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En Brasil, una "revolución silenciosa" hace visible el trabajo invisible de la mujer rural

© Manuela Cavadas

En el noreste de Brasil, como en muchos otros lugares del mundo, el trabajo de las mujeres rurales es a menudo invisible. Su contribución a sus hogares en forma de tareas domésticas, crianza de niños y trabajo en la agricultura y otras actividades económicas es inmensa; sin embargo, en la mayoría de ocasiones, pasa desapercibida. Afortunadamente, eso está empezando a cambiar. Se está dando una revolución, “una revolución silenciosa”, como lo llama ONU Mujeres - y el FIDA forma parte de ella. Una revolución que tiene la forma de un simple cuaderno.

“El trabajo de la mujer rural es usualmente pocas veces reconocido”. Cuando hablamos de nosotras mismas, solemos decir: "Yo dependo de mi esposo, no trabajo", explica Marcejane Duarte de Almeida, miembro de la comunidad de Caraíbas, en el estado de Bahía. “Pero el cuaderno agroecológico llego para cambiar eso. Nos permite darnos cuenta de la importancia de lo que hacemos".

El cuaderno agroecológico no podría ser más simple: cada una de sus páginas tiene cuatro columnas, en las cuales las mujeres registran los productos que se han vendido, regalado, intercambiado o consumido, calculando su valor. Al final de la semana o del mes, se puede ver (y demostrar) la importancia de su contribución al presupuesto del hogar.

No se trata de hacer cosas que no hacían antes, sino de darle valor a algo que se ha hecho durante años.

Beneficiarias de los proyectos del FIDA posan para una foto con sus cuadernos agroecológicos – © Semear International

“Ahora conocemos la cuantía de lo que producimos, consumimos, donamos, intercambiamos y vendemos. Anoto mi producción de leche, frijoles, huevos, pollos de corral, bizcochos, y el resultado es sorprendente. Veo que todo lo que hago tiene un valor”, dice María Alves Santana, de la comunidad de Cacimba Nova, en el estado de Sergipe. 

La contribución del FIDA a esta "revolución silenciosa" comenzó en noviembre de 2018, cuando representantes de Semear International, una organización nacida de la colaboración entre el FIDA y el IICA, escucharon por primera vez cómo esta herramienta estaba empoderando a las mujeres rurales en los estados del sur de Brasil. Desde ese momento, trabajaron con expertos en género e inclusión social para idear una forma de introducir esta herramienta en los proyectos financiados por el FIDA en el noreste del país. En julio de 2019, un seminario en Recife, Pernambuco, reunió a 80 mujeres –personal de los proyectos y beneficiarias de los mismos-  y abrió la puerta al uso del cuaderno agroecológico en los proyectos.

Hoy, un total de 879 mujeres rurales en ocho estados pueden contar historias similares a las de Marcejane y María.

Las mujeres que usan el cuaderno agroecológico se reúnen a menudo para compartir sus experiencias– © Semear International

"Anotan todo y eso hace que sea posible medir su gran contribución al presupuesto familiar gracias a su trabajo en huertos y patios productivos, artesanía, costura, cría de pequeños animales, gastronomía o cocina", dice Fabiana Viterbo, coordinadora de Semear International. "Al recopilar esta información, eliminamos la invisibilidad de un trabajo previamente etiquetado como ayuda, tarea doméstica o trabajo de mujeres y mostramos la contribución monetaria y no monetaria de las mujeres a las economías de sus familias".

Saber que lo que hacen tiene valor les da a estas mujeres una mayor autonomía y poder de decisión, de varias maneras. El uso de los cuadernos agroecológicos a menudo fortalece los lazos entre ellas, creando una identidad grupal. Las mujeres que usan esta herramienta mantienen reuniones periódicas en las que comparten sus experiencias, éxitos, desafíos y preguntas relacionadas con la tarea de llevar las cuentas en sus cuadernos. También comparten su vida, encontrando apoyo emocional e incluso, a veces, financiero dentro de estos grupos.

Beneficiarias de proyectos del FIDA toman parte en una discusión sobre feminismo y agroecología – © Semear International/Manuela Cavadas

El uso de los cuadernos también tiene otros efectos positivos. Una vez que sus contribuciones finalmente se hicieron tangibles, muchas mujeres comenzaron a experimentar cambios positivos en las relaciones con sus esposos y otros familiares. Cuando los cuadernos ya habían estado en uso durante algún tiempo, muchas mujeres mencionaron la necesidad de incluir a sus familias en las discusiones en curso sobre feminismo y agroecología. El personal del proyecto facilitó el diálogo, y, desde entonces, las mujeres han comenzado a experimentar una mejor y más justa división del trabajo, tanto en el campo como en el hogar.

"Este trabajo ha sido una revelación para los equipos de asistencia técnica a la implementación de planes de negocios apoyados por el FIDA y otras actividades del proyecto. Al dar visibilidad a los aportes de las mujeres, hace evidente en todo momento la cuestión de género", dice Fabiana Viterbo. Ella y otros miembros de los equipos de los proyectos han notado que el cuaderno agroecológico también es útil para difundir innovaciones, como el uso de plantas medicinales en el hogar. Quizás lo más importante es que lleva a las mujeres a participar más en la toma de decisión dentro de las cooperativas y asociaciones de productores a las que pertenecen. Esto, a su vez, fortalece la economía de sus comunidades. 

Al final del día, lo que realmente cuenta son, más que las palabras de expertos y técnicos, las palabras y experiencias de los propios participantes. 

"Antes las mujeres no sabíamos que generábamos un ingreso cercano a la mitad del salario mínimo, y hoy somos conscientes de eso", dice Geovanne da Silva Barreto, de Sitio do Meio, un asentamiento de campesinos sin tierra en el municipio de Itiúba, en el estado de Bahía.

“Ahora, las mujeres podemos conseguir muchas cosas. Podemos ser nosotras mismas”.