Saltar al contenido
X

Al tener un mayor acceso al agua, el camino hacia el desarrollo sostenible en el Sahel se hace más corto

Image: Barbara Gravelli / IFAD

Cada día, Dienaba Sow recorre 3,5 kilómetros desde su casa en el pueblo de Hodio hasta Toung, en la región de Louga del Senegal, a fin de obtener agua para satisfacer las necesidades diarias de su familia. Dienaba hace este viaje tres veces al día, junto con su esposo y su cuñado, en un carro tirado por un burro en el clima semiárido del Sahel. “Es agotador”, admite Dienaba. En Toung, Dienaba a menudo debe esperar en la fila en la fuente de agua, donde recoge alrededor de 1 000 litros de agua para abastecer a su familia, conformada por 11 miembros, y a su ganado, que incluye 7 cabras y 2 burros.

Una gran parte de la rutina de Dienaba consiste solo en buscar agua, una tarea que puede llevar más de 10 horas al día. Últimamente, Dienaba ni siquiera nota su fatiga y ya está celebrando la inminente llegada de un sistema destinado a aumentar el acceso al agua en Toung. Gracias a la Ampliación del Proyecto de Apoyo a las Cadenas de Valor de Productos Agrícolas financiada por el FIDA, se está construyendo una torre de agua en la zona, que ampliará la distribución de agua desde Toung hacia los pueblos satélites. Una vez que la torre esté terminada, Dienaba podrá tener acceso al agua a 1 kilómetro de su hogar. “Tendré mucho más tiempo para estar con mi familia y mi comunidad”, señala Dienaba.

Image: Barbara Gravelli / IFAD

Barbara Gravelli / IFAD

Viajar en busca de agua

En la región de Matam, los pastores que solían recorrer docenas de kilómetros al día con sus familias en busca de agua han visto un gran cambio en las tierras semiáridas del Senegal. En medio del arenoso paisaje del Sahel, los modernos sistemas que integran pozos perforados, acueductos, depósitos y torres han llevado el agua a los pueblos de clima seco, caracterizados por la bucólica y típica arquitectura de las casas de barro y paja. Estas y otras inversiones del FIDA y sus asociados, realizadas mediante el Programa de Apoyo al Desarrollo Agrícola y la Capacidad Empresarial en las Zonas Rurales, han beneficiado a casi 7 400 personas, quienes actualmente disponen de fuentes accesibles de agua y están en mejores condiciones de hacer frente a los efectos del cambio climático en la zona del Sahel.

Los miembros de la comunidad de Loumbi Sanarabé, cuyos medios de vida dependen de la cría de animales, se han beneficiado de los sistemas de abastecimiento de agua que se han construido en los últimos años. Antes de la intervención del Programa, las familias de Loumbi Sanarabé tenían que recorrer 24 kilómetros para buscar agua. En la actualidad, tienen una fuente de agua en su propio pueblo. Gracias al bebedero, que permite que el ganado beba agua con más frecuencia, se ha mejorado la sanidad animal. Esto tiene efectos positivos en la producción de leche y carne, lo que aumenta el valor de mercado del ganado y, por ende, incrementa los ingresos de los lugareños. Para usar el bebedero, tanto los lugareños como los pastores nómadas pagan mensualmente 200 francos CFA (USD 0,35) por cabeza de animales grandes (vacas) y 50 francos CFA (USD 0,08) por cabeza de animales pequeños (como las cabras). Estos ingresos se utilizan para el mantenimiento de la infraestructura.

Además de disponer de una fuente de agua, Loumbi Sanarabé se ha convertido en un proveedor de agua para otros pueblos cercanos. Ello ha sido posible gracias a la torre de agua de 20 metros de alto, que beneficia a los habitantes de pueblos que se encuentran hasta a 12 kilómetros de distancia. La torre, junto con las estructuras conexas, ha conectado un grupo de pueblos a través de un sistema denominado "unidad de pastoreo", que presta servicios relacionados con el agua a los habitantes y a los migrantes que están de paso desde las regiones de Matam y Louga y la vecina Mauritania. La unidad de pastoreo de Loumbi Sanarabé abarca 13 pueblos y es una de las 28 unidades de pastoreo que se han creado o reforzado mediante el proyecto del FIDA en toda la región.

Asimismo, las comunidades ponen en marcha cada vez más iniciativas relacionadas con el desarrollo. Gracias al aumento del acceso al agua, han comenzado a crear huertos. Las unidades de pastoreo cuentan con instituciones sólidas que se reúnen periódicamente y se asocian a las unidades de pastoreo cercanas. Los miembros han creado comités de gestión locales que supervisan las cuestiones relacionadas con las principales estructuras (la torre de agua, el pozo perforado y el bebedero), y se ha capacitado a seis lugareños, como mínimo, por unidad de pastoreo para que operen los equipos de perforación. “Estos lugares se han convertido en centros bien estructurados donde las personas han desarrollado un sentido de colectivización”, explica Abou Raby Ba, presidente de la Federación de Unidades de Pastoreo de Matam.

Los sistemas de abastecimiento de agua de las unidades de pastoreo locales ayudan a los lugareños y a los nómadas a adaptarse a las sequías cada vez más generalizadas en el Sahel. A partir de las experiencias del FIDA en el Senegal, mediante programa y proyectos como el Programa de Apoyo al Desarrollo Agrícola y la Capacidad Empresarial en las Zonas Rurales y la Ampliación del Proyecto de Apoyo a las Cadenas de Valor de Productos Agrícolas, las inversiones relativamente pequeñas en infraestructura del agua y creación de capacidad han generado beneficios exponenciales para las poblaciones rurales que son especialmente vulnerables al cambio climático, han ampliado el acceso de los habitantes al agua y han logrado que el desarrollo sea más sostenible.