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¿Podrían los aguacates ahorrar agua para Nairobi?

El fondo de inversión en las primeras fases de la agricultura, respaldado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, es el primero de su género en África.

Esther Wandia se dedica a cultivar aguacates.

Hace dos años, esta madre soltera con cuatro hijos, decidió instalar un vivero en su explotación en Makomboki, en una zona montañosa del norte de Nairobi conocida por la producción de té.

Comenzó vendiendo los cerdos que tenía y construyó una balsa de captación de agua de dos metros de profundidad al lado del corral de pollos. Luego, utilizando el agua de lluvia recogida, empezó a cultivar e injertar plantones de aguacate para venderlos a los agricultores de los alrededores.

Lo que comenzó como una actividad secundaria, ya le ha permitido cuadruplicar sus ingresos anuales: las 10 hectáreas de su explotación destinadas a los aguacates proporcionan a Wandia más dinero que las 40 hectáreas que destina al cultivo de té.

‟No hay parangón. El vivero genera más ingresos con diferencia”, dijo al grupo de representantes del Gobierno y la sociedad civil de diversas partes de África Oriental que recientemente visitaron su explotación para aprender de su transición.

Lo que Wandia y sus vecinos plantan en sus tierras importa, ya que la escorrentía que fluye desde sus laderas pronunciadas se dirige a la fuente de agua de la capital de Kenya, donde el 60 % de la población carece de acceso fiable al agua.

Los cultivos de las laderas que provocan la erosión del suelo pueden aumentar la cantidad de sedimentos en el río Tana y otros riachuelos que desembocan en tres embalses artificiales que conducen el agua hasta Nairobi. Las plantas que necesitan mucha agua, como los eucaliptus, que son habituales en la zona, añaden más presión a la cuenca hidrográfica, donde la sequía es un tema que cada vez preocupa más, tanto a los agricultores como a los habitantes de las ciudades.

Este es el motivo por el que el Fondo de Agua del Alto Tana-Nairobi, una asociación público-privada respaldada por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y gestionada por The Nature Conservancy, ha venido trabajando desde 2015 para ayudar a miles de agricultores del área de captación del Alto Tana a recoger agua, conservar el suelo e introducir cultivos más sostenibles y de alto valor, como los aguacates Haas, los mangos injertados, las naranjas, las fresas y las nueces de macadamia.

Además de aumentar los ingresos locales y mejorar la calidad y la disponibilidad de agua en Nairobi, esta transición de un tipo de explotación a otro está ayudando a generar beneficios ambientales mundiales como la mejora de la protección del suelo, el aumento de la fijación de carbono y la reducción de la presión en los bosques y la biodiversidad de la que dependen.

El Fondo de Agua utiliza fondos aportados por partes interesadas consumidoras de agua, como las empresas de bebidas Coca-Cola y East Africa Breweries Ltd, para financiar inversiones en las etapas iniciales en conservación del agua y agricultura sostenible. Fue la primera iniciativa de este tipo en África y desde entonces se ha reproducido en otros países como Sudáfrica, Senegal y Etiopía, así como en otras dos ciudades de Kenya.

Otros inversores del Fondo son la compañía de abastecimiento de agua y saneamiento de la ciudad de Nairobi; la compañía eléctrica de Kenya (KenGen); el Gobierno de Kenya y los Gobiernos de los condados de Murang’a, Nyeri, Nyandarua y Laikipia; la Autoridad de los Recursos Hídricos; la Autoridad de Desarrollo de los Ríos Tana y Athi (TARDA); Pentair Inc.; Frigoken Kenya Ltd; el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), el FIDA y el FMAM.

Es uno de los 12 proyectos africanos del Programa de sistemas alimentarios resilientes, financiado por el FMAM y supervisado por el FIDA.

Anthony Kariuki, de The Nature Conservancy, que gestiona el Fondo de Agua, dijo que el principal objetivo del fondo era asegurar un abastecimiento amplio de agua de buena calidad para Nairobi y reducir la cantidad de agua que los hogares, hoteles y otros negocios de la ciudad de 4 millones de habitantes han de comprar y transportar en bidones. No obstante, dijo que el enfoque integrado del proyecto para hacer frente a la presión sobre el agua, la tierra y el medio ambiente tenían múltiples beneficios tanto en la cuenca hidrográfica como aguas abajo.

