Los pequeños productores son fundamentales en los esfuerzos de restauración forestal de África

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Los pequeños productores son fundamentales en los esfuerzos de restauración forestal de África

Los bosques son uno de los recursos naturales más importantes de África. Constituyen la piedra angular de muchas funciones de los ecosistemas, como la regulación del ciclo natural del agua, la prevención de la erosión del suelo, la creación de hábitats que preservan la biodiversidad, la absorción de gases de efecto invernadero y la función que desempeñan como barreras naturales contra las inundaciones. 

Forests are one of Africa’s most important natural resources. They form the cornerstone of many different ecosystem functions, including regulating the natural water cycle, preventing soil erosion, creating habitats that preserve biodiversity, absorbing greenhouse gases, and acting as natural flood barriers.

Con todo, a pesar de su papel esencial, los bosques de África están amenazados. El continente está perdiendo cuatro millones de hectáreas de bosque cada año como consecuencia de la minería y la extracción, el trazado de carreteras, la industria agroalimentaria y los biocombustibles, además de la tala ilegal, los incendios, la expansión de la agricultura de subsistencia y la obtención de carbón vegetal.

Millones de personas de las zonas rurales dependen de los recursos forestales para su alimentación, vivienda y empleo. Lamentablemente, aunque el desarrollo de infraestructuras a gran escala es el principal factor responsable de la disminución de la cubierta forestal, las comunidades rurales también contribuyen a su pérdida al talar sistemáticamente los árboles para ganar espacio para sus cultivos y ganado. Irónicamente, esta práctica ha llevado a una reducción de la productividad agrícola, comprometiendo así el bienestar del medio rural de África.

Sin embargo, se puede conseguir que los agricultores en pequeña escala y las comunidades rurales desempeñen un papel fundamental en la inversión de esta tendencia, haciéndoles participar en las iniciativas de restauración de los bosques que les ofrecen beneficios económicos o sociales directos. A este respecto, el Programa de Gestión de los Recursos Pesqueros (FReMP) en Eritrea y el Proyecto para la Gestión de los Recursos Naturales de la Cuenca Alta del Río Tana (UTaNRMP) en Kenya, apoyados por el FIDA, ya están logrando grandes avances.

 

Dos proyectos que están restaurando los bosques de África

En Eritrea, el Programa de Gestión de los Recursos Pesqueros está promoviendo la utilización sostenible de los recursos marinos como forma de mejorar los medios de vida de las comunidades costeras. En el marco del proyecto se han plantado más de 2 400 hectáreas de halófitas (plantas tolerantes a la sal) y más de 140 hectáreas de manglares. Estas plantas actúan como criaderos de peces, proporcionan forraje a los animales y ayudan a proteger el ecosistema marino de la erosión del suelo. Aunque los manglares aún no han alcanzado su plena madurez, los pescadores ya observan un aumento de la cantidad de peces en la zona.

Mientras tanto, en Kenya, la labor que se está llevando a cabo en el marco del Proyecto para la Gestión de los Recursos Naturales de la Cuenca Alta del Río Tana para restaurar y rehabilitar zonas degradadas de los bosques de los montes Aberdare y del monte Kenya está dando sus frutos. El proyecto forma a grupos comunitarios en la gestión forestal participativa, la producción de plántulas y la rehabilitación y restauración de bosques. Los grupos de agricultores generan ingresos a partir de sus labores de conservación dedicándose a actividades de sustento sostenibles, como la venta de plántulas, la plantación de árboles frutales, la apicultura y el ecoturismo. En total, se han rehabilitado más de 3 000 hectáreas de terrenos forestales degradados y se han sembrado más de dos millones de plantones de árboles, que han beneficiado a unos 77 000 miembros de estas comunidades.

El proyecto, en colaboración con asociados de los sectores público y privado, también está ayudando a desarrollar las infraestructuras locales. Por ejemplo, ha apoyado la construcción de una valla eléctrica alimentada con energía solar para separar la fauna silvestre de las comunidades que viven en los linderos del bosque. Esta iniciativa ha ayudado a los agricultores a proteger sus cultivos de los daños, ha reducido las lesiones relacionadas con la fauna silvestre en más de un 90 % y ha contribuido a la restauración de hasta un 12 % de terreno forestal. El proyecto también ha introducido cocinas de alta eficiencia y fuentes de combustible alternativas como el biogás, reduciendo a la mitad la cantidad de leña que utiliza la comunidad.

 

El vínculo entre la gestión de los recursos naturales y la mejora de los medios de vida

La gestión sostenible de los bosques es fundamental para luchar contra el cambio climático, erradicar la pobreza, cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible y salvaguardar la seguridad alimentaria, así como para conservar la biodiversidad en beneficio de millones de personas que viven en zonas rurales.

La restauración de los bosques degradados tiene beneficios económicos, sociales y ambientales tangibles: además de apoyar los ecosistemas locales y combatir los efectos del cambio climático, las actividades de restauración pueden generar unos beneficios económicos de entre USD 7 y USD 30 por cada dólar invertido.

Por tanto, es fundamental que las comunidades rurales disfruten de los beneficios directos de la restauración de los bosques para que estas iniciativas sean sostenibles; pues no solo ayudan a mejorar sus medios de vida, sino que también refuerzan su ecosistema local y garantizan que sus sistemas alimentarios sigan siendo productivos y sostenibles.

 

Obtenga más información sobre la labor del FIDA en Eritrea y Kenya.