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¡Quédate en casa! ahorro, imprevistos y uso de billeteras electrónicas

Escrito por Gloria Reyes, Coordinadora del Área de Gestión Territorial y Veruschka Zilveti VP, Grupo Juvenil, Departamento de Desarrollo de Negocios y Asociaciones.

Son muchas las recomendaciones que en estos días inundan los medios de comunicación y las redes sociales para evitar contagiarse de Covid-19, pero para las personas que viven con sus ganancias del día resulta muy difícil poderlas seguir. Como dicen ellas “nos encontramos entre la espada y la pared”. Estas personas, en su mayoría mujeres, tienen claro que seguir las reglas y cumplir con el aislamiento evitará poner en riesgo la salud y hasta la vida de sus seres queridos. Sin embargo, cumplir con el aislamiento también afecta su bienestar y el de su familia.

Esta es la situación de Colombia, donde un porcentaje significativo de la población vive al día. Sin embargo, estas no son las únicas familias afectadas por la crisis actual. Las familias con pequeñas unidades productivas también han tenido que parar sus actividades y por ende sus ingresos se redujeron y ven con preocupación el futuro de sus negocios. Al estrés económico generado por la pandemia se suma el tener a toda la familia todo el tiempo en la casa, lo que generalmente se traduce en mayor trabajo para las mujeres sin compensación alguna y simultáneamente, tienen que pensar en cómo hacer que los recursos disponibles alcancen y cómo generar ingresos.

También es necesario reconocer otro tipo de problemáticas que se pueden agudizar en este contexto, como es la violencia intrafamiliar. Según cifras oficiales, desde que comenzó la cuarentena obligatoria, el número de llamadas para reportar casos de violencia se duplicaron con respecto al mismo periodo del año anterior.

Esta es la realidad de miles de mujeres pobres que viven en zonas rurales de Colombia. En este contexto cobra particular importancia lo aprendido en el marco del proyecto MuJer Joven Rural.

Mujer Joven Rural es una iniciativa de la Fundación Capital y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) que se implementó en Colombia, México y Paraguay entre abril 2017 y diciembre 2019. Esta iniciativa buscaba promover la inclusión financiera de mujeres jóvenes que habitan en zonas rurales. En el caso de Colombia el proyecto inició trabajando en el empoderamiento de las jóvenes y en el mejoramiento de sus hábitos financieros. Es así que muchas jóvenes comenzaron a ahorrar, sin imaginarse que de esta manera se estaban preparando para enfrentar mejor las circunstancias actuales. Maria Ortiz, una de las participantes, hoy nos dice, “imagínese que tenía ahorrado y aunque claro, los planes eran otros esto me ha permitido comer para no gastarme el plante de mi negocio”. Sin duda, es satisfactorio saber que el hábito del ahorro generado les permite a estas mujeres enfrentar mejor esta emergencia.

Pero más allá del fortalecimiento de las capacidades financieras de las jóvenes, una contribución muy importante de este proyecto fue que incentivó su acceso al sistema financiero a través de herramientas tecnológicas, como es el caso de las billeteras electrónicas, productos que les permitieron hacer ahorros de manera segura, enviar y recibir giros de dinero sin ningún costo, y hacer recargas y pagos de servicios desde su lugar de residencia y sin ningún costo. En tiempos como estos, donde la población se encuentra confinada para evitar un mayor número de contagios y el uso del efectivo conlleva muchos riesgos, las billeteras electrónicas permiten a las jóvenes enfrentar mejor esta situación, como lo manifiesta Leidy Trujillo una joven de Campoalegre Huila, dijo: “sabe, mi mamá es una anciana y necesita tener recargado su celular para (que yo pueda) saber cómo está y más con este virus que nos tiene azotados, y sin esta billetera no hubiera sido posible hacerlo a la distancia”.

Al esposo de Islendy Renjifo la cuarentena lo tomó de sorpresa en la capital. Gracias al uso de la billetera electrónica, ella le puede enviar dinero semanalmente, sin ningún costo. A su vez, su esposo puede hacer compras a domicilio en el supermercado de la esquina y pagar a través de la billetera. También Andrea Rojas Zuñiga nos cuenta “me ha servido mucho el monedero electrónico; con el dinero que me envian he podido pagar mis facturas, me ha facilitado ahora en la cuarentena que no puedo salir.”

El tener billetera electrónica ha permitido también que gran parte de las mujeres que participaron en el proyecto Mujer Joven Rural pudieran recibir fácilmente el ingreso solidario, transferencia monetaria que el gobierno Colombiano está entregando a familias en situación de pobreza y vulnerabilidad (màs de tres millones de Colombianos) para ayudarlas a suplir sus necesidades durante los días de aislamiento social. “Si no tuviera mi cuenta, no me habría llegado esta ayuda del gobierno” manifiestan muchas de ellas. Pero el impacto del proyecto va más allá de las jóvenes que participaron en él. Al haber dejado capacidades instaladas en ellas, estas jóvenes se han convertido en “agentes de inclusión financiera” en sus territorios, facilitando los procesos de bancarizaciòn de miles de personas que para recibir el subsidio del gobierno necesitan tener un producto financiero.

A través del proyecto Young Rural Woman, la Fundación Capital sentó las bases para que más de 13.000 mujeres pudieran estar mejor preparadas para hacer frente al Covid-19, y que a su vez se conviertan agentes de cambio en sus comunidades, ayudando a muchas otras personas a abrir y utilizar billeteras electrónicas, reduciendo así los riesgos de contagio.

¹Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), en el 2019 cerca al 47,2% de la población ocupada en las 23 ciudades y áreas metropolitanas del país, eran ocupados informales.

²Consejería Presidencial para la Mujer, Boletín del Observatorio Colombiano para las Mujeres

Esta historia fue publicada originalmente por Fundación Capital