Reverdecer el Sahara: la Iniciativa de la Gran Muralla Verde

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Reverdecer el Sahara: la Iniciativa de la Gran Muralla Verde

© Jyotsna Puri

Hace más de diez años, en 2009, viajé por carretera a Tombuctú, en Malí, durante una breve visita sobre el terreno. El recorrido nos llevó tres días desde Bamako, la capital del país. El harmatán soplaba desde el Sáhara cubriendo todo con un manto de polvo, y el calor abrasador, tan seco como las hojas marchitas de un árbol, emanaba de todas las superficies.

En ese momento me encontraba trabajando en una iniciativa orientada a ofrecer a la población rural asesoramiento técnico en materia de agricultura, salud, infraestructura y medio ambiente, con el objetivo final de ayudar a esas personas a salir del círculo vicioso de la pobreza. A medida que avanzábamos por los caminos polvorientos, recuerdo haberme preguntado qué podría llevar a esa tierra árida y escasamente poblada a una relativa prosperidad.

La Iniciativa de la Gran Muralla Verde (IGMV) había comenzado un par de años atrás, gracias al liderazgo de dos funcionarios africanos de alto rango. En ese entonces, su objetivo era crear un corredor de flora de más de 8 000 kilómetros de extensión, desde Djibouti hasta el Senegal, tanto para crear una “muralla” viviente de vegetación como para superar la tristemente reconocida falta de conectividad entre África Oriental y Occidental. Pero, como la iniciativa se encontraba dando sus primeros pasos al momento de mi viaje, no podía ver aún ningún indicio evidente de este ambicioso esfuerzo de transformación.

Con el tiempo cambié de trabajo, pero ese paisaje árido se quedó grabado en mi mente, al igual que la resiliencia de sus habitantes.

Y actualmente, en este 2021, la Iniciativa de la Gran Muralla Verde aún se encuentra en pie, pero ha cambiado mucho. Ha evolucionado tanto en ambición como en alcance, en paralelo a los grandes cambios políticos y económicos que ha registrado el continente en los años transcurridos.

Hoy busca revitalizar las zonas rurales de muchas maneras diferentes. Combina esfuerzos para desacelerar o mitigar los efectos del cambio climático, la pérdida de la biodiversidad, la desertificación y la degradación de la tierra con planes para crear empleos verdes, procurando que los centros rurales sean pilares de crecimiento del mismo modo que los centros urbanos. La finalidad del proyecto se ha ampliado para restaurar 100 millones de hectáreas de tierras degradadas y crear 10 millones de puestos de trabajo.  

El apoyo que recibe también ha cambiado. Recientemente, el Gobierno de Francia, el Fondo Verde para el Clima, el FIDA y la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación establecieron una ambiciosa estructura de apoyo. Se prevé que cuente con la colaboración de los gobiernos nacionales de los países participantes para diseñar enfoques transformadores basados en las propias prioridades de los Estados. Esto permitirá a la iniciativa armonizar su labor de restauración con los esfuerzos nacionales orientados a impulsar la producción agrícola, ayudar a los pequeños productores a hallar mercados para sus productos, y mejorar la seguridad alimentaria y nutricional.

¿Qué harán el Fondo Verde para el Clima y el FIDA?

La Iniciativa de la Gran Muralla Verde es una ambiciosa iniciativa a gran escala y, como tal, precisará un gran apoyo financiero. Para satisfacer las necesidades de los 11 países participantes, esta iniciativa se propone comprometer entre USD 3 000 millones y USD 4 500 millones cada año.

Con el apoyo del Fondo Verde para el Clima, el FIDA dirigirá el Programa Marco del Fondo Verde para el Clima para la Iniciativa de la Gran Muralla Verde, el cual promoverá y ayudará a supervisar y ejecutar los proyectos e inversiones del Fondo Verde para el Clima concebidos para ampliar los recursos forestales, fortalecer las prácticas agropastorales, suministrar agua y ofrecer acceso a los mercados locales, todo esto al tiempo que se ayuda a reducir la inseguridad política.

Uno de los proyectos incluidos en el Programa Marco es la Iniciativa de Financiamiento Verde Inclusivo, cuyo objetivo consiste en apoyar el acceso a créditos para inversiones agrícolas verdes. Esta iniciativa ayudará a los bancos públicos locales de desarrollo a establecer líneas de crédito y armonizar su cartera de inversiones y sus sistemas de gobernanza con las contribuciones determinadas a nivel nacional de los países participantes (es decir, los compromisos de cada país en relación con los objetivos del Acuerdo de París) a fin de ayudarlos a alcanzar tanto sus metas relativas al Acuerdo de París como los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

Otro proyecto, de menor tamaño, ya está ilustrando el gran potencial del enfoque actualizado de la Iniciativa de la Gran Muralla Verde. Se trata de un proyecto que apunta a ayudar a los pequeños productores rurales del Níger a aumentar su resiliencia a los efectos adversos del cambio climático colaborando con diferentes agentes, incluidas organizaciones y cooperativas locales de productores, organizaciones de mujeres y jóvenes, microempresas y pequeñas y medianas empresas, e instituciones financieras. También promoverá la adopción generalizada de sistemas de energía solar (incluidas pequeñas redes, sistemas independientes, y kits) para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de la generación de energía relativa a las prácticas agrícolas.

La Iniciativa de la Gran Muralla Verde cuenta con el apoyo de un gran número de países de África y otras regiones, y recibió mucha atención a principios de esta semana durante la Cumbre One Planet. Prestando un apoyo renovado a esta iniciativa y sus ambiciosos objetivos, podemos esperar realmente que los paisajes áridos y desolados que vi hace más de diez años sean pronto algo del pasado.