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Las "madres consejeras" de Djibouti como agentes de cambio

Orientan a las mujeres a lo largo de todas las etapas del cuidado de un/a hijo/a, desde la concepción y el embarazo hasta el nacimiento y los primeros años críticos de la vida. Aunque esta descripción podría traernos a la mente al personal médico y de enfermería, también incluye otra categoría de asistencia que no debe pasarse por alto: las madres consejeras.

Cuando falta o escasea el acceso a la atención sanitaria, las mujeres del medio rural suelen acudir a sus familias o a las mujeres mayores para que las aconsejen sobre cómo cuidarse a sí mismas y a sus recién nacidos. Si bien estas madres consejeras no pueden sustituir por completo al personal de asistencia especializada, ya que a menudo carecen de formación profesional, no obstante prestan servicios esenciales a las mujeres durante el embarazo y la lactancia. Por ese motivo, su función goza de gran respeto entre las mujeres locales y tienen una gran capacidad de influencia.

El FIDA también reconoce a esas mujeres como agentes de cambio y personas influyentes a nivel local y fomenta su participación en la defensa de la salud y la nutrición de las mujeres en los lugares donde más se las necesita. En particular, las comunidades de las zonas rurales de Djibouti han experimentado algunos de los mayores problemas a los que se enfrentan estas mujeres, pero también constituyen una de sus numerosas historias de éxito.

Djibouti está situado a orillas del Mar Rojo, puente entre África y Oriente Medio. A pesar de disfrutar de esta posición estratégicamente beneficiosa, casi el 80 % de la población rural del país vive en la pobreza. La inseguridad alimentaria y la malnutrición son endémicas, especialmente entre las mujeres y las niñas y los niños.

Djibouti es también uno de los países del mundo con mayor escasez de agua. Hasta fechas recientes, las mujeres de muchas zonas rurales tenían que caminar más de 20 km, o 12 horas de viaje, para llevar agua a sus hogares. Lamentablemente, esta ardua tarea, combinada con la mala calidad del agua resultante, a menudo desembocaba en problemas de salud como fatiga, abortos espontáneos y tuberculosis.

Fatima Hassan Mohamed, una djiboutiana madre de cinco hijos, experimentó esas dificultades en primera persona. Cuatro de sus hijos sufrieron enfermedades frecuentes en los primeros años de vida, que provocaron malnutrición y retraso del crecimiento.

Afortunadamente, todo eso está cambiando. El Gobierno de Djibouti, junto con el FIDA y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), ha patrocinado un programa denominado Programa de Gestión de Aguas y Suelos (PROGRES) para dar solución a los problemas relacionados con la inseguridad alimentaria y la escasez de agua de la nación, y ha pedido a las madres consejeras que aporten sus conocimientos singulares en el frente de la salud y la nutrición de las mujeres y las niñas y los niños.

Tal vez uno de los beneficios más inmediatos del programa es la mejora de la infraestructura de recursos hídricos. En el marco de este programa se han construido múltiples cisternas y embalses en toda la región, lo que ha reducido el tiempo de desplazamiento para buscar agua a tan solo dos horas y ha permitido a las comunidades disponer de abundante agua potable para su consumo.

El programa también ha brindado a 40 de las madres consejeras de la región la oportunidad de infundir sus conocimientos tradicionales junto con las prácticas que salvan vidas que han aprendido de los profesionales de la salud. A través del programa, han recibido una amplia capacitación en la prevención de la malnutrición materna e infantil, así como en prácticas relacionadas con el agua, el saneamiento y la higiene. También han recibido material didáctico de apoyo para ayudarlas a promover esas prácticas. Con esos nuevos instrumentos, las madres consejeras han difundido esas enseñanzas en 20 comunidades locales.

Las madres consejeras siempre han tenido la capacidad de transmitir información vital sobre salud a las familias de manera culturalmente apropiada. Con la ayuda de la formación proporcionada en el programa, ahora pueden promover una nutrición ideal mediante prácticas óptimas de cuidado durante los primeros mil días de la vida de un niño. También pueden ayudar a las mujeres a reconocer las posibles señales de peligro durante el embarazo y la primera infancia, y a saber cuándo y dónde acudir en busca de ayuda.

Las mujeres como Fátima y sus hijos ya han comprobado una mejora de su salud.

"El programa me ha ayudado a comprender mucho mejor la nutrición", dice Fátima. "Mi último hijo se benefició de las prácticas que aprendí, como la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida. También nos ha ayudado a evitar ciertas enfermedades, especialmente la diarrea. Recomiendo a todas las madres de mi pueblo que aprovechen al máximo esta oportunidad".

Una madre consejera ofrece información sobre prácticas saludables a mujeres djibutianas. © IFAD / Abdelhamid Abdouli


Además de su trabajo con las familias, las madres consejeras han organizado 1 600 demostraciones culinarias y 250 huertos domésticos. Esos huertos ya están produciendo tomates, pimientos verdes, cebollas, papas y moringa, una selección de cultivos que contiene todos los micronutrientes necesarios para una dieta equilibrada.

"Gracias a nuestras demostraciones culinarias, las mujeres están preparando ahora comidas diversificadas con verduras producidas en sus propios huertos", dice Andahi Harroun Bila, una madre consejera de la región de Tadjoura.

Andahi y sus compañeras madres consejeras son agentes de cambio en sus comunidades, ayudan a los niños y las niñas y a sus madres a combatir la malnutrición. Sus logros demuestran que la participación de la comunidad, especialmente de las mujeres, puede dar frutos en la promoción de prácticas saludables en las comunidades rurales, reduciendo así la mortalidad materna e infantil.

Lea más acerca de los esfuerzos del FIDA para garantizar la seguridad nutricional en los países en los que opera.

Lea más sobre la labor del FIDA en Djibouti.