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Toda comunidad, por muy desatendida o remota que esté, dispone de un gran recurso: su gente

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Tres cuartas partes de las personas más pobres del mundo viven en las zonas rurales de los países en desarrollo. La mayoría dependen de la agricultura para vivir.

El cambio climático, el crecimiento de la población mundial y la volatilidad de los precios de los alimentos y la energía tienen el potencial de empujar a millones de las personas más vulnerables a la pobreza extrema y al hambre para 2030.

Desde su creación en 1977, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola se ha centrado en la reducción de la pobreza rural, en trabajar con poblaciones rurales pobres en países en desarrollo con el fin de eliminar la pobreza, el hambre y la malnutrición; en aumentar su productividad y sus ingresos y en mejorar su calidad de vida.

El FIDA es una institución financiera internacional y un organismo especializado de las Naciones Unidas con sede en Roma. Desde 1978, hemos destinado USD 28 000 millones de dólares de los Estados Unidos en donaciones y préstamos a bajo interés a proyectos que han nebeficiado a unos 483 millones de personas.

 

 

Un agricultor recoge verduras de un invernadero financiado por el FIDA en una zona remota rural de Jordania. La agricultura es fundamental para resolver algunos de los problemas más urgentes del mundo, desde el hambre y la pobreza hasta la migración, el cambio climático y los conflictos. ©IFAD/Ivor Prickett/Panos

Un agricultor recoge verduras de un invernadero financiado por el FIDA en una zona remota rural de Jordania. La agricultura es fundamental para resolver algunos de los problemas más urgentes del mundo, desde el hambre y la pobreza hasta la migración, el cambio climático y los conflictos. ©IFAD/Ivor Prickett/Panos

El reto

La población en el mundo supera los 9 000 millones de personas de aquí a 2050. Una brecha cada vez mayor entre ricos y pobres y el crecimiento de la competencia por los recursos son los principales retos a los que se enfrenta la humanidad y no pueden esperar.

El FIDA trabaja allí donde la pobreza y el hambre son más extremos, en las regiones más remotas de los países en desarrollo y con situaciones de fragilidad, donde pocos organismos de desarrollo se aventuran.

Hemos elaborado un enfoque rentable, centrado en las personas y orientado a las asociaciones que ofrece resultados. La agricultura en pequeña escala es esencial para nuestro modelo de desarrollo, que conecta a los agricultores y a los hombres y mujeres pobres rurales con los mercados y los servicios para que puedan cultivar más y ganar más.

La oportunidad

Está comprobado que la agricultura contribuye a la reducción de la pobreza. El crecimiento del PIB generado por la agricultura es más eficaz para reducir la pobreza que el crecimiento en cualquier otro sector. En el África subsahariana, el crecimiento de la agricultura reduce la pobreza hasta 11 veces más rápido que el crecimiento en otros sectores.

Los proyectos auspiciados por el FIDA han demostrado que, gracias al acceso a la financiación, los mercados, la tecnología y la información, la población rural puede salir de la pobreza. Sin embargo nuestro trabajo hace más que ayudar a la población rural a crecer y ganar más.

También promueve la igualdad entre los géneros y la inclusión, promueve la capacidad de las organizaciones y comunidades locales y fortalece la resiliencia al cambio climático.

Impulsando a la población rural pobre y financiando proyectos que transforman las zonas rurales, nuestra labor es fundamental para el logro de los objetivos establecidos en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

¿Sabía que?

767 millones 

Los 767 millones de personas más pobres del mundo viven con menos de USD 1,90 al día. Muchos de ellos son agricultores que dependen de pequeños terrenos de tierra (alrededor de una o dos hectáreas) para obtener alimentos e ingresos.

Las mujeres alimentan al mundo

Las mujeres son importantes contribuyentes a la agricultura y a las economías rurales, pero tienen un acceso significativamente menor que los hombres a los servicios, los mercados y los activos, incluida la tierra.

El cambio climático

Los pequeños agricultores y otros habitantes de las zonas rurales de los países en desarrollo suelen ser los más afectados por el cambio climático. El aumento del nivel del mar y la intensificación de las sequías, tormentas e inundaciones más intensas, ejercen presión sobre los ecosistemas de los que dependen los agricultores.