Los pueblos indígenas a la vanguardia de las acciones de adaptación al clima gracias a la financiación específica del FIDA

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Los pueblos indígenas a la vanguardia de las acciones de adaptación al clima gracias a la financiación específica del FIDA

FIDA/Michael Benanav

A lo largo de milenios, los pueblos indígenas de todo el mundo han desarrollado prácticas que protegen el medio ambiente y honran la interconexión entre las personas y la naturaleza.

Sus sistemas alimentarios dependen de su entorno. En su vínculo sumamente estrecho con los ecosistemas, han aprendido a cultivar y a producir lo que necesitan de manera sostenible. Por ejemplo, una y otra vez hemos visto que cuando los pueblos indígenas se encargan de gestionar los bosques, disminuye la deforestación y la pérdida de biodiversidad. No es sorprendente que su función como custodios medioambientales haya sido documentada en todos los continentes habitados.

Y aún así, los pueblos indígenas sufren desproporcionadamente los efectos de la pobreza. En los 23 países donde residen la mayoría de los pueblos indígenas del mundo, representan un 9,3 % de la población, pero más de un 18 % de ellos vive en la pobreza extrema.

Mientras tanto, con frecuencia sus contribuciones se pasan por alto y no se valoran. A menudo, las comunidades de pueblos indígenas no pueden participar en los sistemas económicos y alimentarios sin tener que renunciar a sus tradiciones y conocimientos. No son tenidos en cuenta en los procesos de adopción de decisiones sobre las tierras y los recursos que conocen mejor que nadie. Carecen de la capacidad de decisión, los recursos financieros o las facultades para asumir el control.

Y hoy en día, cuando los efectos del cambio climático se están sintiendo en todo el mundo, sus conocimientos y prácticas son más importantes que nunca.

Empoderamiento para el cambio

El FIDA está comprometido a trabajar con los pueblos indígenas para ayudarlos a superar la pobreza y a mostrar la forma de enfrentar los desafíos mundiales sobre la base de sus identidades y sus culturas. En 2009 confirmamos nuestro compromiso a través de nuestra innovadora Política de Actuación en relación con los Pueblos Indígenas, y transformamos nuestro compromiso en acción mediante el Foro de los Pueblos Indígenas del FIDA, en el marco del cual los líderes indígenas deciden la orientación de nuestras iniciativas de cooperación con sus comunidades.

Y por los últimos 15 años, el Fondo de Apoyo a los Pueblos Indígenas (IPAF), que ha colocado el poder de encontrar y aplicar soluciones directamente en manos de estas comunidades, ha sido el instrumento de financiación por excelencia del FIDA para estos pueblos.

El IPAF busca empoderar a las organizaciones de pueblos indígenas. Las ayuda a acceder a financiación para el clima para que puedan destinar fondos a donde consideren que existe la mayor necesidad, y promueve la aplicación de los marcos de derechos de los pueblos indígenas, en consonancia con la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

A nivel mundial, el IPAF está bajo la dirección de una junta, la mayoría de cuyos miembros son líderes indígenas. A nivel regional, su gestión recae sobre tres organizaciones de pueblos indígenas, que se encargan de la coordinación general, de evaluar las propuestas de financiación, de asignar recursos a los beneficiarios y de supervisar el avance de los proyectos. Estas organizaciones también establecen vínculos entre los proyectos financiados a través del IPAF y los programas en los países patrocinados por el FIDA.

 

Custodios de la tierra

Tras 15 años en funcionamiento, 159 proyectos en 45 países de América del Sur, África y la región de Asia y el Pacífico han recibido asistencia a través del IPAF.

Las donaciones se destinan a proyectos comunitarios de cuyo diseño y puesta en marcha se encargan los mismos pueblos indígenas. Los proyectos han permitido enfrentar los desafíos que plantea el cambio climático, proteger la cultura y los conocimientos tradicionales, velar por los derechos sobre la tierra y mejorar la seguridad alimentaria y los medios de vida.

Por ejemplo, la comunidad de los pijao, de Colombia, sufre los efectos de la desertificación y la creciente escasez de agua. Gracias a una donación del IPAF, una organización de mujeres indígenas, la Asociación para el Futuro con Manos de Mujer, diseñó medidas de adaptación en asociación con el Centro Internacional de Agricultura Tropical. Ahora la comunidad pijao cultiva frijoles caupi autóctonos y forraje tolerante a las sequías, además de usar fuentes de energía renovable para almacenar y distribuir agua.

En el Camerún, los asentamientos forzados, la discriminación y la asimilación estaban eliminando la identidad de la comunidad de los bedzang. El Centre d’Appui aux Femmes Et aux Ruraux (Centro de apoyo a las mujeres y las comunidades rurales) organizó un taller resolución de conflictos para establecer un diálogo entre los bedzang y la comunidad dominante de los tikar. Como resultado, los bedzang obtuvieron 248 hectáreas de tierra para poner en marcha prácticas de agroecología.

Y en Indonesia, la Fundación Satunama trabajó con las comunidades de los orang bathin y los orang penghulu para proteger los recursos forestales de sus aldeas desarrollando planes de gestión forestal. Cuando terminó el proyecto, los participantes habían producido un libro con un catálogo de sus conocimientos tradicionales sobre los bosques, los ríos, las tierras y los animales de la localidad y con una descripción de los desafíos relativos al manejo de los recursos naturales y las posibles soluciones. Las perspectivas de los jóvenes y las mujeres de las comunidades fueron invaluables para la escritura del libro.

 

El camino a seguir

En 2022, el FIDA publicará su sexta convocatoria para la presentación de propuestas en el marco del IPAF. Con una contribución de USD 4,5 millones del Organismo Sueco de Desarrollo Internacional (OSDI) y recursos del FIDA, se concederán donaciones de hasta USD 70 000 mediante este mecanismo. Gracias a esta financiación, un mayor número de comunidades indígenas podrá diseñar soluciones propias a los desafíos que enfrentan.

Los pueblos indígenas, en particular las mujeres y los niños, ya nos están mostrando el camino a seguir. Sobre la base de sus singulares identidades, culturas y formas de vida, han logrado mejorar la biodiversidad y llevar la delantera en las iniciativas mundiales para gestionar de manera sostenible los ecosistemas y adaptarse al cambio climático. Con los recursos y el apoyo que necesitan, serán capaces de lograr aún más.

 

Infórmese más sobre la sexta convocatoria para la presentación de propuestas.