Kyrgyzstan
El contexto
La República Kirguisa es un país montañoso, sin litoral y de ingreso mediano bajo de Asia Central ubicado entre Kazajstán al norte, China al este, Tayikistán al sur y Uzbekistán al oeste. Es rico en recursos naturales, en particular minerales, bosques, tierras cultivables y pastizales, y su sector agrícola tiene grandes posibilidades de ampliación.
Con una población de 6,45 millones de personas en 2019, Kirguistán ha experimentado una considerable inestabilidad política y social desde su independencia en 1991. La debilidad de la gobernanza y la arraigada corrupción motivaron los levantamientos políticos y sociales ocurridos en 2005 y 2010.
Las reformas económicas posteriores a la independencia redujeron la pobreza con rapidez, que pasó del 52 % de la población en 2000 al 20,1 % en 2019, pero que sigue prevaleciendo y siendo más grave en las regiones rurales y montañosas.
Casi dos terceras partes de la población (el 62 %) viven en zonas rurales, especialmente en los valles y las estribaciones de las montañas. Dependen principalmente de la producción agrícola y ganadera, si bien las remesas y la ayuda social también son complementos importantes de los ingresos.
La pobreza es un fenómeno generalizado en Kirguistán, país en el que más del 60 % de la población del medio rural es pobre o vulnerable a la pobreza. La actividad agropecuaria es la principal fuente de empleo y los pequeños agricultores son los productores principales, y la ganadería desempeña un papel fundamental para la seguridad alimentaria y constituye una red de seguridad. Sin embargo, los medios de vida de las comunidades ganaderas son frágiles, con muy pocos activos y escasas oportunidades económicas en las remotas zonas montañosas de pastoreo.
Casi la mitad de la superficie del país está cubierta de pastizales —unos nueve millones de hectáreas— y el pastoreo desempeña una función fundamental en la economía, la sociedad y la cultura.
En 2018, el 22 % de los hogares del medio rural padecía inseguridad alimentaria, de los cuales el 5,1 %, en forma grave.
La geografía y la topografía de Kirguistán lo hacen particularmente vulnerable al cambio climático. La sequía, los deslizamientos de tierra y de lodo, las inundaciones y la erosión fluvial son fenómenos comunes que están aumentando en frecuencia e intensidad. La disminución de la productividad de los pastizales, el estrés ocasionado por calor y el menor acceso al agua limpia podrían ir en detrimento de la producción pecuaria y aumentar la propagación de enfermedades.
La estrategia
En Kirguistán, la financiación del FIDA ayuda a reducir la pobreza y a potenciar el crecimiento económico en las comunidades pastorales al ayudar a la población rural pobre a aumentar sus ingresos y mejorar sus condiciones de vida.
Las actividades están dirigidas a los hogares vulnerables, en particular aquellos encabezados por mujeres y los hogares de los productores ganaderos en general, a quienes ayudamos a aumentar su producción y a participar en las etapas posteriores de las cadenas de valor, a saber, en la elaboración, la gestión, la comercialización y la propiedad.
El enfoque actual del FIDA en la cadena de valor de la ganadería no solo se debe a los excelentes logros de las inversiones pasadas y en curso que ha realizado en el país, sino también al gran potencial del sector. Se considera que una verdadera oportunidad de lograr la transformación rural consiste en catalizar el crecimiento agrícola del sector ganadero dejando de lado las exportaciones de productos básicos no elaborados impulsadas por el uso de insumos para dar lugar a la innovación agrícola, el fomento de cadenas de valor inclusivas e integrales, la calidad y la inocuidad de los alimentos, la agregación de valor a la producción sostenible, y la resiliencia al cambio climático, los desastres naturales y otras perturbaciones externas.
Las actividades del sector ganadero se centran en cuatro pilares de mejora de la productividad, a saber:
- uso racional, eficiente y sostenible de los recursos de pastoreo del país mediante el apoyo a la gestión comunitaria;
- mejora de la sanidad, la nutrición y la cría de animales mediante el apoyo a las estrategias y disposiciones nacionales de control de las enfermedades animales;
- acceso a los mercados e integración de los productores primarios en ellos mediante el fortalecimiento de los vínculos entre los agentes de las cadenas de valor agropecuarias y el fomento de la capacidad en materia de producción, elaboración y comercialización, y
- promoción del acceso a tecnologías modernas y financiación.
El programa sobre oportunidades estratégicas nacionales (2018-2022) (COSOP) tiene por finalidad prestar apoyo a una transformación rural inclusiva que dé a los pequeños productores rurales la posibilidad de reducir la pobreza y fortalecer la resiliencia de sus medios de vida. Esto se logrará mediante dos objetivos estratégicos, a saber:
- el aumento de los rendimientos equitativos y sostenibles de los pequeños productores, mejorando los servicios y desarrollando las cadenas de valor de los productos ganaderos para que los productores de las zonas rurales, principalmente en pequeña escala, puedan aprovechar las oportunidades de mercado;
- la mejora de la resiliencia de los pequeños productores frente al cambio climático, adoptando enfoques innovadores con los que fortalecer la resiliencia y garantizar la obtención de ingresos sostenibles derivados de sistemas de medios de vida diversificados.
Además de contribuir a los esfuerzos del Equipo de Coordinación de las Naciones Unidas para apoyar al Gobierno kirguiso y su Estrategia Nacional de Desarrollo 2018-2040, las inversiones del FIDA se realizan en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas y, más concretamente, contribuyen a la consecución de: el ODS 1 (Fin de la pobreza), el ODS 2 (Hambre cero), el ODS 5 (Igualdad de género) y el ODS 13 (Acción por el clima).
Entre sus operaciones en el país, se ha forjado una importante colaboración con la Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres (ONU-Mujeres), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) en la ejecución del Programa conjunto para acelerar los progresos hacia el empoderamiento económico de la mujer rural. Esta iniciativa tiene por objeto generar mejoras más duraderas y a mayor escala en los medios de vida y los derechos de las mujeres de las zonas rurales, en particular las jóvenes, aprovechando el mandato, la ventaja comparativa y la fortaleza institucional de cada organismo. Centra su atención en cuatro efectos directos principales, a saber: i) mejora de la seguridad alimentaria y nutricional; ii) aumento de los ingresos para mantener los medios de vida; iii) mayor liderazgo y participación en la adopción de decisiones, y iv) entorno normativo que tenga en cuenta las cuestiones de género.
Datos sobre el país
La agricultura contribuye al 12,1 % del producto interno bruto (PIB) y emplea al 21,2 % del total de la población activa.
Más de la tercera parte de la población tiene entre 15 y 25 años y está aumentando el número de jóvenes que accede al mercado laboral.