La protección de las aldeas contra las inundaciones repentinas y la mejora de los medios de vida en las zonas bajas de humedales Haor

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La protección de las aldeas contra las inundaciones repentinas y la mejora de los medios de vida en las zonas bajas de humedales Haor

©FIDA/GMB Akash

Las zonas Haor son un ecosistema de humedales en el noreste de Bangladesh, que se encuentra en una depresión tectónica. Durante el período de monzones, estas zonas reciben entre 3 000 y 4 000 mm de precipitaciones, además del caudal fluvial procedente de las cuencas de Meghalaya y Barak como resultado de los monzones. Las Haor están completamente inundadas con entre cuatro y ocho metros de agua durante unos seis meses al año. Durante estos meses, la zona parece un mar interior. Las aldeas densamente pobladas están construidas sobre montículos de tierra artificiales y durante la estación de los monzones se convierten en islas, siendo los barcos el principal medio de transporte.

Las inundaciones repentinas son frecuentes en las zonas Haor y, durante el período en que estas inundaciones son más pronunciadas, se ven azotadas por olas de hasta tres metros de altura. La deforestación a gran escala en los últimos 40 años ha acabado con las barreras naturales que históricamente mitigaban la acción de las olas. Los aldeanos dedican gran parte de sus ingresos y de su tiempo a reforzar los montículos de tierra y reparar los daños que sufren sus viviendas.

Los fenómenos meteorológicos extremos ocurridos en 2001, 2010 y 2017 provocaron la pérdida de entre el 80 % y el 90 % de las cosechas, y cabe esperar que esta situación empeore con el aumento de las precipitaciones previas a los monzones, pues se prevé que coincidan con el período anterior a la cosecha de arroz con cáscara. Esto afectará gravemente a la producción de alimentos en la zona, que representa más del 16,5 % de la producción nacional de arroz y es fundamental para la seguridad alimentaria de los pequeños agricultores que viven en las zonas Haor. Su ya precaria existencia se ve así agravada por los efectos del cambio climático. Al no haber un sistema de alerta temprana para las inundaciones repentinas que se producen antes de los monzones, en el mejor de los casos quienes se encuentran aguas abajo son alertados a través de redes de familiares con tres días de antelación, de manera que no tienen suficiente tiempo para cosechar el arroz y transportarlo a un lugar seguro.

Previsión de posibles inundaciones

Una de las medidas clave del Proyecto de Adaptación al Clima y Protección de los Medios de Vida (CALIP), financiado mediante el Programa de Adaptación para la Agricultura en Pequeña Escala (ASAP), es subsanar la falta de un sistema eficaz para pronosticar inundaciones repentinas que permita a los agricultores evaluar el riesgo con mayor precisión. El Instituto de Gestión del Agua y las Inundaciones y el Instituto de Modelización del Agua han elaborado un modelo preliminar que tiene en cuenta las diferentes necesidades de las mujeres y los hombres.

También se están organizando comités de aldeanos y comités de gestión del mercado para poder actuar en función de los pronósticos meteorológicos y las crecidas repentinas, y se están construyendo plataformas especiales para almacenar el arroz durante las inundaciones. Además de este sistema de alerta temprana, se están probando diferentes modelos de ingeniería para proteger a las aldeas contra la acción de las olas. Se llevará a cabo una labor de reforestación a nivel del territorio para recrear las barreras naturales frente a las olas y generar beneficios en lo que respecta al secuestro de carbono. Se están realizando pruebas para seleccionar especies vegetales, como el vetiver, que sirvan como estabilizadores alternativos y naturales de los taludes, para el cultivo como medio de vida y para el secuestro de carbono.

©IFAD/GMB Akash

El acceso a agua limpia siempre es un problema durante las inundaciones y, de hecho, todos los grupos objetivo señalaron el acceso a agua potable como una de las principales prioridades cuando se diseñó el proyecto. En consecuencia, el proyecto está mejorando el acceso a servicios básicos como el agua para uso doméstico y el saneamiento mediante la inversión en pozos entubados y letrinas. Para aprovechar al máximo la corta estación seca, el proyecto también está ayudando a despejar los sedimentos acumulados en canales de riego. Asimismo, se rehabilitarán los estanques piscícolas porque la excesiva sedimentación en los beels (masas de agua) está reduciendo las posibilidades de captura de peces. Estas medidas se están complementando con una serie de iniciativas para diversificar los medios de vida y crear capacidades.