Moldavia se está viendo afectada por la guerra en Ucrania, y tenemos la posibilidad de ayudarla

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Moldavia se está viendo afectada por la guerra en Ucrania, y tenemos la posibilidad de ayudarla

Desde que comenzó la guerra en Ucrania, casi medio millón de personas  han cruzado la frontera para refugiarse en la República de Moldova. De estos refugiados, 1 de cada 10 permanecerá en el país. La República de Moldova, con una población de apenas 2,6 millones de personas, alberga actualmente el mayor número de refugiados ucranianos per cápita del mundo.

Cada día veo en los rostros de los agricultores en pequeña escala de la nación las profundas repercusiones del conflicto. La República de Moldova, que antes de la guerra ya era uno de los países más pobres de Europa, se enfrenta ahora a la falta de importaciones y a la reducción de las exportaciones, y todo ello mientras brinda asistencia a sus vecinos necesitados.

En mi condición de Director del FIDA en el País para la República de Moldova, he tenido el privilegio de cooperar estrechamente con los agricultores y el Gobierno nacional para ayudar a las personas pobres del medio rural a crear medios de vida sostenibles. Pero actualmente nos enfrentamos a una nueva crisis que pocos vimos venir, y que está poniendo a prueba la resiliencia que el pueblo de Moldova se ha esforzado tanto por conseguir.

Ahora más que nunca, el apoyo del FIDA es fundamental para ayudar a los agricultores en pequeña escala de la República de Moldova a enfrentar la crisis y preservar su resiliencia.

 

Estamos desaprovechando las oportunidades de ayudar

La República de Moldova importa de Ucrania y de la Federación de Rusia más del 90 % de las semillas, el combustible y el fertilizante que utiliza. La guerra ha dejado con las manos vacías a 33 000 agricultores en pequeña y mediana escala del país.

Los agricultores señalan que necesitan con urgencia sembrar sus semillas en mayo, ya que las recientes precipitaciones han creado condiciones propicias para cultivar maíz, girasol y soja.

Sin embargo, el fertilizante que se necesita para producir estos y otros cultivos también falta. Según la oficina nacional de estadísticas, la República de Moldova importa unas 300 000 toneladas de fertilizante por año, en su mayoría de la Federación de Rusia y Belarús. El Ministerio de Agricultura e Industria Alimentaria estima que a raíz de la falta de fertilizante, la producción de cultivos básicos
—como el trigo, el maíz y la cebada— disminuirá al menos un 30 % solo este año.

Mientras tanto, el precio de la leche ha subido vertiginosamente. Dado que un porcentaje importante de la leche que se consume en la República de Moldova es importada, ha surgido la necesidad —y la oportunidad— de reemplazarla con leche producida en el país. No obstante, si no se puede importar el pienso del que dependen los productores lecheros, es imposible satisfacer esta necesidad.

Las exportaciones del país también están enfrentando dificultades. En general, la República de Moldova exporta casi la quinta parte de sus productos agroalimentarios a la Federación de Rusia. Hoy en día, 120 000 toneladas de manzanas permanecen en cámaras frigoríficas, y es necesario venderlas en los próximos dos meses, antes del comienzo de la siguiente cosecha. Si bien hay algunas oportunidades de exportar a Rumania, el Ministerio de Agricultura e Industria Alimentaria estima que el sector frutícola experimentará graves pérdidas.

Sergei, empleado en una planta de conservación de frutas en la zona sudoriental de la República de Moldova, prepara manzanas para exportar a la Federación de Rusia y Belarús en esta foto tomada antes de la guerra.

 

Apoyo en una época de crisis sin precedentes

Más que insumos, lo que el país realmente necesita es apoyo financiero. El acceso a activos líquidos permitirá a los agricultores, a los habitantes de las zonas rurales y al Estado tomar las riendas de su propio destino y comprar lo que necesiten cuando lo necesiten, siempre y cuando se subsanen las escaseces del mercado.

El FIDA desempeña un papel estratégico como fuente de este tipo de apoyo. Estamos cooperando estrechamente con el Ministerio de Agricultura e Industria Alimentaria y con los organismos de Naciones Unidas para evaluar la situación y encontrar soluciones durante esta época llena de desafíos. Estamos examinando cómo aplicar de la mejor manera nuestra experiencia en materia de fortalecimiento de la resiliencia rural, y qué iniciativas financieras —desde cupones para financiar la compra de semillas resistentes a las sequías y fertilizantes biológicos hasta donaciones para construir depósitos de aguas superficiales y recolectores de agua de lluvia— serán más beneficiosas para los productores rurales.

Al mismo tiempo, somos conscientes de que las repercusiones de la guerra en Ucrania apenas se han empezado a sentir, y los agricultores en pequeña escala de la República de Moldova y otros países necesitarán ayuda para enfrentarse a esos efectos y responder a los desafíos que ya estaban enfrentando.

Es por eso que en el FIDA estamos intensificando nuestros esfuerzos para aumentar la producción alimentaria nacional, reducir las pérdidas posteriores a la cosecha y fortalecer los mercados locales y regionales en algunos de los países más afectados en los que desarrollamos actividades.

La República de Moldova ha quedado en la primera línea de una crisis sin precedentes. Si bien la misión del FIDA es promover el desarrollo a mediano y largo plazo, también podemos reorientar nuestros recursos para atender necesidades a corto plazo que ayuden a fortalecer la resiliencia a largo plazo, por ejemplo, suministrando insumos agrícolas y apoyo financiero. Mediante estas iniciativas, los agricultores en pequeña escala de la República de Moldova podrán fortalecer su resiliencia, capear la tormenta y continuar alimentando a su población.

 

Samir Bejaoui es el Director del FIDA en el País para la República de Moldova.

Puede obtenerse más información acerca de los proyectos apoyados por el FIDA en la República de Moldova en los enlaces sobre el Proyecto de Fomento de la Resiliencia Rural y la iniciativa de Retención del Talento para la Transformación Rural.