Nourishing a sustainable cocoa trade in the Solomon Islands

IFAD Asset Request Portlet

Publicador de contenidos

Impulsar un comercio sostenible de cacao en las Islas Salomón

©FIDA/ Todd M. Henry

En una polvorienta calle secundaria de Auki —pueblo costero de la isla de Malaita— Arania Enterprises rebosa de actividad. Los secadores de cacao van y vienen, llevando montañas de grano de cacao para la venta, y el sencillo depósito de madera está lleno de enormes bolsas listas para la exportación.

Arania es uno de los principales compradores y exportadores de cacao de las Islas Salomón y tiene una trayectoria de 30 años. Además, es una empresa familiar a cargo de padre e hijo: Brown y David Fono.

En 2016, se le presentó una nueva oportunidad: Arania fue invitada a incorporarse como asociado principal de la segunda fase del Programa de Desarrollo Rural (RDP II), iniciativa que se orientó a impulsar el desarrollo socioeconómico de los productores a lo largo y ancho de las Islas Salomón. A continuación les contamos cómo sucedió.

Brown y David Fono en la puerta del depósito de Arania Enterprises, lleno de bolsas de 80 kilos de grano de cacao seco listas para la exportación.

El RDP II hace hincapié en las comunidades y las asociaciones en primer lugar. En concreto, se diseñó en torno a un modelo de cadenas que establece relaciones lucrativas entre las agroempresas locales, como Arania, y los cultivadores y secadores en pequeña escala cuyos productos son abundantes en estas islas, como el cacao y el coco. El programa —esfuerzo conjunto del FIDA, el Gobierno de las Islas Salomón, el Departamento de Asuntos Exteriores y Comercio de Australia, la Unión Europea y el Banco Mundial— determinó que este era el mejor modelo para ayudar a las empresas locales a modernizar sus operaciones, aumentar el valor agregado a nivel local y mejorar sus ingresos.

Se invitó a Arania por su experiencia en el comercio de productos y su conocimiento de las comunidades locales, las costumbres tribales y las prácticas agrícolas. Ellos sabían que el nuevo modelo de asociación generaría cambios en el modo de colaboración entre los productores locales, y que requeriría cierto nivel de confianza y entendimiento, todo lo cual no sucedió de la noche a la mañana.

David explica: “Antes los cultivadores trabajaban de forma individual y vendían el grano sin secar en el mercado abierto, ahora les venden a los secadores que a su vez nos venden a nosotros. Al principio, el mayor desafío para nosotros fue generar confianza entre los cultivadores, los secadores y nuestra empresa.”

Pero los Fono, que también son cultivadores de cacao, siempre han priorizado la construcción de buenas relaciones con los secadores y productores con quienes trabajan. Poco a poco, la confianza fue creciendo.

David agrega: “Ahora, todos los integrantes de la asociación comprenden cómo funciona la cadena de valor y aceptan sus respectivos roles. Lo ven de forma positiva y comprenden que es eficaz para ampliar sus medios de vida. Realmente está dando resultado.”

En su calidad de asociado principal de la segunda fase del Programa de Desarrollo Rural, Arania ha trabajado con tres asociaciones de productores en Malaita desde 2018. Una de ellas es la Junta Fiduciaria de la Asociación de Productores REVIRESCO, ubicada en el poblado de Faalau en la parte norte de la isla. Bobby Kalafiu, el coordinador de la cooperativa, es el nexo entre Arania y más de 100 productores que cultivan el cacao en las parcelas de la plantación comunitaria. Compra el grano sin secar a los cultivadores para secarlo en secaderos tradicionales a leña y en otros más modernos a energía solar (proporcionados por el programa) y luego venderlo a Arania.

A menudo David y Bobby trabajan en estrecha colaboración para ganarse la confianza de los cultivadores. También realizan actividades de capacitación sobre técnicas modernas de producción orgánica, gestión de las explotaciones y elaboración de las cosechas, además de algunos cursos más especializados como los de formación financiera elemental para ayudar a los productores a fortalecer sus medios de vida. Dado que muchos de los productores no tuvieron educación formal, David y Bobby utilizan un enfoque visual y complementan sus presentaciones con material consistente en imágenes.

