Taking back springtime: IFAD-supported project revitalizes irrigation in remote China

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El regreso de la primavera: proyecto financiado por el FIDA revitaliza el riego en zonas alejadas de China

El regreso de la primavera en Santiaogou —pequeñísima aldea de la alejada provincia montañosa de Qinghai (China)— tendría que haber sido idílico. Pero cada año, cuando la hierba se tornaba más verde y las primeras brisas comenzaban a acariciar las montañas, Ding Zong, el jefe de la aldea, comenzaba a preocuparse.

En todas las terrazas que rodeaban el poblado, los agricultores de Santiaogou debían empezar a plantar su colsa, trigo, frijoles y papas, cultivos que no solo constituían el alimento de los 1 230 aldeanos sino también los ingresos de todo el año. Técnicamente, lo único que necesitaban para mantener este sustento era la cantidad justa de agua; y precisamente ese era el problema.

Al ser una aldea de montaña, Santiaogou depende de una serie de canales que bajan el agua desde un manantial ubicado a gran altura en las montañas hasta las terrazas para poder regar sus 95 hectáreas de tierras agrícolas. De modo que la siembra de cada primavera era una operación cuidadosamente orquestada, un malabarismo entre el tiempo que tardaba el agua en llegar por los canales y la breve oportunidad que tenía cada agricultor para sembrar en condiciones climáticas y de suelo favorables.

Una de las responsabilidades de Ding era coordinar esta cadena de siembra, lo cual no era una tarea fácil. Los canales —construidos en 1995— necesitaban reparaciones urgentes; perdían agua en cada curva y el precioso líquido se iba derramando en el descenso. Los que se encontraban más abajo tenían que esperar días para que el agua les llegara, y sabían que el tiempo perdido se traduciría en menores rendimientos y, por lo tanto, menores ingresos. Además, cuando el agua finalmente llegaba, sencillamente no alcanzaba para todos. Los aldeanos a menudo tenían conflictos entre ellos por la prioridad y pedían a Ding que intercediera. Cada primavera, a pesar de los esfuerzos de Ding, se generaban tensiones y un clima de desesperanza.

Pero las cosas empezaron a cambiar en 2016, cuando llegó a la zona el Proyecto de Reducción de la Pobreza en la Zona Montañosa de Liupan en Qinghai (QLMAPRP), financiado por el FIDA. La iniciativa se diseñó con el fin de prestar asistencia a los agricultores de 13 aldeas del condado de Huangyuan que se encontraban por debajo de la línea de pobreza, entre ellas, Santiaogou. El personal del proyecto sabía que los sistemas de canales de la región serían esenciales para lograr ese objetivo. Muchas otras aldeas del condado enfrentaban problemas similares a los que tenía Santiaogou, con lo cual las hectáreas sin riego suficiente ascendían a 11 900 y, por lo tanto, la posibilidad de aumentar los rendimientos y los ingresos quedaba fuera del alcance de cientos de agricultores.

Parte de un canal restaurado.

Para la siguiente temporada de siembra, la parte del sistema de canales correspondiente a Santiaogou ya estaba totalmente renovada. En el marco del proyecto también se plantó vegetación y arbustos junto a las redes de canales para hacerlos más resistentes a las lluvias y la erosión del suelo y reducir la cantidad de agua que se perdía. Estas mejoras ahorran 2,64 millones de litros cúbicos de agua al año y permiten que finalmente el agua de riego llegue a las 95 hectáreas de tierras agrícolas de la aldea.

Los otros beneficios que favorecieron a la aldea de Santiaogou también fueron evidentes. El rendimiento de los cultivos aumentó casi inmediatamente; la Oficina Agrícola del Condado registró un aumento de 2 350 toneladas de cereales y 119 toneladas de oleaginosas en comparación con las temporadas anteriores. Por primera vez, los agricultores locales pudieron plantar cultivos comerciales sensibles a la variabilidad de la disponibilidad de agua, como, por ejemplo, hortalizas. Los ingresos de los hogares aumentaron un 7 % tomando en cuenta solo la agricultura. Los aldeanos ya no tenían que pasar horas y horas esperando que el agua de riego llegara a sus tierras. Y al no tener que racionarla, las tensiones cedieron y volvió a instalarse en Santiaogou un clima de cordialidad entre los vecinos.

