Resilience in rural Syria: Welcoming back tourists with fresh-baked pastries

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Resiliencia en las zonas rurales de Siria: Pasteles recién horneados para recibir nuevamente a los turistas

© FIDA/Mouhab Alawar

Tras 10 años de conflicto, los turistas locales están comenzando lentamente a regresar a las maravillosas laderas de las montañas ubicadas a unos pocos kilómetros de Latakia, en Siria. Quienes visitan la aldea de Zaghreen, en particular, son recibidos por el aroma de los pasteles recién horneados de Issam Mohammad Hamoody.

La historia de Issam es similar a la de muchos otros jóvenes sirios que viven en comunidades rurales.

“Unos dos años después de que comenzara la guerra, el costo de vida se disparó y supuso una enorme carga para mi familia. Nos vimos ante una gran crisis económica”, recuerda.

Al igual que muchas otras personas, Issam comenzó a buscar empleo, u otra forma de ganar dinero para cubrir las necesidades. Finalmente, se enteró de la existencia del Proyecto de Desarrollo Integrado de la Ganadería (ILDP), que cuenta con el apoyo del FIDA y está orientado a ayudar a los habitantes de las zonas rurales de Siria a emprender sus propios negocios ganaderos, y se puso en contacto con el personal del proyecto para solicitar un préstamo. Con las 95 000 libras sirias (unos USD 185) que recibió, Issam compró una vaca lechera y empezó a vender la leche. También comenzó a elaborar productos lácteos, como yogur, queso, labneh (un queso crema suave hecho a partir de yogur) y shanklish (un popular queso azul típico de la región), que vendía en el mercado local. Issam usaba el dinero que ganaba para mantener a sus hijos y a su esposo, que no gozaba de una buena salud y cuya situación comenzó a empeorar después de algunos pocos años. En 2017, el esposo de Issam falleció y ella debió hacerse cargo de la manutención de sus hijos.

“Eran tiempos muy difíciles para que yo asumiera toda la responsabilidad de mi familia”, explica Issam. “Mis ingresos eran buenos, pero seguía teniendo dificultades para garantizar una buena vida para mis hijos”.

Al comprender que a partir de entonces su familia dependería completamente de ella, Issam se dio cuenta de que debía ser más productiva. Al principio, redobló sus esfuerzos e incrementó la cantidad de productos lácteos que vendía en el mercado, pero, con el paso del tiempo, comenzó a pensar en abandonar su negocio lechero e intentar algo diferente. Tras años de conflicto, su aldea había recobrado cierta estabilidad y estaba recibiendo cada vez más turistas. Entonces, se le ocurrió una idea: vendió su vaca y sus dos terneros y empleó el dinero para establecer una panadería.

“Comenzar un proyecto en las zonas rurales no es una tarea fácil”, señala Issam. “En un primer momento, las cosas no fueron sencillas, pero ahora estoy cosechando los frutos de mi esfuerzo. Muchos turistas se detienen en mi panadería para degustar los deliciosos pasteles que preparo en el horno ubicado en la entrada”.

Hoy, Issam está orgullosa de administrar una panadería exitosa y de que sus hijos puedan crecer en un lugar más pacífico, rodeados de árboles y aire fresco, y con un nivel de seguridad mayor que el que podrían haber esperado hace solo algunos años.

Obtenga más información sobre la labor del FIDA en Siria.