Saltar al contenido
X

Un grupo de artesanas se une a la lucha contra el COVID-19 produciendo máscaras y redecillas para el cabello

Una historia de solidaridad y flexibilidad

También disponible en portugués

La rápida propagación del COVID-19 en todo el mundo está teniendo profundos efectos en nuestra sociedad y en nuestra economía global. La Organización Internacional del Trabajo ha estimado, por ejemplo, que podrían perderse hasta 25 millones de puestos de trabajo en todo el mundo, y los efectos económicos aún no se han manifestado plenamente. Sin embargo, a pesar de todo, han empezado a surgir historias de solidaridad desde las grietas de este panorama mundial.

Esta historia comienza en Ipiranga, un pueblo de 10.000 habitantes en el Estado de Piauí, en el noreste de Brasil. Una organización de mujeres artesanas, al enfrentar una disminución de su trabajo debido a los efectos económicos de la pandemia y al enterarse de la escasez de equipos de protección personal (EPP) en la zona, detuvo su producción habitual y comenzó a fabricar máscaras, redecillas para el cabello y otros elementos de protección para los trabajadores sanitarios de la localidad.

La Asociación de Artesanos del Municipio de Ipiranga-Piauí (ASSARIPI), organización a la que estas mujeres pertenecen, ya era una historia de éxito. Pero gracias al apoyo de Viva o Semiárido (PVSA), un proyecto financiado conjuntamente por el FIDA y la Secretaría de Agricultura Familiar del Estado de Piauí, se habrían convertido en una de las fábricas de artesanía más conocidas y respetadas de la región.

Normalmente, las mujeres de la asociación utilizan tallos y fibras de burití, una planta nativa especialmente adaptada al semiárido, para producir muebles, cestas, piezas decorativas, ropa y bolsos. Pero al enterarse de la gran demanda y de la falta de disponibilidad de equipos de protección personal decidieron contribuir a cubrir esa necesidad.  

"Los proveedores de estos equipos de protección ya no podían hacer frente a la demanda y por ello decidimos ayudar", explica Lídia Ribeiro de Andrade, presidenta de ASSARIPI. “Al principio, fabricamos algunos elementos y las donamos a las personas que viven en el campo, principalmente a los ancianos necesitados Después de unos días ya estábamos produciendo equipos de protección para el centro de salud local y, poco después, para el hospital regional del cercano municipio de Picos". 

© ASSARIPI - Miembros de ASSARIPI produciendo mascaras.

"Ya están fabricando máscaras, redecillas y delantales sanitarios para los departamentos de salud de toda la región del Valle de Sambito", cuenta Francisco das Chagas Ribeiro, coordinador del proyecto Viva o Semiárido. Y las mujeres de ASSARIPI están decididas a no detenerse. Según Francisco, planean aumentar sus operaciones  y están adaptando su maquinaria para producir 500 piezas de protección aldía. Esto se distribuirá en toda la región del Valle de Sambito a través de la red comercial del proyecto Viva o Semiárido.

Iolita Ramos, una de las cofundadoras de ASSARIPI, tiene tres hijos y cinco nietos. Su hogar depende de los ingresos que obtiene gracias al trabajo de la asociación. Sin embargo, ante una situación como esta pandemia, no se preocupa por su situación financiera, sino por la posibilidad de hacer frente a la crisis sanitaria de forma solidaria.

"Estamos despertando ante esta realidad del coronavirus, y todos tenemos que contribuir a superarla", dice Iolita . "Trabajamos produciendo máscaras, pero nos gustaría ser capaces de ayudar aún más".

De hecho, la demanda es tan alta que, a pesar de las medidas adoptadas, ASSARIPI no cuenta con la capacidad para atender todas las solicitudes que recibimos. "Incluso los hospitales y centros de salud de la capital de Piauí, Teresina, y otros estados se han puesto en contacto con nosotros, pero no podemos satisfacer todas las peticiones que nos llegan", admite Lídia.

Fue entonces cuando la red comenzó a crecer.

Al enterarse de que la enorme demanda de equipos de protección personal sobrepasaba la capacidad de producción de ASSARIPI, la Secretaría de Agricultura Familiar del Estado de Piauí, el asociado local del FIDA en el proyecto Viva o Semiárido, intervino para contribuir también a la lucha contra el coronavirus.

Así, la Secretaría del Estado contactó a otras dos asociaciones de pequeños productores rurales en los municipios vecinos de Nossa Senhora de Nazaré y Batalha para ampliar el esfuerzo de producción.. Estas dos asociaciones, que participan en un programa de inclusión social, se han comprometido a unirse al esfuerzo de producir piezas de equipos de protección personal y distribuirlos a través de la red de comercialización de Viva o Semiárido. 

Cada una de las dos asociaciones podría producir 800 piezas por semana, lo que, combinado con las 500 piezas diarias producidas por ASSARIPI, darían como resultado una producción semanal de aproximadamente 5.000 piezas de equipos de protección. En absoluto, esa no es una pequeña contribución a la lucha contra el COVID-19, especialmente en un área aislada como la región del Valle de Sambito y sus alrededores.

A pesar de enfrentarse a una amenaza sin precedentes, estas tres organizaciones han demostrado una notable flexibilidad,  llegando rápidamente a una solución ad-hoc en lugar de continuar con las actividades habituales. Es un esfuerzo que nace del sentido de solidaridad de las mujeres de ASSIRIPI; una solidaridad que, como el Secretario General de la ONU, António Guterres, nos recuerda, es crucial para superar la crisis de laCOVID-19.

Cada contribución para combatir esta pandemia cuenta. Lídia, Iolita y sus colegas nos recuerdan que las oportunidades para mostrar compasión y ayudarse mutuamente durante estos tiempos inciertos están al alcance de la mano.

Más información sobre el trabajo del FIDA en Brasil.