Pero estos no fueron los únicos cambios para Ding y el resto de los aldeanos. Tras restaurarse los canales, el proyecto comenzó a promover el establecimiento de asociaciones de usuarios de agua, es decir, grupos a través de los cuales los agricultores pueden organizar y gestionar el uso compartido de los recursos hídricos. El concepto de estas asociaciones no era totalmente nuevo para los aldeanos, ya que habían tenido algo similar antes de que llegase el proyecto, pero se trataba de una sola organización para toda la zona y su consolidación había resultado difícil por los problemas con los canales de riego defectuosos.

Ding (tercero desde la derecha) y los compañeros de la asociación de usuarios de agua junto a un miembro del personal de la Dirección de Recursos Hídricos del Condado (extremo izquierdo) y un representante del proyecto del FIDA (segundo desde la izquierda).

El proyecto ayudó a los habitantes locales a establecer seis asociaciones de usuarios de agua más pequeñas, cada una responsable de una superficie de tierra más manejable. Y cuando llegó el momento de elegir a los representantes, Ding no solo fue nombrado representante de la aldea de Santiaogou sino también responsable de la asociación de usuarios de agua del grupo de poblados. Dada su reputación y su forma de ser honesta y responsable, los agricultores locales no podían haber elegido una persona más indicada para esa función. Ding se sintió honrado.

El proyecto también organizó actividades de capacitación sobre temas diversos, desde buenas prácticas de gestión para las asociaciones hasta mantenimiento básico para los canales y técnicas para aplicar las mejores prácticas de riego. La capacitación resultó de utilidad incluso para los aldeanos como Ding que cultivaban la tierra hacía decenios, quienes también desarrollaron mayor confianza al alcanzar la autosuficiencia.

Hoy en día, las asociaciones de usuarios de agua básicamente están a cargo de los aldeanos mismos. Ellos cobran los derechos y organizan el mantenimiento periódico, adoptando decisiones por consenso. La temporada de siembra sigue siendo el momento de mayor actividad del año, y aunque los nuevos canales garantizan que haya agua para todos, Ding y su equipo aún deben elaborar un plan de riego para las tierras agrícolas bajo su jurisdicción, coordinando las demandas de los distintos cultivos y sus etapas de crecimiento sin olvidar el equilibrio entre las prioridades de las distintas aldeas y hogares. También visitan regularmente los canales y ayudan a dirigir el agua a las diferentes zonas de acuerdo al plan. Todavía surge alguna disputa de vez en cuando, pero ahora son mucho más fáciles de resolver. Al mismo tiempo, durante el desarrollo del proyecto se puso en marcha una reforma de la fijación del precio del agua que tiene en cuenta los recursos y que ofrece a las asociaciones de usuarios mejores perspectivas para la sostenibilidad y la autogobernanza.

Dentro de la oficina recién estrenada de la asociación de usuarios de agua, entre las normas de riego y los mapas del territorio pegados a la pared, puede verse una foto de Ding sonriendo. Él lleva adelante sus tareas de forma diligente y afectuosa, confiado en que no decepcionará a sus vecinos. El condado está prosperando; gracias al proyecto y con el apoyo de programas adicionales patrocinados por el Gobierno, las 13 aldeas han logrado salir de la pobreza. Y el regreso de cada primavera trae consigo brisas frescas y estallidos de colores a los campos de las aldeas, tan idílico como siempre debió haber sido.

Vista de una parte del canal durante la primavera.

Puede leer más sobre la labor del FIDA en el país en el siguiente enlace: China.