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Construir para la biodiversidad: Cómo una sola valla salvó a los agricultores en Kenya, sus cultivos – y la vida silvestre

A menudo pensamos en los elefantes como gigantes amables. Amados por los naturalistas de todo el mundo, son una presencia icónica de los bosques y praderas de África y Asia. También se trata de una especie clave, indispensable para el mantenimiento de la biodiversidad de los ecosistemas en los que vive.

Sin embargo, los elefantes pueden significar algo muy distinto para un agricultor rural. Lejos de ser pintoresco, un rebaño de elefantes en una aldea agrícola puede provocar pérdidas devastadoras dañando propiedades y pisoteando los campos de cultivo. Cuando los elefantes se acercan, los aldeanos deben agruparse para echarles; una iniciativa peligrosa que puede causar víctimas en ambos lados.

En el FIDA, estamos decididos a ayudar a los agricultores rurales a encontrar soluciones sostenibles para los problemas a los que se enfrentan. Con ocasión de la conmemoración del Día Mundial de la Vida Silvestre, nos gustaría compartir una historia de convivencia pacífica entre un grupo de agricultores de Kenya y los elefantes con los que comparten el territorio. Y todo gracias a una valla.

Para las comunidades agrícolas que viven en los bosques cercanos al monte Kenya, los conflictos entre los seres humanos y la fauna silvestre han sido recurrentes desde que tienen memoria. Estas comunidades gozan de campos fértiles y precipitaciones generosas, pero históricamente han tenido que hacer frente a la amenaza constante de los elefantes que transitan por sus tierras.

Lilian es viuda y tiene un hijo. Su casa y su explotación lindan con el bosque de la zona de Mucheege, en el condado de Meru. Con un hijo pequeño del que cuidar y sin nadie que la ayude, Lilian solía llorar desesperanzada cada vez que los elefantes se comían sus guisantes y patatas. Solían arrasar toda la explotación en una noche y mientras lo hacían, provocaban daños a su propiedad; además, eran una amenaza real para el futuro de su hijo.

© (UTaNRMP) - Una mujer frente a un campo de maíz dañado por elefantes.

Afortunadamente, estas tribulaciones forman parte del pasado. Gracias al FIDA, que concedió un préstamo al Gobierno de Kenia, el Proyecto para la Gestión de los Recursos Naturales de la Cuenca Alta del Río Tana (UTaNRMP) permitió construir una valla para impedir el contacto entre los humanos y la fauna silvestre que, por tanto, mantenía protegidos a los elefantes, los agricultores y los cultivos.

La planificación y construcción de la valla aglutinó a varias organizaciones en una asociación público-privada. Además del proyecto, se recurrió a fundaciones benéficas, corporaciones de titularidad pública, organismos gubernamentales y, por supuesto, a las asociaciones forestales comunitarias que representan a los agricultores locales.

© UTaNRMP - Los miembros de la asociación forestal comunitaria ayudan a construir la valla.

La valla, que se terminó en 2016, tiene 60 kilómetros de longitud. Sus beneficios previstos se materializaron de inmediato. El número de conflictos entre humanos y la fauna silvestre se ha desplomado de un promedio anual de 117 incidentes a solo tres, lo que equivale a una reducción del 97 %. No se ha producido ninguna víctima mortal ni lesiones a personas a lo largo de la valla. A su vez, el costo para los organismos gubernamentales de responder a los conflictos entre los humanos y las especies silvestres se ha reducido un 94 %. La relación entre los miembros de las comunidades y los organismos establecidos en el acuerdo también ha mejorado de manera notable.

Afortunadamente para los agricultores locales y los elefantes, la valla conlleva otros beneficios, ya que ha logrado disuadir la expansión de las poblaciones humanas en zonas forestales, así como reducir drásticamente actividades ilegales como la tala y la caza furtiva. Por ejemplo, en la estación forestal Ruthumbi, los incidentes de tala ilegal han descendido de un promedio de 13 casos al mes a solo 1,5.

© UTaNRMP - Una mujer muestra sus campos sanos de coles tras la construcción de la valla.

Ahora que ya no han de preocuparse por la intrusión de los elefantes, los agricultores locales pueden cultivar productos comerciales además de los destinados a su propia alimentación. Más de 92 % de los agricultores alrededor de la zona vallada se dedica al cultivo; asimismo, se están cultivando 2 044 hectáreas de tierra más. En consecuencia, la inseguridad alimentaria se ha reducido de forma significativa y el valor de la tierra en la zona ha aumentado un 86 % de media.

© UTaNRMP - El Sr. y la Sra. Mbaya posan para una fotografía frente a su casa.

El Sr. y la Sra. Mbaya, cuya explotación linda con el bosque del condado de Meru, destinan los ingresos de su actividad agrícola a pagar los estudios universitarios de su hija. También están reformando su vivienda semipermanente para convertirla en una estructura permanente de piedra. Ahora que la agricultura promete ser una actividad remunerativa para ellos, la pareja tiene previsto comprar otra parcela de tierra una vez terminada la reforma de la casa.

“Las zanahorias, las coles y las patatas son un manjar para los elefantes que no se podía cultivar antes de que se construyera la valla. Ahora tengo libertad para plantar cultivos en cualquier época del año, lo que me permite obtener los mejores precios en el mercado. También puedo dormir tranquilo sin las interrupciones de las invasiones de elefantes. Somos una pareja mucho más feliz y tranquila gracias a la valla”, dice el Sr. Mbaya.

Obtenga más información sobre la labor del FIDA en la zona de la cuenca Alta del Río Tana.