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Juventud rural, innovación y tradición: el desafío de una nueva orden

Este año 2020 no tiene precedentes. En medio de la pandemia de COVID-19, dos sectores de actividad han seguido funcionando sin parar, los servicios de salud y el de la agricultura y la alimentación. Y aunque el sector agrícola no haya tenido la posibilidad de una tregua reflexiva, su reinvención es hoy indispensable. De hecho, en esa reinvención que ya está comenzando a producirse, los jóvenes juegan un papel fundamental.

En enero de 2020, en busca de iniciativas que puedan allanar el camino a soluciones rurales que nacen en las comunidades y pueden ser parte de la Cooperación Sur-Sur y Triangular en beneficio del desarrollo rural, se lanzó el Premio a la Innovación Juvenil Rural de América Latina y el Caribe, proyecto financiado por el Mecanismo de cooperación Sur-Sur y cooperación triangular entre China y el FIDA.

El Premio reúne al sector privado, la academia y organizaciones internacionales para promover soluciones efectivas a los desafíos que enfrentan los pequeños agricultores. Además, ofrece espacio en los diálogos para que los actores emergentes, la juventud rural, jueguen un papel crucial en tiempos difíciles.

La respuesta fue masiva: 570 iniciativas fueron enviadas por jóvenes de 23 países de la región. Estos proyectos han demostrado que la juventud tiene una verdadera visión de su futuro.

En Colombia nació Sembrando Vida, iniciativa galardonada en la categoría Acción Climática y llevada a cabo por Karem Bejarano. Un proyecto que comenzó como un vivero forestal familiar, hubiera podido pasar desapercibido si Karem no hubiese decidido ir más allá iniciado campañas de reforestación. Hasta el momento, Karem ha logrado involucrar a más de 150 familias de su región e incluso de otros países.

Esta iniciativa nació de la necesidad” cuenta Karem. Convencida que la reforestación tiene que ir acompañada de una labor de inclusión social, la joven ha logrado involucrar a los habitantes de la comunidad. Ella busca generar empleos fijos formales, especialmente para las mujeres cabeza de familia.

El mismo entusiasmo es compartido por el Grupo de Jóvenes Recolectores de Semillas del Cerrado. Ellos enfocan sus actividades en la reforestación de la Reserva de Desarrollo Sostenible (RDS) Nascentes Geraizeiras, ubicada en el estado de Minas Gerais, Brasil. Con 20 % de su área degradada, los habitantes de la región están trabajando desde 2017 para recuperar su bioma con actividades de recolección y siembra.

Para Nondas Ferreira, las actividades del grupo generan ingresos y mejoras en la calidad de vida, aunque queda claro que “los ingresos de la venta de semillas tienen que ser un medio, no un fin. El fin es la recuperación del ecosistema, del agua, de la vida y dignidad de la gente.” Así, las actividades se llevan a cabo de forma colectiva por 33 comunidades tradicionales que intercambian conocimientos y reciben capacitaciones relacionadas a técnicas de restauración de sus tierras. Para los participantes, los resultados son sorprendentes e importantes para la reserva, cuyo tipo existe solamente en dos partes de Brasil.

En otra región de Brasil, desde 2018, la iniciativa Raiz Capixaba valora el trabajo de los pequeños productores orgánicos del estado de Espírito Santo. Tras capacitarse y analizar cuidadosamente la demanda de las empresas que los pequeños productores necesitan satisfacer, José Eduardo, ha ido desarrollando un sistema para rastrear la producción agrícola orgánica y ofrecer estas informaciones a las empresas de forma transparente y directa, sin necesidad de intermediarios. El equipo responsable de la puesta en marcha ha desarrollado un sistema de seguimiento de la producción agrícola orgánica y ofrece esta información al sector privado de forma transparente y directa.

Hoy, aproximadamente 70 empresas diferentes han respondido de forma positiva a la iniciativa. Y son cerca de 130 familias de productores las que se encuentran beneficiadas. “La mirada de Raiz Capixaba es del campo hacia la ciudad y no de la ciudad hacia el campo” dijo José Eduardo, quien trabaja y mantiene un contacto permanente con los productores orgánicos certificados de su estado. Una relación que en realidad beneficia a todos los actores del sistema alimentario de la región.

La tecnología y el alto conocimiento técnico también están presentes en la iniciativa mexicana Hexa Biotech, galardonada de la categoría Sostenibilidad. Desde 2014, Gerardo, CEO de la iniciativa, se ha inspirado en la industria de los insectos – la entomoindustria - e iniciado investigaciones acerca de la mosca soldado negra.

El equipo recuperó larvas que crían y reproducen en su laboratorio, alimentándolas con residuos orgánicos. “Tomamos los desperdicios y los segregamos para utilizar los que nos sirven para el crecimiento de las larvas. Algunas larvas se pueden utilizar para producir alimento para peces, para pollos y una gran variedad de otros productos que se pueden aprovechar” dijo Amín, ingeniero en biotecnología de la iniciativa. El concepto de Hexa Biotech es definitivamente vanguardista y humano dado que en el mundo ya producimos suficiente.

Estos cuatro jóvenes suman diferentes talentos para proponer soluciones innovadoras para los retos del desarrollo rural. Y no están solos, otras seis iniciativas galardonadas también trabajan en distintas áreas para aumentar los ingresos rurales y mejorar las condiciones de vida en el campo.

En julio de 2021, fecha de cierre del proyecto, todas las iniciativas se sumarán a un programa de tutoría y recibirán formación en estrategia empresarial, mercadeo, ventas, entre otros. También se llevarán a cabo reuniones de replicación e intercambio con proyectos de inversión financiados por el FIDA, asociados privados e instituciones de desarrollo.

El objetivo final es replicar las iniciativas ganadoras en múltiples países de la región. Sin duda, ha sido un año difícil, pero no ha sido un año sin futuro. Un futuro que está en manos de una juventud rural con ideas e ideales.