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Soluciones extraordinarias: la población afrocolombiana utiliza todo su ingenio para luchar contra la COVID-19

© FIDA / Panos Pictures / Xavier Cervera

Enfrentada históricamente a las tasas de pobreza e inseguridad alimentaria más altas del país y sin acceso a muchos servicios básicos, la vida de la comunidad afrocolombiana siempre ha estado marcada por su capacidad de resiliencia y su unidad a la hora de compartir recursos y defender su cultura y derechos.

Un buen ejemplo de todo ello es la Fundación ACUA, una organización sin fines de lucro creada en 2007 que apoya a los pueblos afrodescendientes en Brasil, Colombia, Ecuador y Perú y que desde 2009 cuenta con el apoyo del FIDA.

En los últimos meses, el trabajo del programa FIDA-ACUA se ha centrado en contrarrestar el impacto económico, social y sanitario de la COVID-19, una labor en la que las comunidades afrocolombianas han demostrado su creatividad y determinación.

Correr la voz

Al comenzar el brote de COVID-19, el Gobierno de Colombia, como muchos otros, difundió información acerca de cómo evitar la propagación del virus. Este tipo de información no siempre llega a las comunidades con las que ACUA trabaja, pues muchas de ellas son muy pequeñas y se encuentran en áreas aisladas en las que el Gobierno tiene poca presencia.

Ante la posibilidad de que las comunidades pudiesen quedarse sin acceso a información que les podría salvar la vida, el programa FIDA-ACUA entró en acción, transformando las instrucciones del Gobierno en una serie de boletines muy concisos y escritos en lenguaje muy sencillo.

Estos boletines cubren una amplia gama de información sobre el virus y su efecto sobre la vida cotidiana: síntomas de la COVID-19, cómo prevenir su transmisión, consejos sobre cómo solicitar compensaciones económicas y ayudas del Gobierno, líneas telefónicas de atención médica y consejos acerca de cómo evitar –o cómo lidiar con– situaciones de violencia doméstica. Estos materiales fueron distribuidos por organizaciones de base en casi 400 comunidades remotas.

Mantenerse económicamente activos y abastecer a los mercados locales

El programa FIDA-ACUA también ha estado activo en el frente económico, buscando ideas que permitan a las comunidades afrocolombianas mantener los vínculos ya existentes con el mercado o crear otros nuevos. Muchos de estos esfuerzos tienen un efecto secundario positivo, pues ayudan a combatir la propagación de la COVID-19 o mantener la producción y distribución de alimentos que abastece a los mercados locales.

Como en muchas otras partes del mundo, el líquido a base de alcohol necesario para desinfectar las manos ha escaseado en muchas regiones de Colombia. Este es el caso de la costa pacífica, en donde se concentra la mayor parte de la población afrocolombiana. Para luchar contra esa escasez, varios productores artesanales de bebidas alcohólicas derivadas de la caña de azúcar han cambiado la producción de alcohol para beber por la producción de alcohol para prevenir la expansión de la COVID-19.

Onésimo González, habitante de la comunidad de Soledad Curay y uno de los productores de alcohol tradicionales más respetados del país, fue pionero en este proceso. Él también ha ayudado a ACUA a preparar una guía que explica cómo producir alcohol sanitario en nueve sencillos pasos y que ha permitido a otros productores de la costa pacífica replicar su experiencia.

El programa FIDA-ACUA también ha buscado desarrollar nuevos productos que mitiguen el impacto de la COVID-19 y que se puedan comercializar. Este es el caso del jabón casero a base de coco y aceites vegetales nativos que elaboran las comunidades de Guapi y Buenaventura y que se vende en los mercados locales de la costa pacífica colombiana con considerable éxito.

Por su parte, el grupo Tejedores de Sueños, dejó de producir trajes tradicionales y comenzó a fabricar máscaras y otros componentes de equipos de protección individual. Se espera que éste y otros grupos de jóvenes y mujeres en Bogotá y el Chocó produzcan alrededor de 25.000 máscaras, algunas de las cuales han sido enviadas a las islas de San Andrés y Providencia, dos áreas muy remotas del país habitadas mayoritariamente por personas afroamericanas.

La clase está en marcha: la cocina tradicional se digitaliza

Para evitar una posible crisis en el suministro de alimentos, el programa FIDA-ACUA ha apostado por iniciativas que fortalecen la producción y el comercio local de verduras y hierbas, intentando llegar hasta el consumidor final. Un ejemplo de esto es Kumé, una iniciativa dedicada a promover la cocina tradicional afrocolombiana.

Los beneficiarios de Kumé, la mayoría mujeres, se han visto obligadas a cerrar sus restaurantes y tiendas debido al confinamiento. Sin embargo, no han clausurado su negocio, si no que han cambiado la manera en que lo llevan a cabo: entregan sus productos a domicilio y dan clases de cocina en Internet.

Tal es el caso de Ana Beatriz Acevedo y Bacilia Murillo, líderes comunitarias del Chocó, y Lucía Solís, sabia conocedora de plantas medicinales del Valle del Cauca, son también cocineras tradicionales afrocolombianas que en las últimas semanas están dando clases en línea en las que enseñan a sus invitados virtuales a cocinar platos tradicionales afrocolombianos. Al mismo tiempo, comparten con ellos historias de su vida y sobre el significado cultural de los platos y sus ingredientes así como canciones y bailes tradicionales de Marimba.

Todo esto es posible gracias al  programa FIDA-ACUA que organiza y promueve los eventos, recauda el dinero de los alumnos/invitados, gestiona la plataforma en línea donde tienen lugar las sesiones, distribuye los ingresos a las comunidades involucradas y comercializa el paquete de productos tradicionales requerido para preparar las recetas.

Mirar hacia el futuro y prepararse para apoyar a las comunidades vecinas

La pandemia de COVID-19 seguramente tendrá un impacto en muchas más vidas en los próximos meses y el programa FIDA-ACUA está decidido a ampliar el alcance de su apoyo. Reforzado por sus éxitos en Colombia, se planea replicar estas actividades en comunidades similares en Ecuador y Perú.

¿Qué hace que iniciativas como estas sean tan exitosas? Quizás la respuesta es que son, sin duda, una poderosa muestra de la riqueza del patrimonio cultural de los pueblos afroamericanos y de su extraordinaria capacidad de resiliencia, los dos activos que el programa FIDA-ACUA pretende promover, ya sea en tiempo de COVID-19 o no.

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