Tres formas de captar agua en el semiarido sertao brasileno

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Tres formas de captar agua en el semiárido sertão brasileño

Maria da Conceição Costa Gonçalves y Maria Gabriela Gonçalves Albuquerque junto a uno de los tanques de su sistema de reciclado de aguas grises. ©CETRA

Durante siglos, las personas que viven en el sertão, la región semiárida del noreste de Brasil, han luchado contra la falta de agua. Los sistemas tradicionales de solidaridad y ayuda mutua que han desarrollado, como las comunidades de fundo de pasto, les ayudaron a adaptarse a las duras condiciones climáticas de la zona.

En las últimas décadas, gracias al apoyo del FIDA y otras organizaciones de desarrollo, los recursos modernos se han unido a los proporcionados por sabiduría ancestral para ayudar a estas comunidades a exprimir unas gotas más de agua de la Madre Naturaleza.

Reciclado de las aguas grises

Las comunidades rurales del sertão normalmente vierten las aguas grises –el agua que sobra de fuentes domésticas como lavabos, duchas y lavado de ropa– en zanjas abiertas. Esto, además de representar un potencial peligro para la salud –tanto por las bacterias que albergan como por los insectos que atraen estas zanjas–, supone un gran desperdicio, pues las aguas fecales tienen un enorme potencial productivo que no se aprovecha.

Esta reflexión llevó al FIDA y a otras organizaciones de desarrollo a diseñar un sistema de reciclado de aguas fecales que permitiera aprovecharlas en la agricultura. El resultado es un sistema sencillo y ecológico que utiliza microorganismos y lombrices de tierra para tratar las aguas fecales y purificarlas.

El agua sucia pasa por una serie de tanques. El primero elimina los materiales sólidos y semisólidos, como la grasa proveniente de la cocina; en el segundo tiene lugar la descomposición anaeróbica del material; y en el tercero se eliminan los patógenos que harían que el agua no fuera apta para el riego o el consumo animal.

El sistema es barato (unos USD 1 000), fácil de construir y mantener y no necesita productos químicos. Considerando un hogar medio de cinco personas, el sistema puede procesar y dejar disponibles para su reutilización en la agricultura y la cría de ganado unos 200 litros de aguas fecales al día.

Aureliano Soares Martins y Maria Liduína Leal Martins, en la comunidad de Sítio Arueiras en el estado de Ceará, están orgullosos de su sistema de reutilización de aguas fecales.

“En cinco meses, reutilizamos alrededor de 18.000 litros de agua”, explica María. “Eso es casi el 50 % de la cantidad total que usamos en casa. Gracias a ello cultivamos una gran variedad de verduras, frutas y flores. Con una cantidad segura de agua, nuestra producción e ingresos se han estabilizado”.

Aureliano Soares Martins junto a una de las cisternas que usa para regar sus cultivos. © Fernanda Oliveira

 

Cinco décadas almacenando agua

Es una obviedad: sin una forma de almacenar agua, la vida humana en el semiárido brasileño simplemente no sería posible. Por esta razón, la región alberga alrededor de 1,3 millones de cisternas con una capacidad total de 28 millones de metros cúbicos para ayudar a salvar la estación seca de 8 meses.

Las cisternas más antiguas de la región, que datan de la década de 1970, fueron construidas con la ayuda de agencias de cooperación internacional y campañas parroquiales. En 1999, una declaración firmada por más de 750 organizaciones de la sociedad civil de la región propuso la construcción de un millón de cisternas como parte de un programa de desarrollo sostenible más amplio. Ese programa sigue beneficiando a las familias hasta el día de hoy.

Las familias son elegidas para su inclusión en el programa por una comisión municipal. Una vez que las familias han garantizado el suministro básico de agua potable con una cisterna de 16.000 litros, pueden solicitar cisternas más grandes que aseguren agua suficiente para la producción agrícola. Estas cisternas pueden contener hasta 52.000 litros cada uno, lo que garantiza un suministro de agua constante incluso en años de escasas precipitaciones.

Heleno Bento de Oliveira y Francisca Marte dos Santos, de la comunidad Lagoa do Brejinho, en el estado de Paraíba, han desarrollado un ingenioso sistema a lo largo de los años.

Comenzaron con una sola cisterna y ahora tienen un conjunto de cinco cisternas interconectadas y dispuestas de forma estratégica siguiendo el flujo del agua a través de sus tierras. En total, pueden almacenar hasta 115.000 litros de agua.

"Siempre es la naturaleza la que muestra el camino a seguir", dice Heleno con orgullo.

Cisterna de cemento construida con materiales locales por la comunidad Lagoa do Juá con gracias al apoyo del proyecto Paulo Freire. © CETRA

 

Una oportunidad en cada aguacero

Cuando finalmente la lluvia llega al sertão, a menudo lo hace de forma torrencial. Para aprovechar al máximo estas intensas ráfagas de agua se requiere poder acumular una gran cantidad de agua en un corto período de tiempo.

Las presas subterráneas son una herramienta ideal para ello. Estas estructuras se construyen en el cauce de los arroyos estacionales –aquellos que no duran más allá de la temporada de lluvias– y, a diferencia de las presas típicas, están diseñadas para conservar el agua bajo tierra.

Básicamente consisten en un muro de tierra y una zanja recubierta por una lona impermeable. El agua golpea en el muro y es enviada a la capa impermeable del suelo por la zanja impermeabilizada con la lona. Al agua retenida en el subsuelo hace que el terreno en la superficie permanezca húmedo y sea apto para el cultivo durante meses.

El costo de construcción de una presa subterránea varía entre USD 1 000 y 2 000. Las más grandes pueden almacenar hasta 25 millones de litros.

Hace menos de una década, la familia García, de la comunidad de Penedo, en el estado de Paraíba, tenía solo una pequeña parcela cultivada que no producía lo suficiente para alimentarse a sí mismos y a su ganado. Nadie lo diría hoy, viendo sus tierras llenas de árboles frutales y pastos en los que pace un ganado bien alimentado.

Incluso en los años de poca lluvia, los García producen frijoles y maíz en abundancia y venden al mes aproximadamente una tonelada de pulpa de fruta, la base de esos magníficos jugos brasileños.

Como explica Iranildo, uno de los hijos: “Antes, este suelo estaba agotado, pero gracias a la presa subterránea, ha recuperado su fertilidad”.

Plantación en un terreno que ha recuperado su fertilidad gracias a una presa subterránea. © Vinícius de Brito Lima

Conozca más acerca de las técnicas de adaptación al semiárido apoyadas por el FIDA a través de la publicación Manual de Buenas Prácticas de la Agricultura Familiar en la Región Semiárida de Brasil.

Conozca más acerca del programa del FIDA en Brasil.