Three reasons to invest in land tenure security

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Tres razones para invertir en la seguridad de la tenencia de la tierra

Para la población rural, especialmente la de bajos ingresos, la tierra y los medios de vida son una misma cosa. El acceso a la tierra significa tener la oportunidad de percibir ingresos decentes y lograr una seguridad alimentaria y nutricional, y también puede facilitar el acceso a beneficios sociales como la atención sanitaria y la educación. Por otro lado, sin un acceso seguro a la tierra, la población rural se puede ver desempoderada y expuesta al conjunto de amenazas que plantean la pobreza, el hambre y los conflictos.

Por ese motivo, la seguridad de la tenencia de la tierra (el derecho indiscutible de acceder a la tierra y todos sus recursos conexos) ahora se reconoce ampliamente como un elemento central para los esfuerzos dirigidos a mejorar los medios de vida de la población rural. También es un factor decisivo para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), a saber, es fundamental para alcanzar los ODS 1 y 2, e importante para al menos otros diez ODS.

En sus proyectos, el FIDA promueve la aplicación de un enfoque integral en lo que respecta a la tenencia de la tierra, que contempla que la seguridad de la tenencia para los hombres y las mujeres pobres de las zonas rurales abarca no solo la tierra, sino también el acceso seguro al agua, los bosques, los peces y otros recursos naturales. También incluye los derechos de tenencia individuales, familiares, grupales y comunitarios. Como describimos en nuestro reciente informe acerca de la ventaja de la seguridad de la tenencia de la tierra (en inglés), esto permite al FIDA integrar la seguridad de la tenencia en su programa de transversalidad general y situarla entre sus prioridades estratégicas para lograr una transformación rural inclusiva y sostenible.

A continuación se describen las tres razones por las que la inversión en la tenencia de la tierra puede marcar la diferencia en las iniciativas de desarrollo rural destinadas a erradicar la pobreza y el hambre.

1. La tenencia de la tierra es un elemento catalizador de múltiples beneficios relacionados con la erradicación de la pobreza, la seguridad alimentaria y la nutrición.

La seguridad de la tenencia de la tierra aumenta la voluntad y capacidad de la población rural de invertir en la agricultura y la gestión sostenible de la tierra, y de beneficiarse de la correspondiente obtención de ingresos. Contribuye a las cuatro dimensiones de la seguridad alimentaria (disponibilidad, acceso, uso y estabilidad), así como a una mejor nutrición, en particular gracias al incremento de los ingresos.

Esto es especialmente importante en el contexto del empoderamiento de las mujeres para adoptar decisiones de inversión. Las mujeres del medio rural suelen hacer más hincapié en la producción de alimentos para la familia, por lo que contribuyen en mayor medida a la seguridad alimentaria y la nutrición, e invertir más ingresos en la educación de sus hijos. En su conjunto, estos dos factores son esenciales para erradicar la pobreza.

En Bolivia, por ejemplo, las iniciativas emprendidas en el marco del programa ACCESOS para delimitar la tierra y emitir los correspondientes títulos sirvieron también para luchar contra la pobreza y la malnutrición. En el programa se utilizaron “mapas parlantes”, una forma visual e inclusiva de cartografiar los recursos naturales que combina conocimientos comunitarios tradicionales y científicos para determinar las cuestiones más pertinentes y prioritarias para los participantes. Esto permitió que el programa incluyera las prioridades señaladas por las comunidades, como la nutrición y la inclusión social, en la planificación local. En total se delimitaron 1,3 millones de hectáreas de tierras familiares y comunitarias, y se emitieron los correspondientes títulos. De esta manera se aseguraron los derechos sobre la tierra de 157 comunidades indígenas que abarcan más de 15 500 personas.

2. La inversión en la seguridad de la tenencia de la tierra contribuye a la inclusión social de las comunidades rurales.  

La seguridad de la tenencia es clave para empoderar a los grupos marginados, como las mujeres, los jóvenes, los pueblos indígenas y los productores rurales. Las mujeres, por ejemplo, han sufrido tradicionalmente la carencia de conocimientos oficiales acerca de sus derechos sobre la tierra, y los beneficios sociales y económicos que esos derechos confieren. En consecuencia, aprovechan en gran medida las iniciativas dirigidas a ayudarlas a conocer sus derechos y registrar tierras a su nombre.

Los pueblos indígenas y los productores rurales también se benefician enormemente de la obtención de un consentimiento oficial para usar la tierra y otros recursos naturales. La obtención oficial de ese derecho de acceso es indispensable para reducir los conflictos que suelen afrontar esos grupos. Para ello, un paso clave de este proceso es cartografiar la tierra, el agua, los bosques y otros recursos de los que dependen.

