Por qué la financiación para el clima es tan importante: preguntas y respuestas

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Por qué la financiación para el clima es tan importante: preguntas y respuestas

©FIDA/Marco Salustro

Son muchas las cosas que hay que hacer para determinar cómo pagar los costes asociados al cambio climático.

En 2015, en la 21a Conferencia de las Partes (CP 21), la Cumbre sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, casi todos los países del mundo se comprometieron a aportar contribuciones determinadas a nivel nacional para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París. Esas contribuciones se deberán actualizar en la CP 26. Dentro de sus fronteras, los países llevan adelante programas nacionales de adaptación para analizar y evaluar su vulnerabilidad a los efectos del cambio climático, y esos programas sirven de base para definir y aplicar las medidas de adaptación.

En la CP 26 los líderes mundiales deberán aprovechar el impulso de estos procesos complementarios para poner en marcha programas de lucha contra los cambios climáticos más sólidos y acelerar su aplicación.

Con todo, comprometerse a actuar no es suficiente: las promesas deben ir acompañadas de financiación.

Por eso la financiación para el clima será un aspecto central de los debates de la CP 26. Las decisiones sobre los fondos necesarios y el destino de esa financiación afectarán el bienestar y la prosperidad mundiales durante los años venideros.

La financiación para el clima es una cuestión complicada sobre la que recibimos muchas preguntas. Hemos preparado algunas respuestas a las preguntas más frecuentes.

 

¿Qué es la financiación para el clima y por qué es importante?

La financiación para el clima son recursos financieros locales, nacionales o transnacionales que se utilizan para luchar contra el cambio climático, en esferas que van desde las políticas hasta las actividades sobre el terreno, donde puede mejorarse concretamente la vida y el bienestar de las personas. Estos fondos pueden provenir de fuentes públicas, privadas o de otro tipo.

La financiación para el clima es indispensable para mitigar las emisiones que causan el cambio climático y las economías a adaptarse a cambios que son inevitables. Si las emisiones de gases de efecto invernadero no se reducen de manera inmediata y a gran escala, será imposible limitar el calentamiento global a 1,5 °C o aun a 2 °C, lo que empujará al mundo por una senda catastrófica. Mientras tanto, el cambio climático está ya teniendo efectos devastadores en las personas, la naturaleza y las infraestructuras.

En el Acuerdo de París se decidió que los países desarrollados aportarían recursos financieros para ayudar a los países en desarrollo a aportar sus contribuciones determinadas a nivel nacional, a costear las medidas de mitigación y adaptación y a movilizar más financiación para el clima.

Sin embargo, los compromisos asumidos hasta la fecha son insuficientes para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, y hay que aumentar los flujos de financiación para el clima que los países desarrollados destinan a los países en desarrollo.

Esto resulta especialmente cierto en el caso de la agricultura en pequeña escala, que recibe apenas USD 10 000 millones de la financiación total para el clima contabilizada, es decir, el 1,7 %. Se trata de una fracción de la cuantía necesaria.

 

¿Cuánta financiación para el clima se necesita para las iniciativas de mitigación y adaptación?

La financiación para el clima ayuda a los países a aportar sus contribuciones determinadas a nivel nacional y a poner en marcha sus programas nacionales de adaptación. Por tanto, para avanzar en la consecución de los objetivos de París, es necesario disponer de financiación suficiente.

Los países desarrollados deben invertir como mínimo USD 100 000 millones anuales para paliar la crisis climática. Esto incluye cerrar brechas de financiación en los ámbitos de la mitigación y la adaptación. El déficit en los ámbitos de la mitigación y la adaptación. Se calcula que a nivel mundial el déficit para las actividades de mitigación a nivel mundial es muy grande, de USD 850 000 millones anuales de aquí a 2030, mientras que el déficit anual para las iniciativas de adaptación se ubica entre USD 180 000 millones y USD 300 000 millones.

Si queremos limitar el calentamiento a 1,5 ºC, tenemos que reducir las emisiones netas mundiales a cero de aquí a mediados de siglo y, para ello, debemos acelerar la transición para abandonar el carbón, poner fin a la deforestación y promover la reforestación, pasar a los vehículos eléctricos e invertir en las energías renovables. Este cambio crucial necesitará billones de dólares de financiación pública y privada.

