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Apoyo a los productores camboyanos durante la pandemia de la COVID-19

17 abril 2020

El Excmo. Sr. Veng Sakhon, Ministro de Agricultura, Silvicultura y Pesca de Camboya, acompañado por el equipo del programa ASPIRE, visita a productores de la agrupación de comercio de hortalizas de ASPIRE en la cooperativa Prey Thom Baitang de la localidad de Prey Thom, ubicada en la comuna Touk Meas Khang Lech del distrito de Banteay Meas, provincia de Kampot, el 8 de abril de 2020.

Centrándose sistemáticamente en el crecimiento y el desarrollo, Camboya ha logrado un progreso notable y ha alcanzado la condición de país de ingreso mediano bajo. En los tres últimos decenios, su economía ha crecido, en promedio, un 7,5 %, y la tasa de pobreza se ha reducido de cerca del 50 % a alrededor del 10 % de la población. Sin embargo, la actual pandemia de la COVID-19 amenaza con afectar no solo al sistema sanitario del país, sino también a toda la economía.

Camboya es un país pequeño que mantiene amplias relaciones comerciales con otras economías de Asia Sudoriental, como Tailandia y Viet Nam, y posee cadenas de suministro profundamente integradas con China. Aunque el impacto sanitario de la pandemia ha sido bajo (en el momento en que se redactó este artículo había menos de 150 casos confirmados) el Gobierno se mantiene en gran alerta y actúa con cautela ante la posibilidad de un pico tardío.  Progresivamente, se van adoptando medidas de distanciamiento social más estrictas. En cuanto al aspecto económico, el Gobierno logró asignar una suma de hasta USD 2 000 millones para afrontar los efectos colaterales de la situación, pero el impacto económico de la pandemia ya puede percibirse.

El efecto económico se está propagando por tres vías: la evolución de la situación en el mundo y la recesión inminente que afecta a los sectores relacionados con las exportaciones; las rigurosas limitaciones impuestas al sector del turismo debido a las restricciones de viaje a nivel mundial, y la presión cada vez mayor que se ejerce sobre las cadenas de suministro que están integradas con los mercados chinos. Estos acontecimientos podrían reducir el crecimiento del producto interno bruto y el empleo de Camboya.

El FIDA colabora con comunidades de las zonas rurales de Camboya, zonas que son particularmente vulnerables a las dificultades económicas actuales. Si bien algunos de los efectos económicos se concentran en las zonas urbanas, las familias de las zonas rurales, que normalmente tienen integrantes que trabajan en estas ciudades como trabajadores asalariados, como trabajadores de los sectores relativos a las exportaciones, o como camareros, chefs, guías o conductores de tuk tuk en el sector del turismo o en sectores asociados al turismo, también están perdiendo ingresos. Además, los propietarios y empleados de las pequeñas y medianas empresas están sufriendo la pérdida de ingresos debido a la disminución de la demanda. Asimismo, el regreso de familiares desde ciudades y países vecinos a raíz de los miedos y las restricciones que motiva la pandemia está generando una presión económica adicional. Al mismo tiempo, la limitación o interrupción de las importaciones de productos alimenticios básicos podría repercutir en la seguridad alimentaria.

Con el objeto de afrontar las dificultades económicas y evitar las tensiones en materia de seguridad alimentaria, el FIDA y los asociados de los ministerios están aplicando un enfoque programático y están aprovechando las sinergias entre los proyectos para dar respuesta a la pandemia de la COVID-19. La atención se ha centrado en dos objetivos: por una parte, atender las necesidades económicas inmediatas de las comunidades rurales y crear oportunidades para los migrantes repatriados y, por otra parte, ampliar las posibilidades de los pequeños productores rurales por medio de un mayor apoyo a la producción y dando prioridad a las cadenas de valor y los productos básicos adecuados a fin de garantizar una producción de alimentos y una diversidad alimentaria apropiadas.

Con la orientación del Gobierno, el equipo del FIDA en el país ha mantenido consultas periódicas con todos los ministerios asociados en Camboya, y, para garantizar la seguridad de todos, las reuniones se celebran por videoconferencia. El Ministerio de Economía y Finanzas, el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca, el Ministerio de Comercio y el Ministerio de Desarrollo Rural son ministerios asociados que están ejecutando proyectos respaldados por el FIDA o partes de esos proyectos. El nuevo enfoque programático ha incorporado un espíritu de colaboración: los ministerios asociados se han comprometido a coordinar recursos, actividades e información para apoyar los esfuerzos colectivos. En un nivel de política más general, el FIDA también está armonizando su enfoque con otros organismos de las Naciones Unidas, entre ellos los demás organismos con sede en Roma dedicados a la alimentación, a saber, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

El apoyo a la producción, incluido el suministro de semillas y fertilizantes y la mejora de los sistemas de riego, se concentrará en los productos básicos con ciclos de producción cortos a fin de suplir las carencias inmediatas en caso de que se produzcan. El Programa de Servicios Agrícolas para el Fomento de las Innovaciones, la Capacidad de Resistencia y la Extensión (ASPIRE), que dirige el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca, se está centrando de inmediato en mantener la producción de las hortalizas de hojas verdes y los huevos de gallina, ya que estos son elementos clave de la dieta local. Al mismo tiempo, el Proyecto de Impulso a los Mercados Inclusivos para los Pequeños Productores (AIMS), dirigido por el Ministerio de Comercio, está reorientando parte de sus recursos para brindar a los productores asistencia sobre el riego en las explotaciones agrícolas, a fin de apoyar la producción de esos productos básicos.

Si bien se han restringido los viajes desde la capital y los grandes centros urbanos, se ha concedido mayor autonomía al personal provincial, que está proporcionando apoyo directo a las agrupaciones de productores y a los asociados de las cadenas de valor. También se están ofreciendo servicios de extensión a los productores actuales y a los que han regresado mediante el uso de herramientas de telecomunicaciones y en línea, por ejemplo, llamadas por Skype, mensajes de texto y llamadas telefónicas, para garantizar el máximo distanciamiento social a fin de detener la propagación del virus. Se están elaborando con gran rapidez algunas herramientas digitales que podrían estar disponibles en pocos meses, como un mapa interactivo para hacer un seguimiento de los hogares de beneficiarios y diarios de los productores que puedan actualizarse en línea. En un momento de distanciamiento social, estas herramientas digitales posibilitarán que las cadenas de valor mantengan su eficacia.

Muchos de nuestros asociados a nivel de los ministerios y las provincias que pertenecen a una determinada generación han soportado y sobrevivido a los peores excesos del régimen de los jemeres rojos. Pese a sentirse preocupación en la gran sala (virtual), hay otro sentimiento que es evidente para todos nosotros: una serena determinación de aunar fuerzas y superar esta crisis.