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Conocimientos y resiliencia indígenas en el contexto de la COVID-19

Cada vez es más evidente que la salud de las personas y nuestra relación con la naturaleza están irremediablemente ligadas. Esto es así en múltiples dimensiones de la salud, incluido el potencial de propagación de las enfermedades, como hemos podido comprobar con la actual pandemia de la COVID-19. Si bien aún no se ha confirmado el origen exacto de la COVID-19, es de sobra conocido el vínculo entre los daños ambientales y las pandemias. Recientemente, las principales organizaciones de investigación e incluso el Secretario General de las Naciones Unidas han hecho hincapié en esa relación.

Sin embargo, hay otro grupo de expertos que ya mostró su preocupación por la amenaza de una pandemia incluso antes de la COVID-19: los pueblos indígenas. Gracias a su conocimiento tradicional y su relación con la naturaleza, saben desde hace tiempo que la degradación medioambiental puede desencadenar enfermedades.

En la lucha por contener la pandemia, es más importante que nunca proteger a estos pueblos y sus conocimientos.

Función particular de los pueblos indígenas

Los pueblos indígenas de todo el mundo desempeñan una función particular y valiosa en lo que respecta a la gestión sostenible de una gran proporción de las tierras y los ecosistemas mundiales. Sus territorios albergan el 80 % de la biodiversidad mundial y, en efecto, la preservación de la naturaleza constituye un elemento fundamental de sus culturas.

Por lo tanto, no resulta sorprendente que los efectos ambientales directos hayan sido mucho más favorables en los territorios que se encuentran bajo el control colectivo de los pueblos indígenas. Por ejemplo, en la Amazonia brasileña, la tasa de deforestación en los territorios de los pueblos indígenas es inferior al 10 % en comparación con las tasas del resto de la región.

Los pueblos indígenas pueden enseñarnos muchas cosas sobre cómo restablecer el equilibrio en nuestra relación con la naturaleza y reducir el riesgo de futuras pandemias. Sin embargo, sus comunidades ya se enfrentan a una multitud de desafíos y, por desgracia, la realidad apunta a que los efectos de la pandemia de la COVID-19 están agravando todavía más esos problemas.

En algunos lugares, la pandemia está favoreciendo incluso las violaciones de los derechos de los pueblos indígenas sobre la tierra y los territorios, así como el aumento de los conflictos locales.

"En el marco del brote de la COVID-19, los pueblos indígenas se enfrentan a amenazas [como] la ocupación de sus territorios tradicionales durante el confinamiento [y] el uso indebido por parte de las fuerzas de seguridad de las normas de confinamiento para oprimir y doblegar a los defensores de los derechos indígenas", afirma Mai Thin Yu Mon, Directora del Programa de Desarrollo de los Pueblos Indígenas de la Organización de Derechos Humanos Chin. "Todas esas violaciones de los derechos humanos han acrecentado la vulnerabilidad de los pueblos indígenas durante la pandemia".

Resiliencia en tiempos difíciles

Al mismo tiempo, los pueblos indígenas se han servido de sus prácticas y conocimientos tradicionales para encontrar soluciones a los desafíos causados por la pandemia. Al igual que han hecho durante siglos, sus comunidades siguen adaptándose a los cambios al tiempo que mantienen sus costumbres y tradiciones.

En el Brasil, por ejemplo, los juruna han brindado menús escolares apropiados desde el punto de vista cultural a los niños de la zona y, mientras las escuelas permanecen cerradas, están proporcionando alimentos de forma gratuita a los miembros vulnerables de su comunidad. En Colombia, la Asociación Indígena Calicanto y la comunidad inga están mitigando los efectos de las restricciones a la circulación al organizar la distribución de sus cosechas en función de las ubicaciones exactas de las familias.

Esos ejemplos, así como otras prácticas tradicionales solidarias —incluidas las formas de organización, como las mingas (también denominadas faenas), ayni y manovuelta— reflejan la reciprocidad y el mutualismo con el que estos pueblos protegen la seguridad alimentaria de sus comunidades. Esas tradiciones, seguidas de forma generalizada por numerosas comunidades de pueblos indígenas diferentes, son fundamentales para su resiliencia y su capacidad de mantener las culturas tradicionales al tiempo que se adaptan a las restricciones impuestas por la pandemia.

Las comunidades de pueblos indígenas también están redoblando sus esfuerzos por proteger sus medios de vida y sustento tradicionales frente a la pandemia. Por ejemplo, el Pacto de los Pueblos Indígenas de Asia ha estado dirigiendo una plataforma denominada "Red de Respuesta y Comunicación relativa a la COVID-19" que comparte información y recomendaciones sobre cómo afrontar la crisis.  Del mismo modo, en el Perú, diversas organizaciones de pueblos indígenas han publicado directrices encaminadas a ayudar a las comunidades autóctonas a gestionar la crisis sanitaria de la COVID-19.

Colaboración con los pueblos indígenas en el mundo posterior a la COVID-19

La pandemia de la COVID-19 nos demuestra que debemos repensar la forma en que interactuamos con la naturaleza, así como el modo en que producimos y consumimos alimentos: las prácticas agrícolas insostenibles, como la invasión de los bosques y otras fuentes de biodiversidad, son precisamente lo que nos ha llevado al virus que causa la COVID-19.

Los pueblos indígenas llevan mucho tiempo advirtiendo de las consecuencias que tienen precisamente ese tipo de prácticas. Hace tiempo que el FIDA reconoce a estos pueblos como asociados fundamentales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y lograr un futuro más resiliente.

En estos tiempos de crisis, las comunidades de pueblos indígenas necesitan nuestra ayuda para protegerse de los efectos de la pandemia —tanto de los impactos directos en materia de salud como de las repercusiones socioeconómicas conexas.

A medida que trabajamos de consuno para diseñar una respuesta mundial a la COVID-19, será crucial respaldar las iniciativas emprendidas por estas comunidades para responder a la crisis y conservar sus tradiciones. Merecen nuestro apoyo y, a su vez, nosotros necesitamos a los pueblos indígenas y sus conocimientos particulares para construir un mundo mejor y más brillante tras la COVID-19.