Cerca del río Tana, los agricultores como Esther Wandia ya están obteniendo mayores ingresos gracias a las balsas de captación de agua, las semillas y la distribución de los plantones por parte del Fondo de Agua a través de sus asociados locales. Los jóvenes de la zona también se están beneficiando de pasantías y ofertas de trabajo para recién licenciados, y de un maratón anual respaldado por el Fondo de Agua en el que participan 65 escuelas de toda el área de captación, cuyos estudiantes corren tramos de 5 km. El Fondo de Agua también ha ayudado a establecer clubes de conservación ambiental en las escuelas participantes, con actividades como la plantación de árboles.

En Nairobi, se espera que de aquí a 2025 el proyecto contribuya a aumentar la disponibilidad de agua para la ciudad en hasta 27 millones de litros más diarios, y aumentar las reservas en las zonas río arriba. Se prevé que KenGen ahorre USD 600 000 al año al poder evitar el cierre de sus centrales hidroeléctricas cercanas a la capital a consecuencia de la reducción de los sedimentos que entran en las presas, así como el aumento de la entrada de agua. También se ha establecido que la compañía de abastecimiento de agua y saneamiento de la ciudad de Nairobi podrá ahorrar USD 250 000 al año debido a que el agua llega más limpia y se reducen los costos de filtrado y eliminación de lodos. Se prevé que cada dólar invertido en el Fondo de Agua genere USD 2 en beneficios.

‟Es más barato abordar el problema en la fuente que aguas más abajo”, dijo Kariuki, a la vez que destacaba que incluso los pequeños pasos pueden contribuir a generar efectos positivos importantes para los agricultores, las empresas y las comunidades, así como para el ecosistema en general. ‟Así es como se fortalece la resiliencia, desde las partes hasta el todo”, dijo.

Yawo Jonky Tenou, Director del Programa de sistemas alimentarios resilientes del FIDA en el que participan 12 países, dijo que el proyecto de Kenya era un buen ejemplo de que invertir recursos del sector privado en zonas rurales puede ser una buena solución para la sostenibilidad de las empresas, así como para la reducción de la pobreza, la seguridad alimentaria y la preparación frente al cambio climático, entre otras cosas.

‟El Fondo de Agua del Alto Tana-Nairobi ha contribuido realmente a impulsar las asociaciones público-privadas que fortalecen la resiliencia de los agricultores en pequeña escala”, dijo.

Esther Wandia es tan optimista sobre su futuro que se está construyendo una nueva casa, con más espacio y mejor aislamiento, sobre los cimientos de la casa más pequeña donde crió a sus tres hijas y a su hijo adoptivo.

Actualmente, ha contratado a dos jóvenes para que la ayuden a injertar los árboles de aguacate (injertan entre 500 y 700 al día cada uno) y contrata a tres empleados más durante la temporada alta. Su entusiasmo también se ha contagiado: solo en el camino de tierra donde vive, cinco agricultores han construido balsas de captación de agua como la suya y tres explotaciones vecinas también han puesto en marcha viveros de aguacate desde que el suyo empezó a prosperar.

Françoise Clottes, Directora de Estrategia y Operaciones del FMAM, mientras visitaba la explotación de Wandia dijo que el efecto multiplicador en toda la cuenca mostraba la eficacia de abordar los problemas ambientales de forma integrada y adaptada a las condiciones locales.

‟Es inspirador ver que un pequeño agricultor como Esther está liderando y difundiendo cambios que aumentan la prosperidad a escala local a la vez que aportan las mejoras que el mundo necesita con urgencia en el ámbito del uso de la tierra, la fijación de carbono y la sostenibilidad de los recursos hídricos”, dijo. “Esta es la belleza de un enfoque territorial integrado: que está genuinamente adaptado a las necesidades locales, pero también genera beneficios ambientales a escala mundial”.

 

Obtenga más información sobre la labor del FIDA en Kenya.

Este artículo lo publicó originalmente el FMAM.