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Juntos más fuertes: El poder de las organizaciones de agricultores

Las pequeñas explotaciones familiares constituyen el 85 % de todas las explotaciones agrícolas del mundo, y los pequeños agricultores constituyen la mayoría de los pobres de las zonas rurales del mundo. Para mitigar los problemas que conlleva el hecho de trabajar de forma aislada —y para aumentar la rentabilidad y la productividad— estos pequeños agricultores suelen formar organizaciones.

La colaboración facilita a los pequeños agricultores el acceso a materias primas como las semillas, el agua y los fertilizantes y el aumento de su rendimiento, lo que les permite llegar a mercados más amplios. Esto a su vez les permite reducir costos e incrementar su capacidad de negociación, lo que los deja en una posición más ventajosa para poder mejorar su seguridad alimentaria y salir de la pobreza. Y cuando los agricultores prosperan, otros actores del sistema alimentario también salen beneficiados.

Sin embargo, para cumplir esta función, estas organizaciones a menudo necesitan una atención y un apoyo adaptados. El FIDA reconoce el papel central de las organizaciones de agricultores en el desarrollo de los pequeños agricultores y se compromete a apoyarlas en la creación de su capacidad y el fortalecimiento de su eficacia.

En 2005, el FIDA creó el Foro Campesino, un marco para el establecimiento de asociaciones entre el FIDA y las organizaciones de pequeños agricultores. El Foro facilita el proceso de consulta en curso entre esas organizaciones de productores, los gobiernos y el FIDA, con especial atención al desarrollo rural y la reducción de la pobreza. Cada reunión mundial del Foro constituye una oportunidad para reafirmar nuestro compromiso mutuo de asociación y coordinar nuestras operaciones.

©FIDA/Francesco Cabras: Grupo de granjeros jakún reunidos entre algunas de sus plántulas.

El pueblo jakún, un subgrupo de los pueblos indígenas orang asli de Malasia, ha administrado durante mucho tiempo el bosque local de forma concienzuda. A día de hoy, sus medios de vida tradicionales están en peligro, pero gracias al Fondo de Apoyo a los Pueblos Indígenas financiado por el FIDA, disponen de un medio para mantener su autonomía. Este singular instrumento financiero presta apoyo a los pueblos indígenas aprovechando sus sistemas de gobernanza, cultura, identidad, conocimientos y recursos naturales. Las organizaciones locales de los pueblos indígenas presentan propuestas de proyectos basadas en las prioridades que ellas mismas se han fijado y, una vez recibida la financiación, tienen la plena responsabilidad de su ejecución. Las iniciativas están, por ende, en sus manos, lo cual tiene también un impacto positivo en términos de sostenibilidad.

©FIDA/Susan Beccio: Miembros de la comunidad de Magemo hacen una pausa para tomar una foto en Bungoma, Kenya.

La región de Bungoma, situada al oeste de Kenya, es rica en recursos naturales, lo que asegura una gran producción de cultivos de banana muy rentables. No obstante, la zona carece de infraestructura local, lo que limita el acceso de los agricultores a los mercados.

Para contrarrestar este problema, un grupo de cultivadores de bananas de la comunidad de Magemo decidió formar una organización de base comunitaria. Recibieron capacitación sobre aspectos fundamentales de la gestión de un negocio, como la comercialización colectiva y el mantenimiento de registros, y fueron remitidos a otros proveedores de servicios que los capacitaron en materia de ahorro y préstamos. Esta mayor visibilidad y conciencia inspiró a otros miembros de la comunidad a unirse a ellos. Actualmente, los miembros de la organización de base comunitaria de Magemo han visto cómo sus ingresos por la venta de bananas se han duplicado.

©FIDA/Susan Beccio: Miembros de la cooperativa de la aldea Nimla junto a una máquina divisora de lentejas.

En Nimla, una pequeña aldea del noroeste de la India, una cooperativa de agricultores ha establecido un banco para la ejecución de proyectos y un centro de capacitación. Los agricultores locales también pueden pedir prestados equipos, lo que les ahorra tiempo y mano de obra y se traduce en un incremento en la producción de cultivos. Un ejemplo es la máquina divisora de lentejas, un aparato que separa las lentejas de los guijarros y los escombros. En cinco minutos puede procesar la misma cantidad de lentejas que una mujer procesa en todo un día. La cooperativa también proporciona fertilizantes orgánicos y otras materias primas.

©FIDA/Joanne Levitan: Jóvenes agricultores de la Asociación de Papaya Orgánica de Sabeto plantan semillas de papaya en Fiji.

Los pequeños productores de Fiji tienen mucho con lo que trabajar. Los recursos naturales de sus islas son abundantes y la demanda de sus productos agrícolas es elevada. Sin embargo, las cadenas de valor locales están subdesarrolladas y las relaciones comerciales son escasas, lo que les dificulta aumentar el rendimiento de sus cultivos y obtener beneficios.

Como forma de impulsar su negocio, los pequeños agricultores de Fiji han empezado a organizarse en grupos de agricultores como la Asociación de Papaya Orgánica de Sabeto. La Asociación está formada por 20 jóvenes agricultores que han recibido capacitación en el cultivo de papaya orgánica y que cuentan cada uno con una parcela de tierra propia. Organizaciones como éstas desempeñan un papel crucial para ayudar a los agricultores a aprovechar al máximo los recursos locales, además de ofrecer oportunidades de empleo agrícola a los jóvenes.

©FIDA/Phan Chansey: Agricultoras cultivando espinacas de agua orgánica en una pequeña parcela de hortalizas en la aldea de Kampot, Camboya.

En tres provincias de Camboya, los cultivadores locales de hortalizas han formado cooperativas con la asistencia del Proyecto de Mejora de los Medios de Vida Rurales del FIDA. Los miembros de la cooperativa están facultados para tomar la iniciativa en el ensayo de nuevos cultivos. Gracias a esta red de apoyo, pudieron ampliar sus cultivos para incluir espinaca de agua, papaya, moringa, banana, yaca, guayabo, mungo y limones. Los miembros de la cooperativa también comparten entre sí experiencias recién adquiridas, lo que favorece la transferencia de conocimientos en beneficio de toda la comunidad.