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Remesas - un motor para el desarrollo que aún debe acelerar la marcha

07 mayo 2018

Kuala Lumpur, 8 de mayo de 2018: Los oradores de alto nivel presentes en la sesión inaugural del Foro Mundial sobre Remesas, Inversión y Desarrollo, celebrado en Kuala Lumpur, compartieron un mensaje en común: los sectores público y privado deben trabajar juntos para aprovechar el enorme potencial de desarrollo que representan las remesas en la región de Asia y el Pacífico.

El evento de tres días de duración, que atrajo a más de 400 participantes de todo el mundo, comenzó con los discursos de apertura de Jessica Chew Cheng Lian, Gobernadora Adjunta del Banco Central de Malasia; Charlotte Salford, Vicepresidenta Adjunta del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, y Ceyla Pazarbasioglu, Directora Superior del Grupo del Banco Mundial. Los participantes estudiarán juntos la forma de aumentar la eficiencia de los mercados de remesas y servicios asociados, mejorar la inclusión financiera y estimular las inversiones procedentes de la diáspora.

Las remesas a los países de bajos ingresos e ingresos medianos –el dinero enviado por los trabajadores migrantes a sus familias– ascendieron a USD 256 000 millones en la región de Asia y el Pacífico en 2017, una cantidad diez veces superior a la asistencia oficial neta para el desarrollo que se destina a la región.

Mientras que el 70 % de las remesas se utilizan para satisfacer necesidades inmediatas, como la alimentación, la vivienda y la salud, el restante 30 % –más de USD 77 000 millones a nivel regional– se destinan a construir un futuro más seguro y autosuficiente, a través de la mejora de la educación, los ahorros y la inversión en activos y actividades generadoras de ingresos.

Existe un consenso mundial amplio sobre la importancia de las remesas como motor del desarrollo, de modo que ya es hora de pasar de la recomendación a la ejecución de iniciativas de escala ampliada. Y estas deben formar parte de nuestra estrategia para alcanzar los ODS antes del año 2030”, dijo Charlotte Salford, Vicepresidenta Adjunta del FIDA.

Los elevados costos de enviar dinero a casa, el acceso limitado a los servicios financieros y unos mercados que aún operan básicamente con efectivo en lugar de por medios digitales, restringen el flujo de remesas, las cantidades percibidas por los receptores, así como las repercusiones económicas y para el desarrollo en la comunidad en su conjunto.

“Se puede y se debe hacer más para ampliar el impacto de las remesas sobre el desarrollo. Al ser un punto de contacto habitual para enviar y recibir dinero, los proveedores de servicios de remesas están estratégicamente posicionados para ser los agentes de cambio de comunidades enteras, pues proporcionan educación y soluciones financieras que pueden ayudar a las familias a salir del círculo vicioso de la pobreza”, afirmó Jessica Chew Cheng Lian, Gobernadora Adjunta del Banco Central de Malasia.

Las tecnologías móviles y el dinero digital tienen el potencial de transformar los mercados y reducir los costos y el tiempo de envío de las remesas, pero su desarrollo aún se ve obstaculizado por la falta de armonización entre la normativa de los distintos países.

“Hemos avanzado mucho desde que empezamos a darnos cuenta de la magnitud y el potencial de los flujos de remesas, y comenzamos a trabajar como una comunidad para aumentar la atención en torno a las políticas que influyen en las remesas internacionales. En el último decenio, se estima que los emisores de remesas se ahorraron USD 90 000 millones más en comisiones: así de amplio ha sido el impacto”, dijo Ceyla Pazarbasioglu, Directora Superior de Prácticas Mundiales de Finanzas, Competitividad e Innovación, Grupo del Banco Mundial. 

El costo promedio de enviar dinero a casa en la región de Asia y el Pacífico es de 6,86 %, una cifra apenas inferior al promedio mundial de 7,13 %, pero aún muy alejada de la meta del 3 % establecida por la comunidad internacional en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 10, relativo a la reducción de las desigualdades.

Por otra parte, los beneficios para las familias que se quedan en el país podrían ser mucho mayores si estas tuvieran acceso a servicios financieros específicos que les ayudaran a ahorrar o invertir sus fondos y acceder al crédito. Al menos dos tercios de las familias que hacen uso de remesas en Asia y el Pacífico todavía están por fuera del sistema financiero formal.

Los resultados del Foro contribuirán a los esfuerzos nacionales, regionales y mundiales actuales encaminados a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, así como a las negociaciones en curso para lograr un Pacto mundial de las Naciones Unidas para una migración segura, ordenada y regular, que se apruebe a finales de 2018.

Este foro allana el camino para otros foros habituales de la región, aprovechando las sinergias y evaluando los progresos realizados.

El FIDA ha invertido en la población rural durante 40 años y, al empoderar a estas personas, les ha ayudado a reducir la pobreza, aumentar la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y fortalecer la resiliencia. Desde 1978, hemos destinado cerca de 19 700 millones de dólares de los Estados Unidos en donaciones y préstamos a bajo interés a proyectos que han permitido llegar a unos 474 millones de personas. El FIDA es una institución financiera internacional y una organización especializada de las Naciones Unidas con sede en Roma, donde se encuentra el mecanismo central de las Naciones Unidas para el sector de la alimentación y la agricultura. www.ifad.org

Para más información sobre el Banco Central de Malasia (Bank Negara Malaysia), visite la página web: www.bnm.gov.my

Para más información sobre el Banco Mundial, visite:  www.worldbank.org/malaysia

En marzo de 2016, el Grupo del Banco Mundial lanzó oficialmente su Centro de Conocimientos e Investigación en Malasia. El nuevo Centro es el primero de sus características, y funciona a la vez como presencia sobre el terreno en Malasia y como centro mundial de conocimientos e investigación. Se centra en compartir la experiencia de Malasia en materia de desarrollo centrado en las personas y fomentar la investigación innovadora sobre políticas relacionadas con cuestiones locales, regionales y mundiales.

PR/34/2018