Bobby Kalafiu, productor de cacao y coordinador de REVIRESCO, en la entrada de un secadero solar proporcionado por el programa.

Bobby también entrega a los cultivadores herramientas proporcionadas por el programa y les enseña a utilizarlas. En ese sentido, nos cuenta que las sesiones de capacitación son muy prácticas y tienen lugar en la plantación misma, donde los cultivadores pueden aprender utilizando las nuevas herramientas.

As a part of the training, David and Bobby also teach the farmers how to grow seedlings for grafting in the REVIRESCO nursery. “A good pod will have more than 100 beans,” explains Bobby. “We plant beans from those superior pods in the nursery to grow seedlings. Then we teach the farmers how to use their new tools to graft twigs taken from the seedlings onto established trees.”Como parte de la capacitación, David y Bobby también enseñan a los productores a cultivar plántulas para injertar en el vivero de REVIRESCO. “Una buena mazorca tiene más de 100 granos —dice Bobby—. Nosotros plantamos los granos de esas buenas mazorcas en el vivero para cultivar plántulas y luego enseñamos a los productores a usar sus nuevas herramientas para enjertar las ramitas de las plántulas en los árboles ya crecidos.”

Los cultivadores de cacao valoran las sesiones de capacitación. Ya están cosechando un grano orgánico de una calidad considerablemente superior, que venden a REVIRESCO a un precio justo.

Clifton Melza, de 40 años de edad, es uno de los productores de cacao de la asociación REVIRESCO que se ha visto beneficiado por la iniciativa de cadena del Programa de Desarrollo Rural. Al igual que muchos isleños de las Salomón, Clifton abandonó Guadalcanal, la isla principal, en 1999 huyendo de la devastadora violencia étnica y el conflicto civil conocido como “las tensiones”. Luego regresó a su Malaita natal y ha dedicado los últimos 20 años al cultivo del cacao, pero las cosas empezaron a irle realmente bien en 2018, cuando el programa llegó a su pueblo. Recibió las herramientas y la capacitación que tanto necesitaba, y aprendió a cultivar plántulas y a injertar las ramitas de las variedades mejoradas en los árboles existentes.

Clifton Melza inspecciona las plántulas de cacao en el vivero comunitario de REVIRESCO, en el poblado de Faalau ( Malaita).

Con el aumento del rendimiento y la calidad de sus cosechas, los ingresos de Clifton han crecido. “Con mejores ingresos, nos resulta más fácil pagar las matrículas escolares de nuestros hijos, mejorar nuestras viviendas y cuidar mejor nuestra salud”, nos dice.

Cuando no está en la escuela o en la playa pescando y nadando con sus amigos, a su hijo James, de 12 años, le gusta pasar tiempo con su padre en la parcela, quitando hierbas y aprendiendo sobre el cacao. “No hacemos esto solo por nosotros —afirma Clifton—, sabemos que el Programa de Desarrollo Rural no va a estar siempre aquí para ayudarnos. Estamos trabajando duro para asegurarnos de que las mejoras que hemos hecho sean sostenibles y poder trasmitir a nuestros hijos lo que hemos aprendido. Un día ellos se harán cargo. Nuestras plantaciones de cacao son nuestro plan de sucesión para el futuro”.

El modelo de cadena del programa ha dado resultado para Clifton Bobby y David; ha generado beneficios para todos. Ahora se está reproduciendo en toda Malaita para beneficiar a otros cultivadores y secadores. Y como a David le gusta decir, también se benefician otras personas desde el Pacífico hasta Europa y los Estados Unidos y todos los puntos intermedios. “El grano de cacao de alta calidad de Malaita que Arania Enterprises exporta en grandes cantidades termina en deliciosas barras de chocolate en alguna otra parte del mundo.”

 

Puede leer más sobre la labor del FIDA en el país en el siguiente enlace: Islas Salomón.