¿Cuál es la edad promedio de un agricultor en el mundo en desarrollo de hoy?

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¿Cuál es la edad promedio de un agricultor en el mundo en desarrollo de hoy?

Resulta que la respuesta breve a esta pregunta ronda los 34 años y no los 60 años, como a menudo se afirma.

Sin embargo, la respuesta más larga y minuciosa nos obliga a responder primero a algunas preguntas más: ¿Qué es un agricultor? ¿Una persona que dedica cierto tiempo a cultivar su propia tierra? ¿Cuánto tiempo? ¿Qué ocurre si la persona solo trabaja como asalariado en explotaciones agrícolas de otras personas? ¿Y qué pasa con las personas que dependen de recursos de propiedad común como, por ejemplo, las tierras de pasto comunal o las zonas de pesca? A partir de los datos desglosados por persona recopilados para el Informe sobre el desarrollo rural del FIDA (2019), extraídos de 13 países de ingresos bajos y medianos, así como los datos obtenidos de otras fuentes, podemos discernir con mayor claridad las realidades complejas que existen sobre el terreno.

El discurso sobre el desarrollo rural está repleto de anécdotas sobre jóvenes del medio rural que abandonan la actividad agrícola porque la consideran “anticuada” y opinan que el sector está envejeciendo con rapidez (puede consultar dos ejemplos, disponibles solo en inglés, aquí y aquí). La mayoría de estas afirmaciones se basan en datos de otra época, en la que la información detallada sobre la actividad de cada persona que se podía obtener para responder a las preguntas planteadas más arriba eran, en el mejor de los casos, insuficientes. A falta de esos datos, los encargados de formular políticas y los investigadores se basaban en datos procedentes de oficinas estadísticas nacionales, o datos extraídos de pequeñas muestras de hogares, para poder obtener algo de información sobre el problema del “envejecimiento de los agricultores”. La mayor parte de esas fuentes de datos solo recopilan información en el ámbito de los hogares y utilizan la edad de la persona que encabeza la familia como indicador sustitutivo para calcular la edad de los agricultores. Que el promedio de edad del agricultor africano es de 60 años fue (y sigue siendo) una conclusión de una época ya pasada que se reitera habitualmente.

Gracias a la revolución de datos del último decenio, ahora podemos tener una imagen más precisa y detallada de la realidad del sector agrícola. Echemos un vistazo a los datos relativos a alrededor de 767 000 personas de 13 países repartidos entre 3 regiones (África Subsahariana, América Latina y el Caribe, y Asia y el Pacífico), que se compilaron en el Informe sobre el desarrollo rural del FIDA (2019). Si únicamente se tienen en cuenta las personas que encabezan los hogares que han dedicado cierto tiempo (superior a cero) a sus propias explotaciones agrícolas, el promedio de edad de los agricultores es de 49 años. Sin embargo, si se tiene en cuenta a todas las personas que han dedicado cierto tiempo a sus propias explotaciones agrícolas o familiares, ese promedio se reduce a 34 años.

¿Y qué pasa si se incluye a aquellas personas que trabajan como asalariados en explotaciones de otras personas? El resultado varía solo ligeramente, y el promedio general de edad es de 43 años, lo que indica que las personas más jóvenes tienden a trabajar como asalariados en las explotaciones agrícolas. Se observa cierta heterogeneidad entre países. Por ejemplo, en México, el Perú y Nigeria el promedio de edad del agricultor que encabeza el hogar ronda los 53 años; sin embargo, el promedio calculado en función de todas las personas que se dedican a la agricultura ronda los 45 años (33 años en Nigeria).

¿Qué ocurre si modificamos la definición de “agricultor” e incluimos solo aquellas personas que habitualmente dedican más del 50 por ciento de su semana a una actividad agrícola? El promedio de edad asciende hasta alcanzar los 50 años en el caso de los cabezas de familia, y los 41 años en el caso de la población total. Podemos desglosar los datos de diversas maneras, pero la conclusión relevante es que el promedio de edad del agricultor que encabeza el hogar ronda los 50 años, y que ese promedio se reduce cerca de 10 años cuando se calcula en función de la población total dedicada a actividades agrícolas.

Una muestra de 13 países resulta pequeña; ¿aumentaría el promedio de edad si se dispusiera de más cantidad de datos?

Tras analizar un conjunto de datos diferente que abarca 38 países (RuLIS), las cifras arrojadas son casi las mismas: el promedio de edad calculado en función de las personas que encabezan hogares agrícolas alcanza los 50 años. Si bien este conjunto de datos no incluye información sobre la actividad que realiza cada individuo, si se emplea el promedio de edad de todos los adultos de esos hogares como indicador sustitutivo el resultado es 41 años. Tras analizar los datos de algunos países correspondientes a múltiples años, observamos que la tendencia de esas cifras se ha mantenido estable o ha aumentado ligeramente con el tiempo. Yeboah and Jayne (2018) afirman que la tendencia en África se ha mantenido relativamente estable o ha descendido con el paso del tiempo.

¿Es cierto que el promedio de edad de los agricultores es más elevado en África?

Los perfiles de edad difieren de una región a otra, y en su mayoría, el discurso sobre el envejecimiento del agricultor hace referencia a África. Si desglosamos por región los datos que figuran en el Informe sobre el desarrollo rural del FIDA correspondientes a 2019, actualmente en ninguno de los países de ingresos bajos y medianos se obtiene un promedio de edad de 60 años. En promedio, las personas de mayor edad que encabezan hogares y se dedican a la agricultura en América Latina y el Caribe tienen 53 años, y en África Subsahariana, 49 años. Cuando en el cálculo se incluye a todas las personas dedicadas a la agricultura, esos promedios se reducen hasta los 45 y los 32 años, respectivamente.

En términos generales, los jóvenes del medio rural dedican el 50 por ciento de la totalidad del tiempo de trabajo, o incluso más, a actividades agrícolas (véase el gráfico 9.6 en la página 238 del Informe sobre el desarrollo rural del FIDA de 2019, disponible únicamente en inglés). En África esta cifra registra su valor más elevando y alcanza hasta un 65 por ciento. La agricultura sigue siendo una importante fuente de ingresos para los jóvenes del medio rural. Si bien la transformación estructural y rural está avanzando en África, el porcentaje de población empleada en el sector agrícola seguirá descendiendo de conformidad con las previsiones. Al mismo tiempo, el número de personas que trabajan en explotaciones agrícolas seguirá aumentando dado que el número de jóvenes del medio rural no para de crecer. Este fenómeno ha modificado y está modificando el panorama agrícola, y lo está convirtiendo en un sector más joven y más dinámico. Gracias a las herramientas y fuentes de datos que nos permiten comprender mejor la realidad de la agricultura, ahora estamos en condiciones de saber dónde y cómo invertir en la agricultura para transformarla en un sector que satisfaga las necesidades de su nueva población joven y dinámica.

 

Puede consultar más información acerca de la creación de oportunidades para los jóvenes de las zonas rurales en el Informe sobre el desarrollo rural del FIDA (2019) (disponible solo en inglés).