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Los masáis de Kenya y el baluarte de Slow Food centrado en los ovinos masáis

27 abril 2021

El derecho de los pueblos indígenas a controlar sus tierras según sus propias necesidades y decisiones es esencial para proteger sus medios de vida y defender la biodiversidad de las especies animales y vegetales autóctonas. Por tanto, no cabe duda de que el apoyo a las comunidades indígenas y sus sistemas alimentarios tradicionales debe entrañar la preservación de la biodiversidad mundial.

El pueblo masái de África Oriental vive junto al Gran Valle del Rift, en el sur de Kenya y el norte de Tanzanía. Tradicionalmente, ha sido un pueblo seminómada que vive bajo un sistema de gestión comunal de las tierras, y sus medios de vida se basan sobre todo en el ganado bovino, caprino y ovino. El pastoreo del ganado es normalmente una labor que desempeñan los hombres, mientras que de las ovejas suelen encargarse las mujeres y los niños. El desplazamiento del ganado suele hacerse con carácter estacional. De conformidad con los acuerdos territoriales tradicionales de los masáis, a nadie se le debe negar el acceso a recursos naturales como el agua y la tierra. En los últimos tiempos, los masáis han perdido grandes superficies de su terreno con acceso a recursos hídricos básicos, zonas de pastoreo y salegares que han pasado a ser parques nacionales y reservas. Todo ello, junto con las sequías graves cada vez más frecuentes que son consecuencia del calentamiento global, ha dado lugar a una reducción significativa de los medios de vida tradicionales de los masáis. Los ovinos masáis, con su vellón marrón rojizo, son una raza autóctona de África Oriental que tradicionalmente ha pertenecido a los masáis y los pequeños ganaderos de Kenya, Tanzanía y Uganda. Aunque es una raza menos productiva que otras, los ovinos masáis son apreciados por su rusticidad en condiciones áridas y su buena resistencia a los parásitos internos. Otros aspectos positivos son el sabor de su carne, que los masáis describen como “dulce”, y la calidad y consistencia de su leche. Con el tiempo, los ovinos masáis prácticamente han desaparecido y han sido sustituidos por rebaños de ovejas dorper, una raza introducida por los británicos.

Uno de los principales desafíos para el establecimiento del baluarte fue encontrar a los dos rebaños de ovinos masáis que formarían el primer grupo de reproductores. Finalmente, se adquirieron 10 ovejas y 2 carneros para cada uno de los dos rebaños, lo que suma un total de 24 animales. Imagen: Slow Food

El equipo de Slow Food Kenya propuso que los ovinos masáis formaran parte de un baluarte del proyecto Slow Food Presidia por su singularidad y, habida cuenta de los beneficios que generaría, con el fin de ayudar al pueblo masái en la situación difícil en la que se encuentra. Sin embargo, al darse cuenta de que los beneficios económicos tardarían en materializarse, llegaron a la conclusión de que se sería necesario un compromiso a largo plazo para que el baluarte de ovinos masáis llegara a ser autosuficiente. Se escogieron dos grupos de ganaderos, uno en la comunidad rosariana/satélite del condado de Nakuru y uno en la comunidad olkeri del condado de Narok. En septiembre de 2020, el baluarte contaba con 41 miembros, 20 de los cuales eran jóvenes cuando se unieron y 19 eran mujeres. La participación de la juventud en el baluarte era un compromiso específico en ambos grupos y los jóvenes estuvieron trabajando con los ancianos para aprender y ayudar a recuperar las tradiciones. El baluarte también ofreció mucho espacio para la participación de las mujeres, ya que se considera que tienen una gran habilidad para escoger a los mejores animales.

Durante el primer año, las actividades se centraron en la creación, el registro y la formación intensiva del grupo (liderazgo, organización del grupo, nutrición y cría de los animales, etc.). Slow Food Kenya y los miembros del baluarte también buscaron carniceros y otros posibles compradores de los ovinos masáis. La información obtenida durante la supervisión en septiembre de 2020 indica que ambos rebaños abarcan un total de 25 animales y se espera una nueva serie de nacimientos próximamente. En general, el baluarte se ha puesto en marcha y sus miembros están dedicando energía y esfuerzos para asegurar su viabilidad, teniendo en cuenta que, para ellos, los resultados tangibles se irán materializando poco a poco.

En 2017, después de muchos años de alianza entre el FIDA y Slow Food en temas relacionados con la seguridad alimentaria, los pueblos indígenas y la juventud, el FIDA aprobó un proyecto titulado “Empoderamiento de los jóvenes indígenas y sus comunidades para que defiendan y promuevan su patrimonio alimentario”, que llevará a cabo Slow Food en un período de tres años.