Dos proyectos respaldados por el FIDA, que obtuvieron el Premio del FIDA sobre cuestiones de género, contribuyeron sobremanera al establecimiento de la tenencia de la tierra de las mujeres del medio rural. En la labor realizada en el ámbito del registro de tierras para hogares encabezados por mujeres en Bangladesh, el Proyecto de Desarrollo y Colonización de las Chars introdujo la innovación de poner primero el nombre de la mujer en los documentos de certificación para que ella se quedara con las tierras en caso de divorcio. Además, estrategias como la presentación de los certificados de tierras en ceremonias públicas contribuyen al empoderamiento de las mujeres dentro de sus comunidades y a un nivel alto de transparencia. Iniciativas como esas han mejorado poco a poco la condición de las mujeres y han transformado las normas de género en la zona de actuación.

Un enfoque similar también arrojó resultados positivos en un proyecto respaldado por el FIDA en Etiopía, donde la emisión de certificados de la tierra a nombre de mujeres se tradujo en el aumento de sus ingresos y el fortalecimiento de su condición como responsables de la toma de decisiones en el hogar y en la comunidad en su conjunto.

3. La seguridad de la tenencia de la tierra es clave para la adaptación al cambio climático y la resiliencia de la población rural.

Garantizar el derecho de la población rural de acceder a la tierra es un factor clave en su capacidad para responder al cambio climático. Las personas con una tenencia asegurada están más motivadas para invertir en prácticas agrícolas que contribuyan a mitigar los efectos del cambio climático. Por ejemplo, si se refuerza la seguridad de la tenencia puede mejorar la disposición de las comunidades rurales a instalar sistemas de gestión del agua climáticamente inteligentes. Esos sistemas sirven para aumentar la productividad agrícola y los ingresos, así como la resiliencia a fenómenos climáticos adversos e imprevisibles, como las sequías. Incrementar la inclusión y cohesión sociales en torno a la tenencia de la tierra también es esencial para la resiliencia de la población rural, ya que reduce los conflictos y favorece la gestión sostenible de los recursos naturales por parte de los campesinos.

En Malí, por ejemplo, las inversiones en sistemas de riego y la gestión del suelo y el agua realizadas en el marco del Proyecto de Fomento de la Productividad Agrícola, respaldado por el FIDA, facilitaron el acceso de la población rural a los recursos hídricos, lo que mejoró su productividad. Este Proyecto también ayudó a las comunidades a crear sus propios planes de adaptación al cambio climático. Además, el Gobierno de Malí decidió implementar su Plan Nacional de Inversión en Agricultura a través de programas dirigidos por las comunidades, lo que reforzó su importancia como grupo estratégico para garantizar el acceso a los recursos naturales en condiciones de igualdad.

La región sudanesa de Butana también se caracteriza por la escasez de agua. En este caso, el Proyecto de Desarrollo Rural Integrado de Butana, respaldado por el FIDA, estableció un marco de gobernanza que garantiza que los hogares de pastores que se desplacen por las dunas de arena y los terrenos arcillosos de la región puedan disfrutar de acceso regulado a la tierra y los recursos hídricos. También se reforzaron los procesos de cartografía a partir de los planes locales de gestión de la tierra y los recursos naturales. Además, un asesor sobre políticas relativas a las tierras organizó reuniones entre aldeas para concienciar a esas comunidades sobre sus derechos jurídicos y la manera de ejercerlos.

La ventaja que presenta el FIDA con respecto a la seguridad de la tenencia de la tierra

Los grandes proyectos de desarrollo rural suelen basarse en la confluencia de diferentes tipos de intervenciones, como la actuación en materia de políticas, las inversiones en infraestructura y el mayor acceso a los servicios financieros. Los esfuerzos destinados a establecer o mejorar la seguridad de la tenencia de la tierra pueden complementar y aprovechar esas intervenciones, lo que favorece la consecución de los ODS 1 y 2 (entre otros), así como los progresos en cuanto a los temas transversales prioritarios del FIDA. Por tanto, contribuyen en gran medida a los objetivos del Fondo de erradicar la pobreza y apoyar la transformación rural sostenible.

 

Para obtener más información sobre la ventaja de la seguridad de la tenencia de la tierra, puede consultar el informe al respecto que hemos publicado recientemente: La ventaja de la seguridad de la tenencia de la tierra.