Los programas del FIDA en los países se adaptan a la crisis de la COVID-19: noticias de la región de Asia y el Pacífico

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Los programas del FIDA en los países se adaptan a la crisis de la COVID-19: noticias de la región de Asia y el Pacífico

Desde que el virus que causa la COVID-19 alcanzó proporciones pandémicas en toda la región de Asia y el Pacífico hace seis meses, la escala del desafío se ha vuelto cada vez más desalentadora. El número de casos registrados sigue en aumento y el Asia meridional (Bangladesh, la India y el Pakistán) se ha convertido en la subregión más afectada. Incluso los países que inicialmente recibieron reconocimiento por su eficacia en la contención del virus se encuentran ahora lidiando con un número creciente de casos. Y los impactos sociales y económicos previstos en toda la región son realmente aterradores.

Con todo, algunas noticias son esperanzadoras. Los mercados agrícolas mundiales no han perdido estabilidad, y han mostrado ser resilientes. Los niveles de producción de los principales cultivos básicos, como el arroz, permanecen en máximos históricos. Para garantizar la seguridad alimentaria del mundo y de la región, es fundamental que el comercio alimentario no sufra interrupciones. El FIDA sigue trabajando en estrecha cooperación con los Estados Miembros, con el conjunto del sistema de las Naciones Unidas y con otros asociados para el desarrollo a fin de apoyar las iniciativas de seguridad alimentaria en los países donde trabajamos, por ejemplo, los programas para establecer redes de seguridad, los servicios e insumos agrícolas, el almacenamiento inocuo de los alimentos y el apoyo en materia de comercialización y financiación rural. Asimismo, buscamos mejorar y refinar continuamente nuestro apoyo a nivel nacional en función de la situación sobre el terreno:

En el Pakistán, el Programa Nacional de Salida de la Pobreza (NPGP), financiado por el FIDA y aplicado por el Fondo para la Mitigación de la Pobreza en el Pakistán, está brindando apoyo en la forma de ingresos adicionales a los hogares más vulnerables, con la esperanza de ayudarlos a no verse obligados a vender en condiciones desfavorables los bienes de los que dependen sus medios de vida. Gracias a un ingreso complementario que se utiliza como capital de trabajo, los hogares pueden comprar forraje para preservar la vida de sus animales, reparar maquinaria agrícola esencial o evitar el cierre de microempresas. Además, mediante el Mecanismo de Estímulo para la Población Rural Pobre (RPSF), se ha asignado una donación de USD 1,07 millones para establecer canales que vinculen a los grupos de agricultores con los proveedores de insumos. También se está diseñando y poniendo en marcha una plataforma digital simplificada que permite enviar los insumos directamente a los productores.

En el Afganistán, en el marco del Proyecto de Ganadería y Agricultura Comunitarias (CLAP) y el Programa de Apoyo a la Prioridad Nacional II del FIDA (SNaPP2), se están organizando campañas de concienciación y se está brindando capacitación y apoyo especial para ayudar a los productores ganaderos a cumplir los nuevos requisitos sanitarios y de higiene relacionados con la COVID-19 en sus actividades de producción y elaboración, lo que les permite seguir comercializando sus productos. La capacitación veterinaria ahora incluye materiales adicionales relacionados con la COVID-19. A través del Proyecto para la Gestión Integrada de Recursos Hídricos en Arghandab, financiado por el FIDA y el Banco Asiático de Desarrollo, se están brindando recursos para la construcción de instalaciones de refrigeración (para las papas y las cebollas) y entregando secadores solares (para las frutas) para ayudar a los productores a que su producción no se eche a perder debido a las alteraciones que la COVID-19 ha producido en el mercado. En el marco del Mecanismo de Estímulo para la Población Rural Pobre, recientemente se aprobó una donación por USD 0,89 millones para complementar esta reprogramación brindando apoyo para la adquisición de los insumos básicos y facilitando la llegada de la producción en los mercados.

