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El FIDA invierte en la mujer rural en Gambia

 

Casi la mitad de los trabajadores agrícolas del mundo son mujeres. Sin embargo, poseen menos tierras que los hombres y a menudo son de peor calidad.

Las dificultades en el hogar normalmente golpean duro a las mujeres porque son las madres que cuidan de nuestros hijos. Cuando necesitan algo, lloran por su madre.

Las mujeres son responsables de las necesidades básicas del hogar como la comida, la vestimenta y las cuotas escolares. Por ello, cuando las mujeres no producen es siempre un problema.

Un proyecto financiado por el FIDA ha recuperado 34 000 hectáreas de tierra.  Awa es una de las 80 000 beneficiarias.

Ella está agradecida de contar con una parcela de tierra. Sin ella, estaría aún en la extrema pobreza. Ahora, cuenta con su propia tierra de cultivo y puede alimentar a su familia.

Awa se siente orgullosa porque tiene suficiente comida. ¡Una como madre, ya no se preocupa!