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El Informe Anual 2019 reafirma la importancia de las inversiones del FIDA en tiempos difíciles

En 2020, el mundo está viendo una vez más que cuando la crisis golpea, son las personas más pobres y vulnerables las que más sufren. Cuando las economías entran en recesión, las personas que trabajan en el sector informal o en otros empleos precarios -muchas de las cuales se encuentran en las zonas rurales y se dedican al sector agrícola- suelen ser las más afectadas. Y las personas que viven en países que carecen de los recursos necesarios para hacer frente a las crisis son especialmente vulnerables.

Seguimos muy preocupados por las repercusiones de la pandemia de COVID-19 en la población rural, especialmente por sus consecuencias socioeconómicas, que amenazan los avances en materia de desarrollo logrados en los últimos años. Sin embargo, recientemente hemos visto pruebas que sugieren que nuestras inversiones anteriores han ayudado a muchas personas a hacer frente a perturbaciones como la pandemia. Por ejemplo, en Sierra Leona, una red de servicios financieros rurales establecida en el marco de un proyecto apoyado por el FIDA ayudó a mantener la economía rural en funcionamiento durante la pandemia del Ébola de 2014 y 2015 y ahora desempeña un papel similar en la crisis actual. En total, entre 2016 y 2018, las inversiones del FIDA mejoraron la capacidad de recuperación de 26 millones de habitantes de zonas rurales de todo el mundo.

El Reporte Anual del FIDA 2019 acaba de ser publicado y contiene información detallada de la crisis del Ébola, entre otras.  Esta colección de historias de los hombres y mujeres a los que servimos, junto con los hechos y las cifras que compartimos regularmente con nuestros Estados Miembros y asociados, nos brinda la oportunidad de informar sobre nuestra labor durante 2019 y de reflexionar sobre los desafíos a los que todavía se enfrenta la población rural en la actualidad, especialmente en el contexto de la pandemia actual.

El 2019 fue un año crucial para el FIDA. Las aprobaciones para proyectos y programas alcanzaron una cifra récord de USD 1 670 millones, lo que nos permitió llegar a más personas del medio rural que nunca antes.

Para intensificar nuestros esfuerzos dirigidos a empoderar a las personas del medio rural mediante nuestras operaciones, hicimos especial hincapié en las iniciativas que promueven nuestros temas prioritarios, a saber, el cambio climático y el medio ambiente, la igualdad de género, la juventud y la nutrición. Durante 2019 diseñamos numerosas herramientas y enfoques, entre ellos un nuevo Plan de Acción para los Jóvenes del Medio Rural. El Plan establece un marco para que en todos los proyectos patrocinados por el FIDA se realicen inversiones que tengan en cuenta a los jóvenes, lo que implica que en toda nuestra labor priorizamos sistemáticamente la creación de oportunidades para ese grupo de edad. También revisamos nuestras directrices sobre focalización, adaptamos nuestra metodología basada en los hogares para integrar cuestiones pertinentes a la juventud, la nutrición, el medio ambiente y el cambio climático, y mejoramos nuestros Procedimientos para la Evaluación Social, Ambiental y Climática.

Los avances logrados en 2019 se fundamentan en las recientes reformas internas destinadas a maximizar nuestra contribución a la erradicación de la pobreza y el hambre.  A lo largo del año, continuamos promoviendo la descentralización e intentando reemplazar el modelo de intervenciones mediante proyectos únicos con enfoques más holísticos que nos permitan dar respuesta a los problemas sistémicos que afectan a las poblaciones que servimos. Adoptamos medidas para fortalecer determinadas esferas clave en preparación para la Duodécima Reposición de los Recursos del FIDA. También continuamos trabajando en el desarrollo de un marco financiero que combine las contribuciones a las reposiciones con la financiación mediante endeudamiento. Si bien las contribuciones a las reposiciones seguirán siendo la base fundamental del modelo financiero del FIDA, el nuevo marco nos permitirá ampliar nuestro programa de préstamos y donaciones y beneficiar a un mayor número de personas del medio rural de todo el mundo.

Al mismo tiempo, estamos fortaleciendo nuestro marco relativo a los riesgos financieros para garantizar la sostenibilidad financiera del nuevo modelo. Entre otras medidas, hemos establecido una sólida política de suficiencia de capital que mitiga los riesgos financieros asociados con la obtención de empréstitos.

También adoptamos medidas para atraer a las zonas rurales las inversiones que tanto se necesitan. En 2019 se aprobó nuestra Estrategia para la Colaboración con el Sector Privado, que nos permitirá vincularnos con asociados del sector privado que estén dispuestos a invertir en las zonas rurales. El Consejo de Gobernadores del FIDA de 2019 también lanzó la iniciativa del Fondo de Inversión para Empresas. Este fondo tiene por objeto atraer inversiones hacia las zonas rurales, con énfasis especial en la creación de empleos para los jóvenes. El fondo es el fruto de un esfuerzo de cooperación entre el FIDA, la Unión Europea, el Grupo de Estados de África, el Caribe y el Pacífico, la Alianza para una Revolución Verde en África y el Gobierno de Luxemburgo. 

Durante 2019 se realizaron progresos y reformas importantes en otros numerosos ámbitos internos. Entre otras iniciativas, fortalecimos nuestros procesos de garantía de calidad, mejoramos las habilidades y las capacidades de nuestro personal para adaptarse al modelo de trabajo descentralizado y creamos la Unidad de Cambio, Ejecución e Innovación para promover un ambiente de trabajo eficiente y positivo.

A medida que avanzamos hacia la FIDA12, estamos plenamente conscientes de que el mundo ha cambiado radicalmente. La pandemia de la COVID-19 exige inversiones focalizadas que eviten que la crisis sanitaria se transforme en una crisis alimentaria y de pobreza. Al mismo tiempo, nuestro mandato ha demostrado ser sumamente pertinente en un mundo en proceso de rápido cambio. Las importantes medidas que adoptamos en 2019 garantizan que estaremos en una posición sólida para impulsar los esfuerzos de recuperación de las economías rurales en el mundo posterior a la COVID-19, y nos facultan para enfrentar los impactos a corto plazo de la crisis.

Lea más sobre nuestras inversiones, sobre cómo nos estamos adaptando para enfrentar los desafíos mundiales y sobre las historias de las personas de las zonas rurales que atendemos en nuestro Informe anual de 2019.