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Gilbert F. Houngbo, reelegido Presidente del FIDA con un ambicioso programa para acabar con el hambre y la pobreza que afectan a cientos de millones de personas en el mundo

17 febrero 2021

Roma, 17 de febrero de 2021Los Estados Miembros del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) han reelegido a Gilbert F. Houngbo para un segundo mandato como presidente de este organismo de las Naciones Unidas. La decisión – adoptada hoy durante la reunión anual del Consejo de Gobernadores de esta institución –  es una clara muestra de apoyo y reconocimiento para un líder que ha demostrado ante la comunidad internacional la importancia del desarrollo rural a largo plazo como elemento clave para solucionar los desafíos globales que el planeta afronta en la actualidad.

El reelegido presidente del FIDA pretende impulsar durante su segundo mandato un programa aún más ambicioso, centrado en el desarrollo de soluciones tecnológicas, modelos de financiación innovadores y nuevas formas de colaboración con el sector privado. Todo ello le permitirá al FIDA seguir combatiendo el hambre y la pobreza desde la raíz, contrarrestar los efectos devastadores del cambio climático, el desempleo juvenil y la COVID-19 y garantizar que ninguna persona se queda atrás.

“En un planeta bajo los terribles efectos de la pandemia y sobre el que se ciernen las proyecciones de un aumento de la pobreza y el hambre, la necesidad de que el FIDA amplíe su programa de trabajo es aún más urgente.” dijo Houngbo, quien ha sido presidente del FIDA desde 2017.  Hoy es la COVID-19, ayer fue un tsunami, y no sabemos qué sucederá mañana. La amenaza del cambio climático y los fenómenos meteorológicos extremos no disminuirá, y debemos estar preparados. Ningún habitante de las zonas rurales debería verse en la disyuntiva de tener que vender sus escasas posesiones o migrar para sobrevivir” agregó.

Bajo el liderazgo de Houngbo, el FIDA se propone duplicar su impacto de aquí a 2030 y ofrecer una vida libre de pobreza y hambre a millones de personas. El objetivo es lograr que, desde hoy hasta esa fecha, 40 millones de personas aumenten cada año sus ingresos al menos en un 20 %.

Para ello, Houngbo ha pedido a los donantes que aumenten significativamente sus contribuciones al FIDA, haciendo posible un programa de trabajo de USD 11 000 millones para el trienio 2022-2024. Esta cantidad incluirá financiación proveniente del sector privado y la expansión del pionero programa del FIDA dedicado a luchar contra el impacto del cambio climático y otras perturbaciones en la agricultura familiar.

Todo lo anterior contribuirá a construir economías rurales más fuertes a medida que los países se recuperan de los impactos de la COVID-19 y ayudará a las poblaciones rurales marginadas a ser mucho más resilientes a los efectos del cambio climático y otras crisis.

En su discurso de aceptación, Houngbo dijo que abordar los devastadores impactos del cambio climático y revertir el declive de la biodiversidad se encuentran entre sus principales prioridades. El mes pasado, el FIDA lanzó la ampliación del Programa de Adaptación para la Agricultura en Pequeña Escala (ASAP+, según sus siglas en inglés), que aspira a convertirse en el mayor fondo dedicado a canalizar aportaciones destinadas a luchar contra el cambio climático hacia los pequeños productores.

El presidente del FIDA prevé que ASAP+ movilice USD 500 millones y ayude a más de 10 millones de personas a adaptarse a los efectos de un clima impredecible. Actualmente, a pesar de su extremada vulnerabilidad al cambio climático, los pequeños agricultores reciben tan solo el 1,7 % de los fondos destinados a la lucha contra el cambio climático.

Otro de los objetivos de Houngbo es abordar los grandes desafíos a los que se enfrentan los y las jóvenes rurales a la hora de encontrar un empleo decente, un hecho que influye enormemente en la inestabilidad social y política y la migración.

En África, el 60 % de los jóvenes vive en zonas rurales y entre 10 y 12 millones de jóvenes ingresan al mercado laboral cada año. Aumentando sus inversiones en la agricultura familiar y en la creación de pequeñas y medianas empresas rurales, el FIDA se propone crear mayores oportunidades de empleo para la juventud rural. Este objetivo es continuación del énfasis puesto por Houngbo durante los últimos cuatro años en la necesidad de colaborar más intensamente con el sector privado para atraer experiencia, innovación e inversiones muy necesarias a las áreas rurales.

Durante los primeros cuatro años de mandato de Houngbo, el FIDA amplió su programa de trabajo para llegar a un 36 % más de personas pobres y vulnerables. A fines de 2019, 132 millones de personas en más de 90 países se habían beneficiado de las inversiones del FIDA. Sin embargo, en su discurso Houngbo reconoció el enorme déficit de financiación que amenaza la capacidad del mundo para cumplir el Objetivo de Desarrollo Sostenible de hambre cero para 2030.

Para subsanar ese déficit y maximizar el apoyo que el FIDA puede brindar a la gente más pobre del mundo, el presidente del fondo emprendió un programa de diversificación de sus fuentes de financiación. Dicho programa consiguió que en 2020 el FIDA se convirtiese en el primer fondo de las Naciones Unidas en recibir una calificación crediticia. Tanto Fitch como Standard and Poor’s le concedieron calificaciones AA+. Estas evaluaciones positivas ayudarán al FIDA a movilizar fondos provenientes de diversos potenciales inversores a un costo favorable.

Houngbo también habló sobre la importancia de los alimentos para la población rural. Dado que la mayoría de ellos trabaja en la agricultura, la producción de alimentos no solo es fundamental para su sustento, sino también para la economía de sus familias.

El reelegido presidente del FIDA hizo hincapié en la necesidad de invertir en sistemas alimentarios sostenibles que permitan a las poblaciones rurales obtener ingresos decentes, disfrutar de dietas nutritivas y llevar una vida digna. Houngbo aseguró que el FIDA jugará un papel clave en la inclusión de estos temas en la agenda mundial durante la próxima Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas.

El líder del organismo de las Naciones Unidas llamó la atención sobre el hecho de que, aunque producen la mitad de las calorías que las personas consumen en el mundo, los y las agricultoras familiares a menudo pasan hambre. Frente a esta realidad, el FIDA es la única organización multilateral que se centra exclusivamente en acabar con el hambre y la pobreza en las zonas rurales donde viven las tres cuartas partes de las personas más pobres y con mayor inseguridad alimentaria del mundo.

Houngo reivindicó el papel del FIDA en la escena mundial en un momento es que se pueden revertir los logros de la lucha contra la pobreza extrema en las últimas décadas, pues debido a la pandemia de COVID-19, hasta 150 millones de personas podrían caer en la pobreza extrema en 2021, al tiempo que otros 136 millones podrían engrosar el número de personas que pasan hambre.


Comunicado de prensa No.: FIDA/08/2021

El FIDA invierte en la población rural y, al empoderar a estas personas, las ayuda a reducir la pobreza, aumentar la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y fortalecer la resiliencia. Desde 1978, hemos destinado 23 200 millones de dólares de los Estados Unidos en donaciones y préstamos a bajo interés a proyectos que han permitido llegar a alrededor de 518 millones de personas. El FIDA es una institución financiera internacional y una organización especializada de las Naciones Unidas con sede en Roma, donde se encuentra el mecanismo central de las Naciones Unidas para el sector de la alimentación y la agricultura.