 

A medida que la pandemia de la COVID-19 va quedando atrás, ¿es realmente prioritario invertir en financiación para el clima a favor de los pequeños productores?

Absolutamente sí. La COVID-19 ha afectado duramente a los pequeños productores rurales, reduciendo sus ingresos y empeorando la inseguridad alimentaria. Y el cambio climático los está golpeando aún más duramente.

El cambio climático está provocando fenómenos meteorológicos más frecuentes y extremos, temperaturas elevadas y cambios en las precipitaciones. Esto está dañando los medios de vida y perturbando los sistemas alimentarios de las personas que disponen de pocas o ninguna reserva financiera para enfrentar crisis graves.

Los pequeños agricultores se encargan de producir entre el 60 % y el 80 % de los alimentos en los países en desarrollo. Si los rendimientos caen, millones de personas quedarán a la merced de la inseguridad alimentaria y la malnutrición.

Y si no pueden acceder a medios de vida decentes o carecen de suficientes alimentos, los habitantes del medio rural se verán obligados a emigrar, restando vitalidad a las comunidades. Estos cambios también pueden provocar e que los jóvenes se radicalicen y estallen disturbios y conflictos civiles.

Los pequeños productores son la piedra angular de los sistemas alimentarios y los guardianes de los ecosistemas. Dotados de fondos e instrumentos para adaptarse, pueden gestionar el ambiente de manera sostenible y ayudar a los países a respetar los compromisos asumidos en virtud del Acuerdo de París aplicando soluciones agroecológicas y basadas en la naturaleza.

 

¿Cuál es la manera más eficaz de canalizar la financiación para el clima hacia los pequeños productores?

Los sectores público y privado tienen que colaborar para mitigar los riesgos asociados con las inversiones en la agricultura y aprovechar los recursos financieros adicionales. Los recursos públicos destinados a las cuestiones climáticas son fundamentales para hallar formas innovadoras de sacar partido de la inversión del sector privado para reducir el déficit de financiación.

Los recursos públicos pueden transferirse directamente a los Gobiernos, a las instituciones nacionales y a las organizaciones de la sociedad civil con el fin de conceder préstamos subvencionados a los productores que accedan a adoptar prácticas climáticamente inteligentes, de otorgar subvenciones para contratar seguros climáticos y de promover instrumentos innovadores de transferencias fiscales. Dichas prácticas podrán permitir que las inversiones sean menos arriesgadas y más atractivas para las entidades del sector privado.

Asimismo, debemos encontrar métodos mejores de medir los avances del sector de la agricultura en pequeña escala en las esferas de la adaptación al cambio climático y la mitigación de sus efectos. En particular, hay que hallar nuevas formas de rastrear la financiación para el clima, en el plano tanto nacional como internacional.

 

¿Cómo consigue el FIDA movilizar financiación para el clima?

A la fecha, el FIDA tiene comprometidos un total de USD 990 millones en financiación para el clima en el marco de 70 proyectos. Con un monto adicional de USD 300 millones concedidos por nuestros donantes, hemos concedido financiación en favor del ambiente y el clima a seis millones de productores vulnerables en 41 países mediante nuestro Programa de Adaptación para la Agricultura en Pequeña Escala (ASAP). Gracias a su versión ampliada, denominada ASAP+, movilizará otros USD 500 millones más. Nuestro programa básico de préstamos y donaciones se propone movilizar USD 800 millones del sector privado en los próximos dos años y medio.

Las asociaciones que entablamos son fundamentales para poner al alcance de los pequeños productores la financiación para el clima que estos necesitan. El FIDA es uno de los organismos acreditados ante el Fondo de Adaptación, el Fondo Verde para el Clima y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Entre 2019 y octubre de 2021, conseguimos movilizar USD 283,6 millones de estos fondos, lo que representa un avance importante hacia la meta, establecida en la Estrategia y Plan de Acción del FIDA sobre el Medio Ambiente y el Cambio Climático para 2019-2025, de obtener USD 500 millones en financiación complementaria para el clima. También están en curso actividades de movilización de recursos para obtener financiación para el clima adicional destinada al programa ASAP+.