En Camboya, el Programa de Servicios Agrícolas para el Fomento de las Innovaciones, la Capacidad de Resistencia y la Extensión (ASPIRE) ha sido reestructurado para brindar apoyo inmediato en materia de producción a los agricultores vulnerables. A continuación se señalan algunos ejemplos de las nuevas iniciativas de apoyo del programa: Los productores están recibiendo capacitación de extensión y apoyo para la adquisición de insumos a fin de aumentar su productividad, en particular para los productos de ciclo corto, como las aves de corral y las hortalizas. Tomando en cuenta todas las precauciones de seguridad pertinentes, se han establecido mercados móviles provinciales de hortalizas que promueven la producción y las ventas locales. Se están estableciendo vínculos entre los recolectores y los compradores locales y los grupos de pequeños productores para restablecer las cadenas locales de valor. Por último, con el apoyo de una donación de la República de Corea, el programa ha permitido lanzar Chamka, un mercado virtual que permitirá que los agricultores se vinculen con los compradores y los proveedores.

Una donación de USD 0,54 millones recientemente aprobada en el marco del Mecanismo de Estímulo del FIDA para la Población Rural Pobre está complementando esta reprogramación. Está centrada en brindar apoyo inmediato en materia de producción a los productores vulnerables de hortalizas y de aves de corral de cría doméstica.

El Programa de Fomento de la Producción Agrícola Sostenible (SAPP) en Sri Lanka, que originalmente se diseñó para promover un enfoque basado en el establecimiento de asociaciones entre el sector público y el sector privado y los productores (asociaciones 4P) dirigidas a los cultivos de exportación, ha sido reprogramado para centrarse en las cadenas de valor que permiten dar respuesta directa a las nuevas cuestiones en materia de seguridad alimentaria que la COVID-19 ha originado. Ahora el programa promueve 16 cultivos prioritarios, entre ellos el maíz, el caupí, los chiles y la soja verde, y también está fomentando la producción de semillas para cultivos clave, como las papas y los chiles. Gracias al programa, también se está diseñando una plataforma digital integral que permite poner en contacto a todos los participantes de las cadenas de valor y garantizar la prestación de servicios agroempresariales y de comercialización, en particular para los participantes del proyecto que viven en zonas remotas.

En la India hay varios ejemplos de proyectos que han sido reorientados en respuesta a la crisis. El Proyecto de Mitigación de los Efectos de las Sequías en Andhra Pradesh (APDMP) ha ayudado a los productores en pequeña escala a comercializar su producción mediante plataformas institucionales y digitales y a adaptarse a las nuevas condiciones del mercado. Por ejemplo, durante el confinamiento, la empresa estatal de semillas compró maní a 73 organizaciones de productores de semillas por un valor total de USD 3 millones, lo que mejoró sensiblemente los ingresos de estos productores. Los proyectos también están comenzando a utilizar plataformas digitales para poner en contacto a los agricultores directamente con los consumidores. Por ejemplo, en Jharkhand, los agricultores que reciben apoyo a través del Proyecto de Fomento de los Medios de Vida y Empoderamiento de las Poblaciones Tribales en Jharkhand (JTELP) están vendiendo frutas y hortalizas mediante Aajeevika Farm Fresh, una aplicación desarrollada por la Sociedad de Promoción de los Medios de Vida del Estado de Jharkhand. En Maharashtra, los grupos de autoayuda patrocinados por el Programa Tejaswini de Potenciación de la Mujer Rural (TRWEP) han posibilitado la venta de productos frescos mediante grupos de mensajes de WhatsApp. En Uttarakhand, el Proyecto de Apoyo Integrado a los Medios de Vida (ILSP) está ayudando a los productores de flores a elaborar productos de mayor valor, como pétalos de flores en polvo, ramas de incienso y tinturas naturales, para enfrentar el desplome en la demanda ocasionado por el confinamiento.

El programa en el país para Bangladesh se ha adaptado de diversas formas, con énfasis especial en el suministro de insumos y de asistencia en materia de comercialización para los agricultores vulnerables. Por ejemplo, en el marco del Proyecto de Competitividad de la Agricultura en Pequeña Escala (SACP), se han distribuido semillas de hortalizas y se ha brindado capacitación en la producción de hortalizas y frutas de mayor valor. Para evitar aglomeraciones en las oficinas locales, las semillas se envían directamente a los hogares de los productores. Mientras tanto, a través de la Segunda Fase del Programa Nacional de Tecnología Agrícola (NATP2), se han proporcionado triciclos eléctricos a los ganaderos para que puedan vender su producción. Estos triciclos se han transformado en ‟mercados sobre ruedas“ que han ayudado a los ganaderos a llevar la leche, los huevos y los productos avícolas, cárnicos y lácteos que producen directamente a las comunidades y las casas de las personas, lo que minimiza el riesgo de transmisión comunitaria y evita los mercados tradicionales de productos frescos. El programa también ha permitido establecer mercados en línea para la venta de pescado y cultivos y ha facilitado la compra de insumos básicos (por ejemplo, semillas, fertilizantes, piensos y productos fitosanitarios) y de la tecnología poscosecha necesaria para almacenar los alimentos de manera inocua y prolongar su vida útil. Asimismo, se han impulsado proyectos de cooperación con la policía local para garantizar el libre movimiento de los productos agrícolas durante el confinamiento.

