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La financiación concedida al FIDA por los Países Bajos será de ayuda para prevenir que la COVID-19 desate una crisis alimentaria

16 noviembre 2020

Versión holandesa

Roma, 16 de noviembre de 2020 – En vista de que cada vez son más las personas que están entrando en una espiral de hambre y pobreza debido a la pandemia de la COVID-19, los Países Bajos han aumentado la financiación que destinan al Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) de las Naciones Unidas con el fin de ayudar a evitar que se produzca una crisis alimentaria en las zonas rurales.

Su contribución de EUR 6 millones al Mecanismo de Estímulo para la Población Rural Pobre del FIDA ayudará a los agricultores en pequeña escala a seguir cultivando y vendiendo alimentos pese a las restricciones a la circulación y el comercio que se han impuesto debido a la COVID-19. El mecanismo fue puesto en marcha en abril por Idris y Sabrina Elba, Embajadores de Buena Voluntad para el FIDA, y permite a los productores rurales acceder de forma oportuna a insumos, mercados, liquidez e información para asegurar un suministro ininterrumpido de alimentos.

“Los agricultores rurales en pequeña escala producen gran parte de los alimentos del mundo. La inversión dirigida a los pequeños agricultores se traduce en estabilidad, sostenibilidad y resiliencia a escala mundial”, afirmó Gilbert F. Houngbo, Presidente del FIDA. “El compromiso financiero de los Países Bajos nos acerca un paso más para alcanzar un mundo libre de hambre y pobreza”.

“El aumento acelerado del hambre en el mundo viene a ratificar la urgente necesidad de incrementar los ingresos y la productividad de los pequeños agricultores y de reforzar su resiliencia”, sostuvo Kitty van der Heijden, Directora General de Cooperación Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de los Países Bajos. “El FIDA está a la vanguardia en este sentido, ya que marca una verdadera diferencia en la vida de la población rural y aporta cambios positivos a escala. Los Países Bajos apoyan al FIDA en su misión”.

La pandemia de la COVID-19 se ha cobrado un precio especialmente alto entre los habitantes de las zonas rurales de los países en desarrollo, donde vive la mayoría de las personas que padecen más hambre y pobreza en el mundo.

Los cierres de fronteras y las restricciones al comercio y a la circulación han impedido a los agricultores plantar y cosechar cultivos, así como acceder a los mercados para comprar insumos y vender sus productos. También han alterado las cadenas de suministro de alimentos nacionales e internacionales, lo que ha puesto en peligro millones de medios de vida rurales.

Se estima que podría haber hasta 132 millones de personas más pasando hambre a finales de año a causa de la pandemia. Según las previsiones, la pobreza extrema aumentará en 2020 por primera vez en más de 20 años.

En una reciente declaración conjunta del FIDA y otros organismos de las Naciones Unidas se subrayó que la pandemia ha puesto al descubierto la fragilidad de los sistemas alimentarios mundiales, pero también constituye una oportunidad para reconstruirlos de un modo mejor. El FIDA aboga por un aumento de las inversiones a largo plazo en la agricultura y el desarrollo rural para asegurar la recuperación tras la crisis de la COVID-19, y transformar los sistemas alimentarios de modo que sean más inclusivos, productivos, resilientes y sostenibles.

Los Países Bajos son miembro fundador del FIDA y han aportado USD 543 millones en contribuciones a los recursos básicos y USD 118 millones en fondos suplementarios desde la creación del Fondo en 1978. Han colaborado estrechamente con el FIDA para ayudar a combatir los efectos del cambio climático en los agricultores en pequeña escala y aumentar el empleo juvenil y el empoderamiento de la mujer en las zonas rurales.


Comunicado de prensa n.º: IFAD/53/2020

El FIDA invierte en la población rural y, al empoderar a estas personas, les ayuda a reducir la pobreza, aumentar la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y fortalecer su resiliencia. Desde 1978, hemos destinado USD 22 400 millones en donaciones y préstamos a bajo interés a proyectos que han permitido llegar a alrededor de 512 millones de personas. El FIDA es una institución financiera internacional y un organismo especializado de las Naciones Unidas con sede en Roma, donde se encuentra el mecanismo central de las Naciones Unidas para el sector de la alimentación y la agricultura.