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El FIDA responde a la crisis ocasionada por la COVID-19: proteger y mejorar la resiliencia de la población rural

21 abril 2020

©FIDA/Edward Echwalu

La pandemia de COVID-19 es mucho más que una crisis sanitaria: está afectando a las sociedades y las economías. Por ejemplo, el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias calcula que este año podrían sumirse en la pobreza 140 millones de personas más a raíz del virus, y en un estudio reciente de la Universidad de las Naciones Unidas se prevé que la pobreza mundial podría aumentar por primera vez desde 1990.

Los efectos que esta situación podría tener en los grupos que ya de por sí son vulnerables generan especial preocupación, sobre todo en África Subsahariana, donde gran parte de la población se ve amenazada por la pobreza y el hambre.

En particular, los medios de vida de mujeres y hombres de las zonas rurales ya se están viendo profundamente afectados por la crisis ocasionada por la COVID-19.

Por lo tanto, es imperativo que actuemos con rapidez.

También es imperativo que actuemos juntos. Ningún país o persona puede desligarse de los efectos de la pandemia de COVID-19, ya sea del propio virus o de sus efectos sociales y económicos. Y ninguna entidad puede hallar soluciones a la crisis actuando por sí sola.

Esa es la razón por la cual el Secretario General de las Naciones Unidas ha solicitado una acción urgente y coordinada a nivel mundial para dar respuesta a la crisis, entre otras cosas por medio de un marco de respuesta socioeconómica, y el motivo por el que el FIDA está respondiendo conforme a este marco.

La respuesta estratégica del FIDA a la crisis de la COVID-19 se centra en un conjunto de actividades coordinadas dirigidas a responder a los efectos inmediatos, prevenir la erosión de los resultados de las operaciones pasadas y en curso, así como sentar a las bases para apoyar la recuperación después de la crisis.

Con el fin de alcanzar estos objetivos, nuestra respuesta se divide en cuatro categorías generales:

  1. Encontrar soluciones inmediatas

Los equipos del FIDA en los países ya están trabajando con los Gobiernos para encontrar soluciones inmediatas para los proyectos en curso. Hasta el momento, más de 100 proyectos en 65 países han definido medidas que pueden ponerse en práctica como parte de la respuesta a la
COVID-19. Por ejemplo, en la India, México y Palestina, hay planes para comprar excedentes agrícolas a los productores a fin de aliviar los efectos del menor acceso a los mercados. También se están planificando, o ya han comenzado a ejecutarse, iniciativas para mejorar el acceso a los insumos en varios otros países, como Angola, el Brasil, Bosnia y Herzegovina, Eritrea, Ghana, Indonesia y Viet Nam. Estas iniciativas se realizan a partir de un amplio conjunto de opciones y siempre se adaptan a las necesidades de la población local en el contexto de la pandemia.

  1. Ampliar la escala

Hemos puesto en marcha un Mecanismo de Estímulo para la Población Rural Pobre, de donantes múltiples, en relación con la COVID-19 a fin de dar una respuesta más amplia para complementar nuestras actividades readaptadas. El Mecanismo se ocupará de proteger la seguridad alimentaria y la resiliencia de la población rural pobre garantizando un acceso oportuno a los insumos, la información, los mercados y la liquidez, y estará destinado ante todo a los beneficiarios de los proyectos del FIDA, a fin de garantizar que no se reviertan los logros que estos han alcanzado. Si la financiación lo permite, también es probable que el Mecanismo se amplíe para llegar a más personas necesitadas de las zonas rurales. El FIDA ha puesto en marcha el Mecanismo con un capital inicial de USD 40 millones aportados de sus propios recursos. Para poder lograr el alcance necesario, procuraremos movilizar al menos USD 200 millones de los Estados Miembros y otros donantes.

  1. Asesorar y apoyar

Estamos brindando asesoramiento y apoyo a los Gobiernos en la labor que están realizando para mitigar algunas de las posibles consecuencias más graves de la crisis. Por ejemplo, en Bangladesh, el plan de respuesta nacional ha incorporado nuestra propuesta para mantener servicios esenciales de transporte y logística relativos al sector agrícola.

  1. Proyectar a largo plazo

Al tiempo que los Gobiernos comienzan a elaborar sus planes de recuperación a largo plazo, estamos dispuestos a tomar medidas para apoyarlos. Esto implica reconstruir las economías rurales y redirigir los esfuerzos a fin de erradicar la pobreza y el hambre en las zonas rurales en un contexto posterior a la COVID-19. Las lecciones aprendidas por el FIDA en el marco de su labor en otras situaciones de fragilidad y posteriores a las emergencias serán especialmente valiosas en la fase de recuperación. Entre las principales iniciativas se incluyen ayudar a los Gobiernos en la elaboración de planes para acelerar la recuperación, restablecer la resiliencia de los medios de vida rurales, y corregir las desigualdades estructurales de modo que, cuando se presente una próxima crisis, podamos proteger a quienes corren un mayor riesgo de quedarse atrás.

Mientras la COVID-19 sigue perjudicando economías, sociedades y la salud de muchísimas personas, estamos decididos a no permitir que cause más daño en los medios de vida de las personas de las zonas rurales. En este difícil momento, dependemos de la colaboración y el apoyo de nuestros valiosos asociados, es decir, de los Gobiernos, los demás organismos del sistema de las Naciones Unidas, las organizaciones de agricultores y el sector privado, para garantizar que la actual crisis de la COVID-19 no dé lugar a una crisis alimentaria y de pobreza.

Más información sobre la respuesta del FIDA a la COVID-19.

Lea la declaración conjunta de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el FIDA, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Banco Mundial sobre los efectos de la COVID-19 en la seguridad alimentaria y la nutrición, formulada con ocasión de la reunión extraordinaria de los ministros de agricultura del Grupo de los 20