La promesa de las plantaciones de olivos: la historia de Fadieh

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La promesa de las plantaciones de olivos: la historia de Fadieh

©FIDA/Giulio Napolitano

Fadieh Almaaya sabe lo importante que es el agua.

Hace más de 10 años que ella y su familia cultivan olivos en una pequeña parcela en Alfayha, una pequeña localidad en la gobernación de Madaba, en Jordania. Las olivas y el aceite de oliva que venden son fundamentales para los ingresos mensuales de la familia, ya que la pensión de su esposo, de apenas 360 dinares jordanos por mes (unos USD 500) no es suficiente para cubrir sus gastos.

Cultivar olivos en Jordania, uno de los países más secos del mundo, no es fácil. En un día normal, Fadieh, de 53 años, su esposo y sus cuatro hijos dedican horas a labrar el suelo y cuidar de los árboles. Pero quizás la tarea más complicada sea mantener a los árboles debidamente hidratados. Hasta hace poco, la familia Almaaya regaba su plantación de olivos con el agua almacenada en grandes tanques que había que llenar manualmente dos veces por semana. Y dada su extrema escasez en Jordania, el agua es costosa. Tan solo en agua, la familia tenía que gastar unos 450 dinares (USD 635) por temporada, una parte importante de las ganancias por su actividad agrícola.

La experiencia de la familia Almaaya es similar a la de muchas otras. La experiencia de la familia Almaaya es similar a la de muchas otras. En la Jordania rural viven unas 800.000 personas, muchas de las cuales dependen de la producción agrícola a pequeña escala como importante fuente de ingresos. Además de la escasez crónica de agua, muchos de los recursos naturales de la zona están degradados, no solo debido a los efectos del cambio climático, sino también a la entrada de refugiados de las zonas cercanas afectadas por conflictos. Los rendimientos agrícolas son bajos, lo que también afecta los niveles de venta. Pese a lo extendida que está la actividad agrícola, el sector representa apenas un 5,6 % del PIB de Jordania, y en algunas zonas las tasas de pobreza alcanzan el 17 %.

La labor del FIDA en Jordania se centra en aumentar la contribución del sector agrícola al PIB nacional creando más oportunidades de trabajo y empoderando a las poblaciones rurales —en particular a las mujeres y a los jóvenes— para transformar sus actividades de agricultura en pequeños negocios sostenibles y rentables. Para alcanzar estos objetivos, los programas en curso en la zona buscan ayudar a los pequeños agricultores a aumentar su resiliencia a los efectos del cambio climático y otros riesgos que afectan su producción, así como facilitar su acceso a los servicios financieros y a los mercados.

Fadieh cuidando sus olivos. © FIDA/REGEP

El Proyecto de Crecimiento Económico y Empleo en las Zonas Rurales (REGEP), puesto en marcha en 2015, fue el primero de estos programas en aplicar este enfoque. Una de las principales estrategias del proyecto implicó colaborar con la Fundación Río Jordán para establecer grupos de ahorro y crédito. Mediante estas agrupaciones, los miembros pueden acceder a servicios financieros —en particular, líneas de crédito— que anteriormente habrían estado fuera de su alcance. Los miembros también reciben servicios de mentoría y apoyo técnico sobre una diversidad de temas, por ejemplo, capacitación y gestión financiera, diseño y ejecución de planes de negocios, mejora de la calidad de sus productos y de sus habilidades de comercialización, y establecimiento de vínculos con los mercados locales y regionales.

Dada la escasez de agua en Jordania, el proyecto se centró en ayudar a los pequeños agricultores a adoptar tecnologías de ahorro de agua, como los sistemas de riego. Este tipo de métodos mejorados ayudan a ahorrar agua y a potenciar la eficiencia de las explotaciones, aumentando sus rendimientos y sus ganancias.

En 2019, el equipo encargado del REGEP se comunicaron con Fadieh para invitarla a integrarse a un grupo de ahorro y crédito con otras 15 mujeres. Cuando se le presentó la oportunidad de solicitar una donación, no dudó en aprovecharla: sabía exactamente para qué utilizaría el dinero. El personal del proyecto la ayudó a preparar la solicitud, y poco después recibió una donación de 2 124 dinares (unos USD 3 000). Utilizó el dinero para instalar un sistema de riego por goteo en 1,5 dunum (0,15 hectáreas) de su plantación de olivos.

Esto permitió a Fadieh y su familia comenzar a ahorrar tiempo, dinero y energías de manera inmediata. El nuevo sistema de riego es mucho más eficiente, y ahora solo deben llenar los tanques de agua una vez por semana en vez de dos. También están gastando menos en agua, sobre todo durante la temporada de siembra. Sus costos se han reducido de unos 450 dinares (USD 635) a unos 150 dinares (alrededor de USD 210) por temporada.

Mientras tanto, la producción agrícola de la familia ha aumentado, no solo gracias a las mejoras en el sistema de riego, sino también al apoyo técnico brindado por la escuela de campo para agricultores que funciona como parte del proyecto. Con el apoyo del REGEP, la capacitación que Fadieh ha recibido le ha permitido a su familia aumentar en un 20 % sus cultivos de olivo y en un 55 %, su producción de aceite de oliva. Durante la última temporada de siembra, produjeron 352 kg de aceite de oliva, equivalentes a ingresos por 1 870 dinares (USD 2 638).

También encontró mercados fiables en las cercanías, donde puede vender por pedido su producción a escuelas, bancos y productores de aceite en su localidad y en las zonas aledañas.

“He logrado reducir mi consumo de agua y energía sin sacrificar el nivel apropiado de humedad para mis plantas”, cuenta. “Me complace poder aumentar mi producción y a la vez ahorrar agua y energía”.

Hace poco, Fadieh diversificó su actividad para incluir la preparación de conservas y productos en escabeche. Tras enterarse de que otras mujeres de la localidad que habían asistido a cursos sobre conservación de alimentos en la escuela de campo para agricultores habían incorporado con éxito estos productos a sus negocios, decidió asistir también. Tras la temporada de siembra de diciembre de 2019, apartó 50 kg de su producción de aceitunas y las preparó al escabeche usando los métodos que había aprendido. Al poco tiempo las había vendido con una ganancia de 250 dinares (unos USD 350).

La mejora en la eficiencia y el aumento de la producción no solo han aumentado sus ganancias, sino que le han permitido mejorar las condiciones de vida de su familia. También han mejorado su confianza en sí misma.

Quizás haya sido esta nueva sensación de confianza lo que la ayudó a enfrentar la crisis desatada por la pandemia. Fadieh nos cuenta que, frente a la temporada de 2019, la de 2020 fue un desafío. Debido a las medidas de seguridad frente a la COVID-19 impulsadas por el Gobierno de Jordania, solo pudo vender alrededor de la mitad de su producción. Sin embargo, ya ha comenzado a buscar alternativas para vender sus productos. Con el paso de los meses, ha comenzado a estudiar opciones en línea para continuar con su negocio. Junto a otras mujeres de la localidad, ha formado un grupo de WhatsApp dedicado a comercializar sus conservas. Las mujeres también se han trazado la meta de explorar otros mercados en línea como grupo. Los desafíos de la actualidad no lograrán detener a Fadieh ni a los demás participantes en el proyecto REGEP.

 

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