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En el Día Internacional de las Remesas Familiares, el FIDA hace un llamamiento para que se declare la prestación de servicios de remesas como un servicio esencial en tiempos de crisis

16 junio 2020

Roma, 16 de junio de 2020. Ante la importante disminución del dinero que envían los migrantes a sus países de origen debido a los efectos de la pandemia de la COVID-19, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), organismo especializado de las Naciones Unidas, ha exhortado hoy a los Gobiernos de todo el mundo a que declaren la prestación de servicios de remesas como un servicio esencial en tiempos de crisis. 

“Las remesas son un salvavidas para las familias pobres de los países de ingresos bajos y medianos. Los Gobiernos deberían adoptar medidas y hacer todo lo posible para facilitar el flujo de fondos durante las crisis, como la pandemia de la COVID-19”, ha declarado el Sr. Gilbert F. Houngbo, Presidente del FIDA, con ocasión del Día Internacional de las Remesas Familiares.

Los sectores económicos que dan empleo a los trabajadores migrantes, como el turismo, la hostelería y la agroindustria, han sido los más afectados por los efectos de las restricciones impuestas por la pandemia de COVID-19, por lo que muchos migrantes han quedado en una situación de subempleo o desempleo. En consecuencia, se prevé que los flujos de remesas experimentarán la mayor caída de la historia, con una disminución del 20 % en 2020. 

El cierre de los establecimientos de servicios de remesas durante el período de confinamiento ha agravado aún más la capacidad de los migrantes de enviar dinero a sus familias. En una encuesta realizada el mes pasado por el FIDA sobre la diáspora senegalesa en Francia se constató que alrededor del 30 % de las personas que dejaron de enviar dinero o redujeron los envíos a sus hogares lo hicieron porque su operador de transferencias de dinero estaba cerrado o porque las redes informales ya no funcionaban.

“El FIDA está haciendo un seguimiento de los efectos de la disminución de las remesas en el “lado receptor” de los países en desarrollo, donde el monto habitual de las remesas, de USD 200 a USD 300 mensuales, representa alrededor del 60 % de los ingresos de los hogares”, ha señalado el Sr. Pedro de Vasconcelos, jefe del Fondo de Financiación para Remesas del FIDA. “Si bien la reducción de las remesas no se producirá de manera uniforme en todos los países y comunidades, es probable que los efectos sean apreciables en las zonas rurales, donde constituyen el principal ingreso”.

Cientos de miles de migrantes han regresado a sus comunidades rurales. Al mismo tiempo, sus familias también se han visto afectadas negativamente por las medidas de confinamiento que han paralizado la actividad económica y destruido los medios de vida en sus países de origen.

Al verse afectados simultáneamente ambos extremos de los corredores de remesas, las alteraciones afectan directamente a la vida y los medios de vida de 1 000 millones de personas, es decir, 200 millones de migrantes que envían dinero a 800 millones de familiares. Casi la mitad de esas familias vive en zonas rurales donde se registran las tasas de pobreza y hambre más elevadas. Este año, decenas de millones de familias que dependen de las remesas que reciben acabarán por debajo del umbral de pobreza, lo que se traducirá en más hambre y menos gasto en educación y salud.

“Mantener los servicios de remesas durante las crisis reducirá sin duda algunos de los efectos de la disminución de ingresos de los migrantes, pero es necesario reformar urgentemente el sistema para que, una vez que la crisis finalice, los migrantes puedan enviar su dinero a sus hogares de manera más rápida, segura y barata”, ha afirmado el Sr. Vasconcelos.

Para resolver la situación, el FIDA está realizando los siguientes llamamientos a los Gobiernos y al sector privado:

  • Los Gobiernos deben establecer entornos normativos y reglamentarios más favorables que permitan la competencia, la reglamentación y la innovación en el mercado de las remesas y declarar esenciales esos servicios.
  • Las entidades del sector privado deben invertir en el desarrollo de soluciones tecnológicas innovadoras para el envío de remesas, a fin de reducir los costos, aumentar la velocidad, mejorar la seguridad y ampliar los flujos por medios digitales a las zonas remotas.
  • Debe mejorarse el acceso a los servicios de remesas, especialmente en las zonas rurales pobres. Debe haber incentivos para desarrollar y utilizar productos digitales que vinculen las remesas a una amplia variedad de servicios financieros, de modo que pueda alentarse a los migrantes y sus familias a ahorrar e invertir su dinero, creando más oportunidades para ellos y sus comunidades.

Desde el mes de marzo, el FIDA ha impulsado la creación de un Grupo de Trabajo de la Comunidad Mundial de Remesas , formado por 35 organizaciones internacionales, organismos intergubernamentales, grupos de la industria y el sector privado y redes de organizaciones de la diáspora, que está trabajando en la elaboración de un conjunto de medidas concretas para ayudar a paliar los efectos de la crisis provocada por la COVID-19 en la vida de los 1 000 millones de personas que intervienen directamente en el envío y la recepción de remesas.

Para solicitar entrevistas con los expertos del FIDA, envíe un correo electrónico a IFADNewsroom@ifad.org.


Comunicado de prensa n.º: FIDA/27/2020

El FIDA invierte en la población rural y, al empoderar a estas personas, las ayuda a reducir la pobreza, aumentar la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y fortalecer la resiliencia. Desde 1978, hemos destinado 21 500 millones de dólares de los Estados Unidos en donaciones y préstamos a bajo interés a proyectos que han permitido llegar a alrededor de 491 millones de personas. El FIDA es una institución financiera internacional y un organismo especializado de las Naciones Unidas con sede en Roma, donde se encuentra el mecanismo central de las Naciones Unidas para el sector de la alimentación y la agricultura. Para más información, visite: www.ifad.org.