Finalmente, el Proyecto de Promoción de la Comercialización y las Empresas Agropecuarias (PACE) ha estado brindando asistencia a 1,3 millones de microempresarios de todo Bangladesh en la aplicación de protocolos sanitarios para preservar la seguridad de las operaciones y del transporte de la producción. El proyecto también ha permitido establecer vínculos entre los agricultores y los comerciantes en línea para vender cultivos de alto valor. Estas iniciativas han sido complementadas por una donación de USD 0,915 millones recientemente aprobada en el marco del Mecanismo de Estímulo para la Población Rural Pobre, que permitirá brindar insumos a los hogares y fortalecer su capacidad para establecer huertos domésticos ricos en nutrientes.

Para mejorar el acceso a la financiación, el Fondo para el Desarrollo de las Mujeres, una iniciativa patrocinada por el FIDA que funciona en 11 provincias en todo Viet Nam, ha prorrogado las fechas de pago para el reintegro de préstamos y reducido las tasas de interés. Otros proyectos financiados por el FIDA en varias partes del país han permitido reforzar el apoyo para las donaciones de contrapartida dirigidas a los grupos de interés común de agricultores y disminuir los umbrales mínimos de contribución para los miembros de los grupos. Los proyectos también han permitido enseñar nuevos oficios a los jóvenes que han perdido su empleo en las ciudades y que están regresando a las zonas rurales. Para garantizar la seguridad, los cursos de capacitación se están impartiendo en línea. Con el apoyo del Gobierno de la República de Corea, el FIDA también ha impulsado el establecimiento de un sistema de comercialización en línea basado en tecnologías informáticas.

En el marco del Proyecto de Fomento de las Empresas Rurales y las Remesas (Samriddhi) en curso, se está dando prioridad de las familias migrantes en las zonas rurales de Nepal para que accedan a oportunidades de empleo y de generación de ingresos, haciendo especial hincapié en la capacitación profesional, a fin de brindar apoyo a la gran cantidad de trabajadores migrantes repatriados. Mientras tanto, el Programa de Cadenas de Valor para una Transformación Inclusiva de la Agricultura (VITA), de reciente planificación, ha sido diseñado para facilitar la comercialización segura de los productos, por ejemplo, estableciendo organizaciones de productores para comercializar colectivamente la producción, con camiones que recogen los productos a granel directamente de las aldeas. El programa también permitirá ampliar los servicios de pagos electrónicos y fomentará la adopción generalizada de prácticas de trabajo seguras en todas las cadenas de valor. Una donación de USD 0,543 millones recientemente aprobada en el marco del Mecanismo de Estímulo para la Población Rural Pobre se centrará en ampliar los servicios digitales (por ejemplo, para brindar información comercial y sobre los precios en los mercados agrícolas, asesoramiento en materia técnica y de producción y ofertas de proveedores de insumos y de otros servicios) a los participantes de varios proyectos financiados por el FIDA en los países. Asimismo, mediante la nueva Kisan Card y la aplicación asociada, se ofrecerán servicios financieros digitalizados a estos productores que les permitirán realizar pagos remotos, una herramienta sumamente útil ahora que las sucursales bancarias están cerradas debido a las medidas de confinamiento y las transacciones presenciales no son posibles.

Una cosa está clara. Todavía queda un largo camino por recorrer para superar la crisis actual y alcanzar un nuevo equilibrio en la región de Asia y el Pacífico, pero mientras tanto, no podemos darnos el lujo de permitir que la COVID-19 impida que alcancemos los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) hacia 2030. El FIDA sigue plenamente comprometido a trabajar en asociación con los Estados Miembros y dentro del sistema de las Naciones Unidas para mitigar los efectos de la COVID‑19 en la seguridad alimentaria y asegurar que no se olvide a las poblaciones rurales más vulnerables.