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Día Internacional de las Remesas Familiares: trabajar para crear prosperidad en el lugar de origen

13 junio 2018

©IFAD/Christine Nesbitt

Roma, 14 de junio de 2018. Ante la celebración del Día Internacional de las Remesas Familiares el 16 de junio, el Presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Sr. Gilbert F. Houngbo, exhortó a seguir desplegando esfuerzos para ayudar a las familias receptoras de remesas a construir un futuro sostenible para ellas y sus comunidades.

El mensaje de Houngbo coincide con la aprobación el martes por la Asamblea General de las Naciones Unidas de una resolución en la que se apoya este Día Internacional creado inicialmente por el Consejo de Gobernadores del FIDA. En la resolución se subraya el papel fundamental que desempeñan las remesas en el desarrollo sostenible.

En 2017, 200 millones de migrantes enviaron USD 481 000 millones a países que dependen de las remesas, de los cuales USD 466 000 millones se dirigieron a países en desarrollo, contribuyendo así al sustento de unos 800 millones de personas en todo el mundo. Esta cifra supone más del triple de la asistencia oficial anual para el desarrollo que los países destinan a ayuda. 

Según estimaciones del FIDA, entre 2015 y 2030 se enviarán USD 6,5 billones en remesas a países en desarrollo, con más de mil millones de emisores y beneficiarios. Casi la mitad de las remesas se destinarán a zonas rurales en las que se registran las tasas de pobreza y hambre más elevadas.

“Las remesas son fundamentales para millones de familias, pues les ayudan a encarar sus propias metas de desarrollo, pero podemos ayudarles a hacer más y a construir su futuro a más largo plazo”, señaló Houngbo.

Según el análisis del FIDA, las familias gastan alrededor del 75 % de sus remesas en necesidades básicas, entre ellas, alimentación, vivienda, educación y salud. Las remesas contribuyen a reducir el hambre y la malnutrición, mejoran los niveles de educación y salud, y sacan a las

personas de la pobreza. De este modo, las remesas contribuyen directamente a los Objetivos de Desarrollo Sostenible que la comunidad internacional fijó hace tres años.

Según el FIDA, el 25 % restante, esto es, más de USD 100 000 millones, se puede invertir en activos financieros y tangibles, como por ejemplo ahorros o la creación de pequeñas empresas que ayuden a las familias a construir su futuro. Estas actividades productivas también pueden generar empleo y transformar las economías, en particular en zonas rurales.

“Si las opciones de inversión son adecuadas y se adaptan a las circunstancias y los objetivos de las familias que hacen uso de remesas, estas invertirán más y se convertirán en agentes de cambio en sus comunidades”, dijo Houngbo.

Con este propósito, más de 400 responsables de la toma de decisiones, en representación de los sectores público y privado, la sociedad civil y el FIDA, asistieron al Foro Mundial Sobre Remesas, Inversión y Desarrollo que tuvo lugar en Kuala Lumpur en el mes de mayo y aprobaron un conjunto de recomendaciones para que las remesas se transformen en un motor integral de desarrollo.

En particular, en las recomendaciones se proponen formas de crear acceso a servicios financieros básicos, como el ahorro y el crédito, que son fundamentales para que las familias hagan un uso productivo de su dinero. En la actualidad, la mayoría de las remesas siguen recibiéndose en efectivo y consumiéndose de forma inmediata.

También se formularon recomendaciones para desarrollar mecanismos y oportunidades de inversión adaptados a las necesidades de las diásporas interesadas en invertir en sus lugares de origen.

Reconociendo el elevado costo que conlleva el envío de remesas, en este día internacional el FIDA hace un llamamiento para que se reduzcan más las tasas por transferencia. Aunque el costo de enviar dinero se ha reducido a la mitad en los últimos cinco años, sigue suponiendo, en promedio, un 7,13 % del monto enviado. En muchos lugares, los costos son mucho mayores, por ejemplo, en el África subsahariana, los emisores pueden gastar hasta un 9,3 %.

Se estima que las familias en países en desarrollo podrían disponer de USD 20 000 millones adicionales si se alcanzase la meta del 3 % de los costos fijada por la comunidad internacional en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 10 para la reducción de las desigualdades.

Según Pedro De Vasconcelos, experto superior en remesas del FIDA, las tecnologías móviles y el dinero digital podrían transformar los mercados drásticamente y reducir los costos y el tiempo que entraña el envío de remesas, en particular a las zonas rurales, pero su desarrollo continúa viéndose obstaculizado por la falta de armonización de los reglamentos entre países.

“La promesa de las tecnologías digitales está aún por cumplirse; es indispensable que los entornos normativos posibiliten la aplicación de soluciones de transferencia seguras, baratas y rápidas en beneficio de las familias”, señaló De Vasconcelos.

Durante más de un decenio, el FIDA ha trabajado para aumentar la repercusión de las remesas en el desarrollo. Su programa específico tiene una cartera de más de 60 proyectos innovadores en más de 45 países. Los proyectos finalizados redundaron en una mayor competencia, que redujo los costos de las transacciones gracias a la tecnología móvil, y fomentaron la inclusión y alfabetización financieras.

Encontrará más información sobre el FIDA en este vínculo.  Síganos en Facebook, Twitter, LinkedIn, Instagram y YouTube

El FIDA ha invertido en la población rural durante 40 años y, al empoderar a estas personas, les ha ayudado a reducir la pobreza, aumentar la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y fortalecer la resiliencia. Desde 1978, hemos destinado 19 700 millones de dólares de los Estados Unidos en donaciones y préstamos a bajo interés a proyectos que han permitido llegar a alrededor de 474 millones de personas. El FIDA es una institución financiera internacional y un organismo especializado de las Naciones Unidas con sede en Roma, donde se encuentra el mecanismo central de las Naciones Unidas para el sector de la alimentación y la agricultura.

Comunicado de prensa n.o: IFAD/46/2018