fertilidad de los suelos y la reducción de la erosión, requieren de una planificación a largo plazo y, por lo tanto, deben sustentarse en la seguridad de la tenencia.


Las personas vulnerables y los grupos marginados son especialmente propensos a la inseguridad de la tenencia.
A pesar de producir más de la mitad de todos los alimentos, las mujeres no suelen ser las propietarias de las tierras en las que trabajan y, a menudo, tienen poco poder de decisión en lo que respecta al uso de la tierra y sus productos. Los jóvenes también suelen afrontar dificultades para acceder a la tierra debido a la escasez y a una serie de factores culturales. Paralelamente, la mayoría de las comunidades rurales de los países en desarrollo, especialmente las comunidades indígenas, se fundamentan en sistemas tradicionales de ordenación y tenencia de las tierras, que no suelen contar con protección y reconocimiento jurídicos. Esto deja desprotegidas a estas comunidades frente a los riesgos asociados a las inversiones en el desarrollo de las infraestructuras, las industrias de extracción y la agricultura comercial a gran escala, que suelen afectar negativamente a sus medios de vida.

 

Consecución de un acceso claro, seguro y equitativo a la tierra.

En los últimos años, cada vez se ha ido reconociendo más la importancia de la seguridad de la tenencia y la buena gobernanza de la tierra a la hora de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Se han establecido una serie de marcos reglamentarios internacionales, como las Directrices de tenencia del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA), encaminados a orientar la formulación de políticas más sostenibles e inclusivas. Además, en los propios ODS se incluyó un conjunto de indicadores relativos a la tenencia que están directamente vinculados a los objetivos de erradicación de la pobreza (ODS 1), la agricultura sostenible (ODS 2) y la igualdad de género (ODS 5) y guardan cierta relación con al menos 10 de los ODS restantes.

A pesar de esas medidas, aún es preciso aumentar la atención prestada a nivel general a garantizar el derecho a la tenencia en las prácticas y legislaciones nacionales. Uno de los principales desafíos a este respecto radica en la necesidad de crear marcos de políticas y estrategias de ejecución firmes, así como de reforzar la capacidad institucional a nivel de las comunidades y las autoridades locales.

El FIDA contribuye a esto respaldando una serie de medidas destinadas a mejorar la seguridad de la tenencia y el acceso a la tierra y los recursos naturales de las personas pobres de las zonas rurales. Esto incluye, entre otras actividades, registrar los derechos de uso y propiedad a nivel comunitario, grupal, familiar e individual; contribuir a la resolución de conflictos; mejorar la equidad del acceso a las tierras; incrementar el acceso a los recursos comunes y la gestión que se hace de ellos; reforzar el acceso a la tierra y la seguridad de la tenencia de las mujeres y los jóvenes; ayudar a los grupos objetivo a asegurar sus derechos sobre la tierra en el marco de los acuerdos comerciales inclusivos alcanzados con el sector privado, y respaldar el diálogo entre los múltiples interesados en el ámbito de la formulación de políticas.

El acceso equitativo a la tierra y la seguridad de la tenencia es fundamental para que las iniciativas del FIDA logren transformar los sistemas alimentarios y erradicar la pobreza. A través de sus asociaciones con los ministerios públicos y las organizaciones de la sociedad civil, el FIDA se esfuerza por intensificar su labor en lo que respecta a la formulación y la ejecución de las políticas relativas a la tierra, y por contribuir al fortalecimiento de las instituciones comunitarias y descentralizadas involucradas en la gobernanza de la tierra.