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Sembrar semillas en la nueva normalidad: las mujeres de las zonas rurales del Pakistán en el contexto de la COVID-19

En las zonas rurales del Pakistán, las mujeres tienen una importante participación en el desarrollo agrícola, ya que realizan diversas tareas cruciales, como el deshierbe y la labranza de la tierra, la siembra de las semillas, la recolección del estiércol de granja y la cosecha de los cultivos, y también se encargan de limpiar, secar y almacenar los granos.

Aun así, pese al papel que desempeñan estas mujeres, no se suelen reconocer sus contribuciones ni se les comparte el control de los ingresos generados a partir de su labor. Asimismo, sobre ellas recaen grandes cargas de trabajo, puesto que, además de sus tareas agrícolas, realizan una gran variedad de actividades fuera de las explotaciones. Según estudios realizados, por lo general, una mujer del medio rural pakistaní trabaja, en promedio, unas 15,5 horas por día, de las cuales 5,5 horas se destinan al cuidado del ganado, y solo dispone de 50 minutos al día para atender a sus propios hijos. Al igual que sucede con las mujeres de otras zonas rurales del mundo, las mujeres del medio rural pakistaní son también las que tienen más probabilidades de carecer de acceso a servicios sociales básicos y a oportunidades de subsistencia, y están especialmente expuestas a sufrir actos de violencia. Las consecuencias de la pandemia de la COVID-19 han acentuado aún más la vulnerabilidad de estas mujeres. El confinamiento está causando un enorme sufrimiento para los trabajadores del sector informal y los pobres de las zonas rurales debido a que muchas de estas personas no están percibiendo ingresos periódicos y la mayoría ha perdido todo acceso a actividades económicas. En la actualidad, millones de familias rurales del Pakistán están padeciendo hambre y malnutrición.

Teniendo en cuenta las necesidades inmediatas y a largo plazo que tienen estas mujeres y sus familias, el FIDA está colaborando con el Gobierno del Pakistán para elaborar intervenciones que ayuden a que estas mujeres puedan seguir realizando sus actividades agrícolas y generando ingresos.

Un grupo de mujeres del medio rural recibe formación comunitaria sobre la COVID-19 durante una ceremonia de graduación en el distrito de Rajanpur, en el Punjab Meridional.

Una red de protección social para las mujeres de las zonas rurales

Inmediatamente tras el inicio de la crisis del coronavirus, las mujeres fueron las que se vieron en una mayor necesidad de alimentos y efectivo. Afortunadamente, el FIDA pudo organizar una red de protección con rapidez a través de su Proyecto de Alivio de la Pobreza en el Punjab Meridional (SPPAP).

En circunstancias normales, una de las actividades del Proyecto consiste en ofrecer programas de formación profesional a los agricultores pobres de las zonas rurales. Antes de que se impusiera el confinamiento, se había previsto realizar ceremonias de graduación para quienes habían finalizado el programa en tres ciudades. Esas ceremonias tuvieron lugar, y también facilitaron un beneficio extra: la Unidad de Gestión del Proyecto aprovechó esa oportunidad para distribuir anticipos en efectivo antes de lo planificado y para concienciar a los beneficiarios del programa sobre la COVID-19. Los 523 graduados recibieron una combinación de estipendio en efectivo y ayuda alimentaria, por un valor promedio de unos USD 52 por cada graduado. El 96 % de los graduados de este año son mujeres.

Antes de que la COVID-19 llegara al Pakistán, el Proyecto de Alivio de la Pobreza ya venía apoyando la construcción de viviendas de bajo costo en todos los distritos que abarca el Proyecto. Ahora que el Gobierno del país ha flexibilizado las medidas de confinamiento para el sector de la construcción, la Unidad de Gestión del Proyecto ha retomado su trabajo, y el Proyecto ha adaptado plenamente sus operaciones para cumplir las medidas sanitarias y de seguridad necesarias. Nuevamente hay más de 840 viviendas que se encuentran en vías de construcción, y que, una vez finalizadas, estarán disponibles solo para hogares encabezados por mujeres.

Reunión de una organización comunitaria en Ahmed Pur East, en el Punjab.

La agricultura vertical como forma de mejorar los medios de vida de las mujeres de las zonas rurales

Las mujeres de las zonas rurales que participan en la Iniciativa de Transformación Económica de Gilgit-Baltistán (ETI-GB) se benefician de las innovadoras tecnologías agrícolas que se presentan durante las actividades de capacitación de la Iniciativa. Durante la crisis de la COVID-19, esas mujeres han podido continuar sus actividades agrícolas.

A principios de 2019, 500 agricultoras de la región de Gilgit-Baltistán adoptaron la técnica de la agricultura vertical para la producción de pepinos. En el último año, esta técnica ha demostrado tener varias ventajas con respecto a la agricultura tradicional: el ciclo de producción se extiende, lo que hace que las agricultoras puedan seguir produciendo durante la época que normalmente se considera fuera de estación; la calidad de los productos es más uniforme; y el volumen de la producción es hasta ocho veces superior que el que se obtiene habitualmente con la técnica tradicional.

En conjunto, esto se traduce en mayores ingresos, así como en un sólido rendimiento de las inversiones que han realizado tanto el personal de la Iniciativa como quienes participan en ella (que han tenido que solventar algunos costos iniciales). En promedio, la Iniciativa ha contribuido a que los ingresos de las mujeres locales sean hasta cuatro veces superiores y ha generado un rendimiento de la inversión del 25 %.

 

Vivir en la nueva normalidad

En el contexto de las dificultades que plantea la COVID-19, las mujeres de las zonas rurales del Pakistán siguen adelante. Las que completaron el curso de capacitación del Proyecto de Alivio de la Pobreza en el Punjab Meridional han recibido la ayuda que necesitaban para superar la peor parte de la crisis. Las demás beneficiarias del Proyecto que aguardan con ansias su nueva vivienda pueden estar seguras de que la construcción se encuentra en marcha. Las mujeres de la región de Gilgit-Baltistán ya han plantado su cultivo de pepinos de 2020 y esperan tener otra buena cosecha en otoño.

Gracias a la prestación de un apoyo financiero oportuno, cientos de mujeres pobres del Punjab Meridional han podido satisfacer sus necesidades más apremiantes. La capacidad de estas mujeres para afrontar perturbaciones adversas se debe en parte a los resultados de la ejecución de proyectos de apoyo bien diseñados que incluyen numerosas redes de protección, aunque la determinación de esas mujeres es lo que realmente marca la diferencia. Con su diligencia, persistencia y resiliencia, las mujeres de las zonas rurales del Pakistán están trabajando juntas para crear un futuro mejor.

 

Consulte más información sobre la labor del FIDA en el Pakistán.

Obtenga más información sobre la respuesta del FIDA a la COVID-19.